El Trabajo es tan importante que es la condición básica y fundamental de la vida humana, es la fuente de los bienes y servicios que satisfacen nuestras necesidades.
Además el Trabajo produce obras artísticas y científicas. Es el Trabajo el que ha permitido crear civilizaciones enteras.
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Democracia y decisiones públicas. Introducción al análisis de políticas públicas
Presentación del curso
MÓDULO 0. Presentación e información básica
¡Bienvenido al curso de Democracia y decisiones públicas! Estás a punto de acceder a los contenidos de este curso y a empezar a trabajarlo. Pero primero, nos gustaría, con esta sección previa, darte la bienvenida y ofrecerte unas pinceladas básicas sobre el funcionamiento del curso.
Acerca de este Curso
¿Qué son las políticas públicas? Son la plasmación más concreta de la política. Lo que los gobiernos hacen, y dejan de hacer, para hacer frente a los problemas colectivos. Este curso trata sobre cómo se decide qué problemas abordar y qué soluciones adoptar. Un proceso primordialmente político y social que suele escapar al análisis puramente racional.
A lo largo del curso analizaremos por qué algunos problemas adquieren la categoría de problemas públicos mientras que otros no llegan a captar la atención, describiremos la pugna política que suele haber tras la descripción e interpretación de los problemas, identificaremos el complejo entramado de actores dispuestos a influir en la adopción de las políticas públicas, y cómo las discrepancias se suelen extender más allá de la toma de decisiones y hasta la aplicación práctica de la política pública. Trataremos también sobre las grandes dificultades que padecen gobiernos y actores sociales para llegar a saber si las políticas que se llevan a cabo son realmente útiles y cómo aprender a mejorar su rendimiento.
Los objetivos de este curso son:
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Mostrar a los alumnos un número de casos reales que ilustran la complejidad de los procesos de adopción de las políticas públicas, y cómo estos procesos pueden ser incoherentes con los modelos racionales de toma de decisiones.
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Transmitir a los alumnos los fundamentos e instrumental del análisis de políticas públicas para que puedan afrontar creativamente problemas del mundo real.
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Contribuir a que los alumnos sean ciudadanos conocedores del funcionamiento de los sistemas democráticos.
Por ello, el curso se dirige a todas las personas interesadas en los problemas colectivos, así como a aquellas que quieran convertirse en participantes influyentes en el proceso de formación de las políticas, ya sea como analistas, funcionarios públicos, trabajadores del tercer sector, o como ciudadanos comprometidos en causas políticas. También se dirige a estudiantes que se dispongan a iniciar estudios de grado o postgrado en administración pública, gestión pública o análisis de políticas públicas.
¿Cómo funciona este curso?
En este curso puedes implicarte y trabajar tanto (o tan poco) como desees.
Quizás querrás visualizar algunos vídeos, con la distante curiosidad de quien mira un documental sobre animales, o tienes previsto grabarte todo el material debidamente organizado esperando que llegue el día en qué tengas más tiempo para hacer cosas, o quizás has planeado participar activamente en el curso (mirar los vídeos, leer las lecturas, hacer los ejercicios, ayudar a otros estudiantes en los foros de discusión, organizar grupos de estudio y obtener el certificado).
Cualquiera que sea tu plan, bienvenido seas.
¿Por dónde empezar?
Imaginemos que entras en la web del curso un día cualquiera.
1. Mirar los videos. Si visualizas los vídeos en línea (en oposición a grabarlos en tu ordenador y visualizarlos desde el archivo) comprobarás que te aparecen algunas preguntas, de vez en cuando, que interrumpen el vídeo. Son preguntas que tienen la intención de llamar la atención sobre algún concepto y reforzar el proceso de aprendizaje. Las respuestas a estas preguntas no tienen ningún valor a efectos de la evaluación y certificados del curso.
2. Leer las lecturas. Intentamos combinar siempre lecturas académicas con artículos de prensa. Las lecturas son "obligatorias", en tanto que deberéis responder un cuestionario sobre ellas. Son todas muy interesantes. Algunas incluso las hemos escrito nosotros mismos.
3. Hacer los ejercicios. En cada bloque (o módulo) (menos el primero) hay un test sobre los vídeos y otro sobre las lecturas. Quienes quieran obtener el certificado deberán superar todos los cuestionarios del curso sobre vídeos y lecturas. A lo largo del curso también deberá completarse un ejercicio escrito obligatorio y superar el examen final. Aquí encontrarás más detalles sobre la evaluación y otras cuestiones logísticas sobre los ejercicios y examen final.
Finalmente, no olvides ¿Alguna duda sobre el curso? ¿Quieres comentar algún vídeo o lectura?¿Quieres contactar con tus compañeros? ¿Nos quieres felicitar por no aparecer desenfocados? ¿Has tenido alguna incidencia técnica? ¿Has encontrado un error y nos quieres ayudar a corregirlo? ¿Quieres curiosear qué dicen los demás sobre el curso? ¿Quieres colgar una noticia que ejemplifica alguno de los contenidos del curso? ¿Quieres ayudar a los demás a resolver sus dudas?
Este es el lugar dónde el curso intenta ser algo más que la interacción entre tú y la pantalla de tu ordenador, y convertirse en una comunidad.
Para empezar, eso es todo. Si das un primer paseo por la web, comprobarás que todo es bastante intuitivo.
Evaluación
La evaluación del curso se basa en tres tipos de ejercicios: tests (sobre vídeos y lecturas), ejercicios escritos, y examen final.
Tests
Dentro de cada bloque o módulo, junto con los materiales (vídeos y lecturas) encontrarás también los tests sobre estos materiales: uno sobre los vídeos y otro sobre las lecturas. Cada test suele contener 10 preguntas, generalmente de respuesta múltiple.
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Inmediatamente después de realizar el test, podrás comprobar la nota obtenida (contabilizado como tanto por ciento de aciertos). Deberás responder correctamente un mínimo del 70% de preguntas para aprobar cada uno de los tests. Puedes realizar los tests tantas veces como quieras, pero debes saber que deberás esperar un mínimo 8 horas cada 3 intentos.
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La buena noticia es que la nota final será la más alta que hayas obtenido en todos los intentos. La mala, que en cada intento las preguntas y las opciones de respuesta cambian (porque está bien facilitar las cosas, pero no tanto).
Ejercicio escrito
A lo largo del curso te proponemos un breve ejercicio escrito (cuya descripción detallada encontrarás aquí). Realizar este ejercicio implica una doble tarea:
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Hacer el ejercicio (esta no cuenta, porque probablemente ya la habías previsto)
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Evaluar los ejercicios de otros compañeros del curso (que a su vez evaluarán el tuyo)
Examen final
Una vez realizadas todas las unidades del curso, debéis realizar el examen final: un test de 15 preguntas, para el que deberás obtener una calificación mínima del 70%.
Calificación final
Para calcular la calificación final, se procederá de la siguiente manera:
Tests sobre los vídeos: 30%
Tests sobre las lecturas: 18%
Ejercicio escrito: 20%
Examen final: 32%
MÓDULO 1. Introducción
Bienvenido al curso “Democracia y decisiones públicas: una introducción al análisis de políticas públicas”. Con este primer módulo, te incorporas a una comunidad de personas de distintos puntos del planeta que ha decidido adentrarse en el intrincado y fascinador mundo de la política y las políticas públicas. A lo largo de las ocho unidades que siguen intentaremos responder a algunas preguntas comprometidas: ¿Quién nos gobierna? ¿Por qué la política consigue complicar cosas que aparentemente son sencillas? ¿Quién decide qué es un problema público y qué no lo es? ¿Son racionales las decisiones públicas? ¿Es posible un gobierno basado en el conocimiento? ¿Hemos sabido dotarnos de un sistema verdaderamente inteligente y democrático? De momento, te invitamos a seguir la primera serie de vídeos docentes y lecturas recomendadas para conocer mejor qué nos traemos entre manos y puedas decidir si es de tu interés. Al ser una unidad introductoria, no hay aún ejercicios. El trabajo empieza en el módulo 2. Un saludo cordial del equipo del curso "Democracia y decisiones públicas. Introducción al análisis de políticas públicas"
1.1 Política y políticas
Bienvenidos. Hablaremos de política en este curso o nos limitaremos a una mirada analítica sobre las políticas públicas. Fijaros que el curso se denomina no por casualidad democracia y decisiones públicas, análisis de políticas públicas. Es evidente por lo tanto que hablaremos de política y hablaremos de cómo se toman las decisiones, qué efectos tienen, por qué se toman, quién gana y quién pierde en relación a estas decisiones. De hecho, hablar de políticas públicas es hablar también de política ¿no? En inglés se utilizan estos términos de politics, policy, polity ¿no? que distinguen digamos tres maneras distintas de aquello que en español utilizamos como política ¿no? Politics sería la actividad política, la acción política, el debate de las instituciones, los partidos, aquello que los periódicos acostumbra a aparecer en las páginas donde pone arriba política. En cambio cuando hablamos de policies ¿no? estaremos hablando de políticas públicas, entonces normalmente en los periódicos no sale en ese apartado de política ¿no? Y sale en cambio como sanidad, como educación, como cultura o incluso como deporte y todos sabemos que sanidad, educación, cultura o deporte están llenos de elementos de carácter político y hay gente que gana, hay gente que pierde, no solamente en el fútbol sino también en los costes y beneficios que están relacionados con estas decisiones. Y se reserva la palabra polity para hacer referencia más bien al régimen político, al sistema político. Por lo tanto cuando hablamos de políticas públicas nos referimos a temas que tienen un fuerte calado político ¿no? en el cual un poco la pregunta clave es quién consigue qué, cómo, cuándo, para qué ¿no? Podríamos decir que se habla, se ha hablado históricamente de mucho antes de política que de políticas públicas ¿no? En ciencia política acostumbramos a decir que, que el fundador de la ciencia política en el sentido moderno del término digamos you apartando los elementos las incrustaciones morales y religiosas fue Maquiavelo con su famoso príncipe ¿no? Desde entonces ¿no? se ha venido hablando de política en un sentido analítico, en un sentido digamos de cómo se consigue el poder, cómo se mantiene el poder. La primera cátedra que en Europa si recuerdo bien se construyó, se hizo, se aceptó en una universidad fue en Upsala en Suecia en el año 1800. Y en cambio de políticas públicas se habla de manera mucho más reciente ¿no? es mucho más digamos contemporánea la aparición de este término. De hecho se considera que fue Lasswell ¿no? el primero que en un conjunto de textos que el mencionó como The Policy Approach empezó a hablar de estos temas ¿no? Y empezó a referirse a los programas de acción política que tenían los gobiernos para intentar resolver problemas de carácter colectivo ¿no? Entonces él analizó estos temas desde un punto de vista que pretendía ser científico ¿no? Normalmente se habla de lo que Lasswell hizo fue el análisis de la política, por tanto una lógica descriptiva de por qué se tomaban las decisiones y etcétera y un análisis para la política porque tenían también una voluntad prescriptiva ¿no? es decir Lasswell intentaba, decía él superar dos déficits tradicionales ¿no? en los programas de acción de los gobiernos. Un déficit descriptivo se explicaba mal porque se tomaban ciertas decisiones y no otras y un déficit prescriptivo decía él, la cantidad de recursos públicos que se emplean para solucionar problemas colectivos, luego tendremos que ver si se emplean de manera eficaz o de manera deficiente. Yo creo que este fue el inicio un poco de esta idea ¿no? del análisis de políticas públicas como un punto de encuentro no solamente de los politólogos sino de otras distintas disciplinas alrededor de algo que fue evidente en aquel momento que fue la creciente presencia de los poderes públicos en muchos aspectos de la vida cotidiana ¿no? es decir, normalmente entendemos que el análisis de políticas públicas aparece en la medida ¿no? y la preocupación sobre estas políticas públicas aparece en la medida en que el gasto público aumenta y la capacidad y la voluntad de intervención de los poderes públicos también aumenta ¿no? Había un cierto debate sobre el grado de cientificidad de estas políticas públicas o de este análisis de las políticas públicas ¿no? decía antes que Lasswell tenía esta voluntad digamos de convertir este tema en algo un poco al uso de los ingenieros ¿no? es decir cuál es el mejor camino crítico ¿no? para ir desde una definición de un problema hasta la solución. Esto generó críticas ¿no? críticas a esta cientificidad aparente de las políticas públicas por ejemplo por parte de dos autores también muy importantes en análisis de las políticas públicas que es Lindblom y Wildowsky ¿no? Tanto Lindblom como Wildowsky criticaron digamos de alguna manera la idea de que se podría apartar ¿no? el análisis de políticas públicas de la política. No creían que hubiera un nivel digamos de incontaminación de no contaminación de las políticas públicas y por lo tanto entendían que las políticas públicas eran básicamente un debate de carácter democrático, pluralista, en el cual los distintos actores intervenían ¿no? desde sus posiciones, desde sus intereses y por lo tanto no se podía hablar de un análisis estrictamente objetivo ¿no? sino que formaba parte de un juego de intereses y de acciones que se desarrollaban en el campo de la democracia ¿no? Nosotros en este curso vamos a trabajar más bien sin despreciar las aportaciones de Lasswell y por lo tanto los elementos analíticos que son imprescindibles, vamos a trabajar y de ahí el nombre del curso, vamos a trabajar con la idea de que estamos en un curso que habla de política ¿no? y que habla de políticas y de las relaciones entre política y políticas.
1.2 El ciclo de formación de las políticas públicas
En Barcelona existe un sistema público de alquiler de bicicletas. Nunca lo había habido hasta que entró en funcionamiento un día del año 2007. De hecho, cualquier política pública desde el sistema de alquiler de bicicletas que hemos visto en las imágenes a los trenes de alta velocidad, las desgravaciones fiscales de los fondos de pensiones, la educación preescolar, la misma seguridad social, la prohibición de fumar en espacios públicos, todas estas políticas públicas no existían hasta que un día vieron la luz. ¿Por qué? ¿De dónde salen las políticas públicas? ¿Qué determina su nacimiento en determinados momentos y lugares? Al contestar o intentar contestar estas preguntas el proceso de formación de las políticas públicas Para ello hacen uso de diversos modelos que intentan explicar este proceso siendo uno de los más utilizados el llamado modelo heurístico. Este modelo divide el proceso de formación en un conjunto de fases y aunque existen diversas versiones suelen contemplar al menos las fases que mencionaremos a continuación. En primer lugar, la fase de formación de la agenda es el momento en que se decide qué es un problema público y qué no lo es y sobre el conjunto de problemas públicos sobre cuáles actuar y cuáles dejar de lado. Los recursos, el tiempo, la capacidad de atención de los poderes públicos son limitados por lo que hay una cierta competición entre los problemas para destacar y hallar respuesta en forma de política pública. En segundo lugar, encontramos la fase de la formulación y decisión sobre la política. Es la fase en que después de un proceso de debate político y de análisis técnico se decide qué es lo que se va a hacer concretamente ante el problema planteado. Son decisiones que normalmente quienes las toman son los políticos, you sea en su rol de legisladores, en el congreso o el parlamento, o de miembros del gobierno y que se concretan en leyes, reglamentos, decisiones ejecutivas o asignaciones presupuestarias por ejemplo. En la práctica este tipo de decisión lo que implica son cosas como el incremento del salario mínimo, la puesta en marcha de un nuevo servicio para personas sin hogar o una nueva convocatoria de subvenciones por ejemplo para la innovación empresarial. En tercer lugar está lo que se llama la fase de implementación. Después de la decisión de hacer algo llega el momento de hacerlo realmente. Para entendernos, la implementación sería lo que ocurre entre que se ha decidido construir un nuevo hospital y que el hospital está en marcha en algunos médicos y pacientes. En algunos casos como en el incremento de un impuesto puede ser un paso prácticamente automático pero en cambio en muchas ocasiones para otras muchas políticas públicas indica un largo proceso en el que la burocracia debe gestionar, contratar trabajadores, aprobar protocolos, hacer contratos con proveedores y tomar muchas otras microdecisiones que a la final acaban determinando lo que la política realmente es. Finalmente, una vez la política se ha implementado viene el momento de evaluarla. La evaluación consiste en analizar qué ha ocurrido, hasta qué punto la política ha solucionado el problema que dio razón de ser y a qué coste, ¿funciona?, ¿para quién funciona?, ¿en qué contexto funciona? ¿Hay alternativas mejores para tratar el mismo problema? El resultado de la evaluación debería mejorar la base de conocimiento tanto sobre el problema como sobre la propia política pública y activar una especie de círculo virtuoso de mejora continua sobre la base de este conocimiento. Visto así parece todo bastante lógico ¿verdad? Responde al mismo esquema que cualquier acción humana que tenga un propósito. Por ejemplo, decidimos dónde queremos irnos de vacaciones, decidimos cómo vamos a ir a este lugar, vamos y luego quizás miramos las fotos y pensamos si ha valido la pena y qué lecciones hemos aprendido para el próximo verano. Pero lo cierto es que las cosas no son del todo así. Este modelo ha sido y es criticado por describir mal el proceso de formación de las políticas públicas. Demasiado simple, demasiado lineal, excesivamente racionalista. Se supone que el político detecta ciertos problemas e impone ciertos objetivos antes ir de cómo cometerlos con la ayuda de los técnicos, toma una decisión, luego la burocracia implementa la solución adoptada y en principio a todos los ciudadanos nos parece bien. Pero las cosas realmente no son siempre así. Para empezar el origen de muchas políticas públicas no está en un problema sino en otra política pública. A menudo el proceso se describe mejor como una evolución en forma de adendas, reformas, cambios de orientación que como un proceso geniudamente nuevo de una creación de una política pública y si uno quiere ir a buscar el problema original que motivó la primera versión de la política tiene que irse, remontarse mucho a un período muy lejano. En otro caso lo que ocurre es que las políticas no se formulan con precisión. No hay una decisión concreta sobre qué se va a hacer concretamente para tratar un problema, sino que los políticos lo que hacen es una formación más o menos discursiva, más o menos ambigua, más o menos retórica de lo que quieren hacer y luego se va definiendo sobre la marcha lo que la política pública realmente es a lo largo del proceso de implementación. De este sentido, no habría una fase de decidir que hacer y una de implementar esta solución sino que se mezclan de forma que no es fácil distinguirlas. A veces lo que ocurre y esto lo veremos a lo largo del curso, es que no hay un problema buscando una solución sino que lo que hay es más bien una solución buscando un problema o personas o instituciones que you existen buscando algo que hacer que justifique su existencia. Otras veces la política se inicia con el objetivo de ser referencia a un problema pero el problema y los objetivos van cambiando al paso del tiempo. Es el caso por ejemplo de la educación preescolar que empezó como una política para facilitar la conciliación y ha tendido a convertirse en una política educativa a medida que se le otorga un papel más relevante a estimulación y al desarrollo cognitivo en los primeros años de la vida del niño. A veces lo que ocurre es que la política no se plantea como instrumento para solucionar un problema sino más bien para acomodar las distintas demandas y problemas de distintos factores que están en conflicto y el objetivo más bien encontrar una cierta paz y equilibrio entre todos ellos que solucionar un problema concreto. En síntesis, el proceso es mucho más desordenado de lo que el modelo nos deja entender. Sin embargo, el modelo pervive en los libros como una simplificación útil, por algo se le llama heurístico. Y también se le llama de hecho el modelo del libro de texto por cuanto ayuda a dividir un proceso complejo en fases lo que facilita su comprensión y análisis. Y por este motivo nosotros lo vamos a utilizar para estructurar este curso teniendo siempre en cuenta que es un buen modelo para predicar la comprensión y en cambio un mal modelo para describir lo que realmente ocurre. Recordaremos de todas maneras que por mucho que el modelo tenga una apariencia un poco tecnocrática en el sentido que hay problema, solución, aplicación de la solución, evaluación, todas las fases desde la definición del problema a la formación de la agenda pasando por el momento de decisión, la implementación e incluso la evaluación de la política que se supone que es una tarea muy analítica, tiene un componente político muy importante puesto que en todas ellas aparecen personas y organizaciones con intereses y objetivos diversos intentando influir, intentando presionar, negociar para de alguna manera llevar el agua a su molino. De hecho a lo largo del curso comprobaremos que si uno quiere mantenerse muy racionalista en el estudio de las políticas públicas puede llegar a desesperarse.
1.3 Ganadores y perdedores
Me parece importantísimo que la política en España tenga una base de lucha por el interés general. >> Tendremos que estudiar si es necesario si es conveniente para España deberemos saber cuales son las condiciones y a la vista de todo eso tomaremos una decisión. En cualquier caso yo quiero adelantarle que la decisión que yo tome será una decisión que defienda los intereses generales de los españoles que va a ser el único criterio que me va a mover a la hora de tomar decisión en un tema tan importante como este. Muchas gracias. >> Y cada vez, y no es alusivo, cada vez que se tomen decisiones que no vayan en el leal entender de cada uno buscando el interés general, el bien común de todos los españoles uno se confunde sea político, sea empresario, sea lo que sea, uno se confunde. Por tanto que las decisiones se toman por el interés general me parece bien, que se toman por otras razones no me parece nada bien. >> you lo habéis visto a los políticos les gusta invocar el interés general para justificar o legitimar sus decisiones. El buen gobernante según este punto de vista sería aquel que no tiene servidumbres a intereses particulares y también suficientemente competente para solucionar lo que a menudo ellos mismos denominan los problemas reales de la gente. Pero fijémonos bien, este argumento es un poco tramposo y es que raramente existe tal cosa a la que podamos llamar el interés general de todos los españoles o de los ciudadanos de cualquier otro país para el caso o que podamos llamar los problemas de la gente, de toda la gente. La gente suele tener ideas bastante distintas sobre cuales son sus problemas y qué esperan de los poderes públicos al respecto. Vamos a verlo con algunos ejemplos. Empecemos por la situación más sencilla, una comunidad extremadamente pequeña, pongamos un edificio con 10 viviendas en que cada mes porque lo decidieron un día los vecinos hacen una pequeña aportación a un fondo para contingencias, es decir para cuando algún día surja la necesidad de arreglar el ascensor o reparar una cañería o pintar la fachada. Hasta que sucede que un día una reunión de la comunidad hay un vecino que propone dejar de hacer esta aportación you que no hay ninguna necesidad urgente a la vista y porque él ha perdido el trabajo hace poco y le viene muy mal pagar esta cantidad, pongamos 50 euros al mes. Es un argumento totalmente legítimo y razonable que todo el mundo comprende. Sin embargo otra vecina pide la palabra, una señora mayor que se opone. Ella cobra una pensión, sabe que puede pagar los 50 euros al mes y esto le da seguridad porque si algún día surgiera algún problema en el edificio con el ascensor, las cañerías, no tendría que hacer frente una derrama de golpe de 500, 1000 o 2000 euros que quizás no podría pagarle y generaría un gran problema. Para ella estos 50 euros son el precio de la tranquilidad, otro argumento legítimo y razonable. La cuestión ahora no es quién tiene razón o qué pueden hacer los vecinos de esta comunidad. La cuestión que queríamos destacar es que de una comunidad tan pequeña, 10 hogares y ante un problema tan sencillo no existe nada a la que pudiéramos llamar el interés general de los vecinos. Cada vecino tiene su propio problema, uno su seguridad económica presente, otra su seguridad económica futura y cualquier decisión que se tome implicará que alguien gana y otro pierde. Cambiemos ahora de escenario, pensemos en algunas calles de Barcelona donde el bullicio nocturno se ha convertido en norma. Quienes tienen bares y restaurantes en los bajos de los edificios, los que podríamos llamar los vecinos de abajo quieren que el ayuntamiento les de licencia para poner más terrazas, más mesas y más sillas en la calle con el legítimo interés de ganarse mejor la vida y generar actividad económica. Quienes viven en los pisos o apartamentos la parte de arriba de los mismos edificios por tanto les podíamos llamar los vecinos de arriba quieren que el ayuntamiento deniegue y retire las licencias para estas terrazas, mesas y sillas también con un noble propósito, el de poder dormir bien por las noches. De nuevo una calle probablemente con no más de unos centenares de personas no hay nada a lo que nosotros pudiéramos llamar el interés general de todos ellos o el problema de la gente. Haga lo que haga el ayuntamiento con las terrazas de los bares unos ganarán y otros van a perder con la decisión. La existencia de ganadores y perdedores es la forma general en las políticas públicas especialmente si nos elevamos al ámbito de las grandes decisiones. A mayor número de personas mayor número de intereses mayor número de valores, ideas y problemas que entran en juego y por tanto mayor dificultad para que una decisión pública lo satisfaga a todos ellos. Por ejemplo, subir el impuesto sobre la renta para cubrir el coste creciente del sistema sanitario implica un coste para quienes pagan y un beneficio para los usuarios de servicio sanitario público. Incrementar la ratio de la escuela pre-infantil pública, pongamos por ejemplo de 12 a 15 alumnos por grupo. Los maestros pierden you que ahora con un grupo mayor soportan una mayor carga de trabajo y de estrés. Los 12 alumnos que hubieran igualmente accedido a este servicio pierden en calidad puesto que ahora un mismo alumno está en un grupo más grande y recibe una menor fracción de la atención de sus maestros pero ganan los tres alumnos adicionales y sus familias obviamente, puesto que antes se quedaban sin plaza y ahora gracias al incremento de ratio ahora tienen una plaza en la guardería. Otro ejemplo, dedicar el incremento del presupuesto de agricultura a subvencionar el maíz en lugar de subvencionar el tomate. ¿Quién gana? Gana quienes cultivan maíz, dejan de ganar o pierden quienes cultivan el tomate. Ubicar la estación de tren de alta velocidad en Tarragona en lugar de hacerlo en Reus, una ciudad que está muy cerca, ganan los de Tarragona pierden los que viven en Reus. Una nueva regulación ambiental implica un coste para la industria porque deben poner unos nuevos filtros en las chimeneas que quizás son caros y un beneficio para quienes respiran un aire más limpio. Tomar consciencia de que existen ganadores y perdedores nos sirve en primer lugar para poner sobre la mesa una reflexión. La política así escrita en P mayúscula es una actividad más elevada y más compleja de lo que a veces nos queremos. Decidir y actuar no consiste solo en ser un administrador competente y diligente de los problemas de la gente. Consiste en distribuir costes y beneficios o conseguir generar acuerdos que repartan de forma aceptables las razones y las frustraciones o en hacer un ejercicio de autoridad para imponer un ganador sobre un perdedor sobre la base de determinadas ideas y valores. En segundo lugar apuntaremos una consecuencia a efecto del proceso de formación de las políticas. Puesto que las decisiones que toman los gobiernos como hemos dicho pueden generar ganadores y perdedores, si la gente se da cuenta y anticipa que puede ganar o perder con una determinada decisión lo normal es que se movilice de alguna manera para conseguir que la decisión del gobernante sea la que más conviene a sus intereses o la que mejor encaja con sus valores e ideas. Por eso la gente, las organizaciones, los sindicatos, las asociaciones de vecinos, empresas, etcétera se constituyen lo que llamamos actores que tratan de influir en las políticas públicas. Es cierto que formalmente el poder y la capacidad legal para tomar las decisiones las tiene el gobierno elegido democráticamente pero la democracia no consiste solamente en votar y luego quedarse en casa a aceptar pasivamente cualquier decisión que tome le gobernante sino que consiste también en que una pluralidad de actores trate de influir, argumentar, denunciar, manifestarse, hacer campañas, donar dinero, intentar empujar o frenar de alguna manera en casi todos los ámbitos en los que se producen los problemas colectivos. Por ello, el politólogo Charles Lindblom dijo que el proceso de formación de las políticas públicas responde más a un proceso de interacción que a uno de acción o dicho de otra forma, el proceso de formación de las políticas públicas es fundamentalmente político, esto tampoco debería de ser una sorpresa. Lo que hemos dicho hasta ahora no quisiéramos que se confundiera con una declaración de relativismo, es decir puesto que todas las políticas implican ganadores y perdedores no hay políticas mejores que otras porque todo depende de quien lo mire, no se trata de eso. Sencillamente lo que queríamos destacar es que al no haber intereses y valores unánimemente compartidos por toda la población lo normal excepto quizás en algunos asuntos que se mueven en una arena muy técnica es que haya conflicto y por lo tanto hay apolítica y por lo tanto haya movimiento de actores detrás del proceso de formación. Por otra parte tampoco quisiéramos que te imaginarais este conflicto como un conflicto entre personas u organizaciones con las ideas muy claras siempre buscando cada uno el interés propio y dedicarnos a peleas entre ellos para ver quien se lleva el gato al agua, a veces es así pero no siempre. En la sesión tres que hablaremos sobre actores veremos que los actores que influyen en el proceso de formación de las políticas públicas son de tipo diverso, intentan representar intereses también diversos que no siempre son el interés propio y que juegan roles muy distintos en el proceso. También quisiéramos destacar otra cosa y es que el conflicto existe no solo entre personas o actores sino también entre los valores e intereses dentro de una misma persona o un mismo actor. Por ejemplo, si a mi me preocupa la escuela pública, yo soy un gobernante y la quisiera mejorar, ¿mejorar en qué? En excelencia, en igualdad, en promover el espíritu crítico de los niños, en todo me gustaría pero la reforma que probablemente incrementa más la proporción de alumnos con resultados excelentes no necesariamente es la más adecuada para reducir la proporción de los niños con los resultados peores o la que más estimula su creatividad y su espíritu crítico. Hay un permanente trade-off que se dice en inglés entre nuestros diversos valores e intereses, aunque todos los valores sean buenos, es complicado satisfacerlos todos a la vez. La política pública que más mejora un criterio no es la misma que mejora oro y por tanto cuando uno decide implicar a promover un criterio sobre otro trenes más rápidos o más baratos, parques naturales mejor conservados o más accesibles para que puedan ser más visitados, mejores servicios públicos o menos impuestos. El óptimo absoluto para todos los criterios es muy raro. Por tanto decidir no solo implica dar la razón a unas personas sobre otras sino también implica priorizar unos valores sobre otros. Unos ganan mientras que otros se resienten.
1.4 ¿Qué es un problema público?
El punto de arranque de una política pública es el problema al cual se quiere dar respuesta. Diríamos que toda política pública es una cierta hipótesis de mejora en relación a un problema determinado. Este problema acostumbra a tener características complejas, es decir no nos viene dado por definición qué tipo de problema queremos resolver sino que hay una labor de análisis también y de definición por parte del decisor de cuál es el aspecto de una situación no deseada al cual quiere o puede dar respuesta. Imaginémonos el tema de los accidentes de tráfico que normalmente se considera un problema, una situación no deseada. Las razones explicarían que eso sea un problema pueden ser de diversa índole, de carácter económico, político, ideológico, en general lo que en todos países se considera es que es un problema que tienen que ver con la vida de los ciudadanos y al cual se tiene que dar respuesta. Pero en cambio no podemos dar por supuesto que definir como problema los accidentes de tráfico nos va a dar automáticamente un tipo de política pública. Tendremos que ver los factores que rodean ese problema, por ejemplo exceso de alcohol, incumplimiento del código de circulación, mal estado de las carreteras, obsolescencia del parque automovilístico, malas condiciones técnicas de los vehículos, condiciones orográficas o de tiempo excesivamente malas en ciertos países. ¿Qué escogemos, no? ¿Por dónde abordamos este tema, no? De entrada tendríamos que ser conscientes ¿no? que el director general del tráfico de un determinado país no tiene todas las competencias en su mano, es decir no puede arreglar las carreteras porque esto depende de otro ministerio, no puede digamos prohibir el alcohol porque esto digamos también depende de otras condiciones, no tiene influencia sobre la forma en cómo se construyen los vehículos. Evidentemente no puede modificar la orografía de un país o el tiempo de un país, al final un director general de tráfico de un país determinado lo que tiene en las manos es el código de circulación, la policía que controla el tráfico y las multas y sanciones que pueda hacer. Evidentemente puede incorporar controles de alcoholemia, puede pedir a otros responsables políticos que modifiquen las carreteras, que cambien la legislación sobre industria del automóvil, pero esos recursos you no los tiene en sus manos sino que dependen de otros. Por lo tanto estamos hablando en muchos casos que definir un problema en relación a una política pública es pensar en los recursos que ese decisor tiene en sus manos y pensar en el proceso que puede conducir a una mejora del punto de partida. Dicho de otra manera definir un problema es pensar en las alternativas de solución. Un ejemplo nos puede servir ¿no? es decir sabemos que hay marcas de automóvil que han invertido mucho dinero para conseguir que sus habitáculos sean deformables y evitar accidentes mortales. Una posibilidad sería imaginar que hubiera una legislación que hiciera obligatoria esa técnica en todos los tipos de vehículo, por lo tanto que obligáramos a tener barras laterales anti-colisión, que hubiera ABS obligatorios en todos los automóviles, airbags también obligatorios, etcétera, etcétera. ¿Por qué esto no se da? Es decir, nosotros priorizamos que no haya accidentes de tráfico, ¿por qué los gobiernos digamos no implementan este tipo de opciones? Porque saben que la industria de automóvil va a reaccionar negativamente porque esto implicará aumento del precio de los automóviles y digamos el precio frontera típico del primer conductor, de los conductores jóvenes que quieren comprarlo una cierta cantidad se vería incrementado, reduciría el número de ventas y esto tendría también efectos en el número de trabajadores que trabajan en la industria de automóvil, por lo tanto los sindicatos y no solo los empresarios estarían en contra de esta opción. Por lo tanto, ¿qué es lo que sucede? Pues a pesar de lo que sería imaginable desde la lógica de los accidentes de tráfico no se hace obligatorio este tipo de medidas. ¿Por qué? Porque no solamente queremos que no hayan accidentes de tráficos, también queremos trabajo, también queremos que haya desarrollo económico, de pronto queremos muchas cosas simultáneamente. No siempre podemos imaginar que la solución de un problema no tendrá efectos colaterales en otros. Por lo tanto tendremos, el decisor tendrá que pensar qué aspectos de esa situación no deseada es capaz de plantear como respuesta a partir de los recursos que tienen de los recursos de los demás actores, de sus competencias y de sus posibilidades concretas ¿no? Al final, ¿qué acaba pasando? Que un decisor piensa no solamente en la situación no deseada sino también en el proceso que puede conducir a una mejora de esa situación. Lo que acaba pasando normalmente es que el director general del tráfico piensa en términos de código de circulación, de policía de tráfico, de multas y de controles de alcoholemia por ejemplo ¿no? Y con eso construye una cierta respuesta siendo consciente de que eso no acaba de dar respuesta a toda la situación problemática, pero si pensando que eso le permite un programa de actuación que acabará no eliminando el problema pero sí mejorándolo.
1.5 Política y técnica en la toma de decisiones
¿Qué papel juega la política, la técnica, el debate entre perspectivas analíticas o perspectivas más sociales frente a un determinado problema? Lo normal sería imaginar que, digamos, si tenemos un problema social o cual que hemos dado la respuesta en que hemos mejorar y busquemos las mejores alternativas que existen desde el punto de vista técnico y que escojamos aquella cuyo rendimiento, digamos, sea más óptimo. Es decir, la hipótesis del defensor racional siempre nos aparecerá. Tengo este objetivo, dispongo estos recursos, analizo cuales son las mejores alternativas disponibles. Veo cual es la que con menos costes consiga mejores resultados y elijo este camino como el camino óptimo. El problema es que no estamos ante una, digamos, ante una situación en la cual los elementos de valores, de intereses, de biologías no cuenten, sino al revés. Estamos en este carácter público, de carácter político en un cual los actores defienden sus posiciones y utilicen para defender sus intereses también elementos de argumentos de todo tipo, argumentos que son técnicos, pero argumentos que son también que tienen que ver con el interés común, con el que en común. Por lo tanto, ante un problema de carácter público, al cual quiere dar respuesta a una política, podíamos imaginar que tenemos una perspectiva que es básicamente la que nos da respuesta desde el punto de vista técnico a ese problema. Es decir, nos planteamos cual es la viabilidad técnica de esa solución. Pero desde una perspectiva política, el político no solamente está preocupado por la viabilidad técnica. También está preocupado por mantener aquello que, digamos, ha sido necesario para obtener esa posibilidad de decidir que esa iii nación política y social, estilo con ascenso social, con lo que cuentas su actuación. Por lo tanto, desde una perspectiva más política, diríamos que el problema es de viabilidad social. Claro, idealmente, las mejores respuestas políticas seguían aquellas que relacionada a viabilidad técnica combine en red social, es que combinar las dos perspectivas. ¿Es ello siempre así? Diríamos que depende de las situaciones. Si un político le obligas a decidir entre viabilidad técnica y viabilidad social, lo más probable es que acabe de decidir no por viabilidad social de su repuestas. Y que entienda que quizá la solución adoptada no sea técnicamente la mejor, pero es aquella que socialmente es más viable. Nos encontraríamos por lo tanto ante un trade-off entre viabilidad técnica y viabilidad social. En este orden de problemas, recuerdo un libro que me impartió en su momento de Giandomenico Majone que se llamaba Evidencias, Argumentos, Persuasión. Creo que es un libro interesante porque pone de relieve, digamos, la relación entre tres elementos que están formando siempre parte del debate en el, en las políticas públicas. Por un lado, los elementos que de alguna manera incorporen en el debate los hechos, las evidencias. Por otro lado, el tipo de argumentos que los distintos actores construyen sobre estas evidencias. Y el tercer elemento sería la capacidad de persuasión que estos actores tengan en relación conjunto bajo la sociedad. Desde el punto de vista técnico, podríamos decir que lo importante son las evidencias. Desde el punto de vista político y social, lo importante es la que pase de persuasión. Y en medio están los argumentos que los distintos actores pueden construir, atención, sobre los mismas, sobre las mismas evidencias. Es decir, el hecho de que tengamos un número determinado de, de personas muertas por accidente de tráfico es una evidencia. No es discutible. Lo que es mucho más discutible es el argumento sobre el cual operados y distintos actores para decir que la culpa es de las carreteras, la culpa es del uso del alcohol, la culpa es, digamos, esencialmente de la indisciplina de los conductores y depende de los intereses de cada actor si utilizarán distintos argumentos. Al final, el resultado será aquel que sea posible desde el punto de vista técnico por un lado, pero también social por otro.
1.6 Tipos de políticas públicas
Vamos a referirnos a un trabajo de Lowi que ha tenido una gran significación en políticas públicas que publicó a finales de los 60 principios de los 70 y que acabó configurando un esquema de análisis que sigue teniendo mucha influencia. Posteriormente Wilson en el año 73 modificó ese esquema de relación entre política y políticas y ese esquema es el que vamos a utilizar a continuación.
El gran impacto que tuvo el artículo de Lowi fue que era contra intuitivo, o sea normalmente pensamos que depende digamos de la orientación política de los gobiernos o de los partidos, las políticas acabarán siendo pues más de derecha, más de izquierda, más transformadoras, menos transformadoras, es decir la ecuación sería politics, no, influye en policies, o en castellano la política influye en las políticas. Lo que Lowi, y por eso se hizo tan famoso su artículo, trató de demostrar es que en muchos casos el tipo, la forma concreta que tienen las políticas, el ámbito sectorial en el que se desarrollan acaban definiendo el tipo de conflicto político, es decir que podemos decir al revés que antes son las políticas las que definen el tipo de política o en inglés policies determina politics. Posteriormente, digamos un, se realizó un cuadro en el que se trató de analizar esta experiencia o esta propuesta mejor dicho de manera un poco más digamos tipo lógicamente definida
y se definieron que los costes por ejemplo podían ser, los costes para los ciudadanos, los costes para los sectores o los actores implicados podían ser de caracter concentrado o podían ser de caracter difuso. Cuando hablamos de costes difusos nos estaos refiriendo a que no afectan concretamente el sector sino que de alguna manera afectan a más de un sector, de manera más o menos indeterminada. Y al mismo tiempo que los beneficios podían también ser concentrados, es decir aquellos que se beneficiaban de la política podían digamos ser claramente definibles o podían ser más bien unos beneficios difusos. A partir de este cuadro, este cuadro de doble entrada se definían ciertos tipos de políticas, por ejemplo costes concentrados beneficios concentrados. Aquí tendríamos lo que llamaríamos las políticas redistributivas,
cuando los costes, los beneficios son concentrados y los costes difusos tendríamos más bien políticas distributivas.
Costes concentrados beneficios difusas tendríamos las políticas regulativas.
Y aquí en este ámbito en donde los costes son difusos y los beneficios también son difusos podríamos considerar que estamos hablando de políticas institucionales o constitucionales, es decir que afectan al entramado más bien del sistema político.
Fijémonos las políticas redistributivas clásicas son las políticas fiscales o de caracter social, es decir que digamos el estado, las instituciones a través de la política fiscal recaudan impuestos hipotéticamente grabando más a los más poderosos y menos a los menos poderosos, a los sectores más populares de la población y de esta manera con estos recursos lo que hacen es emprender políticas educativas, sanitarias, sociales que facilitan la redistribución de la riqueza. Entonces los beneficios están concentrados porque afectan a sectores concretos que sin esos recursos no tendrían acceso a la educación, a la sanidad pero los costes también están concentrados, ¿por qué? Porque afectan a sectores sociales muy concretos, o sea tienen más renta.
Lo que dice Lowi es en estos casos ya podemos predecir que el conflicto lo podemos ya anticipar, es decir estar a favor aquellos sectores y aquél tipo digamos de partidos políticos que están a favor más bien de la igualdad y de la redistribución y estarán en contra aquellos que no quieren que el estado se meta en temas de mercado, etcétera, es decir aquí tendríamos un eje de conflicto político claramente determinado que es derecha izquierda, es decir que el tipo de políticas nos determina el tipo de conflicto político. En cambio aquí qué tendríamos, tendríamos más bien unas políticas típicas distributivas, son aquellas en que el estado decide asumir los costes de instalara una, un centro polideportivo o una biblioteca o un teatro en una determinada localidad. ¿Quién paga esa infraestructura? La pagamos todos, todos los ciudadanos en ese estado asumimos los costes a través de los impuestos y por lo tanto el presupuesto general es el que ayuda a financiar esa obra. En cambio aquí quién se va a beneficiar de esa obra, pues
aquellos habitantes del entorno de esa infraestruvtura que podrán ir al teatro, a la piscina, o podrán digamos ir a la biblioteca. Los costes son difusos, lo pagamos todos, los beneficios están concentrados, afectan a un sector concreto. Estas son un tipo de políticas dice Lowi que les gusta mucho a los políticos porque de alguna manera les permite general clientelismo, es decir hay una clientela concreta a la cual le pones una determinada infraestructura, ellos están agradecidos y a la final acabarán votándote. En cambio los costes no está claro quien los asume, los asumimos todos por tanto son un tipo de políticas dice él, que el tipo de conflicto político en general es más bien bajo, porque los partidos incluso se pueden poner de acuerdo, partidos distintos a la hora de votar presupuesto, si tu me apoyas en el polideportivo de tal sitio yo te apoyaré en la biblioteca de tal sitio, es lo que se conoce en inglés como el proceso de logrolling, es decir nos ponemos juntos, es decir acordamos sobre este tema, a lo mejor no acordamos sobre otros pero acordamos sacar del presupuesto recursos suficientes para digamos de alguna manera satisfacer a nuestras respectivas clientelas.
En el caso de las políticas regulativas, tendríamos en cambio que los costes están concentrados, por ejemplo imaginemos tenemos que cambiar como detectamos que hay un nivel de polución excesivo, vamos a regular la producción de CO2, de las industrias que están cerca de la ciudad. Esas industrias tendrán que cambiar su sistema productivo, por tanto los costes estan concentrados, ellos van a asumir los costes. ¿Quién va a beneficiarse?
El conjunto de la ciudadanía que de alguna manera podemos decir va a respirar mejor, lo que pasa es que a diferencia de las anteriores, en estas está muy claro los que se van a oponer a esa políticas porque son los que asumen los costes. En cambio no está nada claro que se vayan a movilizar a favor aquellos que en el futuro se van a beneficiar de esa política. Por tanto son, dice Lowi son políticas que tienden a ser complicadas de poner en práctica, el conflicto político es alto, los costes para los decisores son altos y cuestan mucho de llevar a la práctica. Y estas en general, cuando los beneficios son difusos y los costs son difusos más bien son políticas de corte, cambio en el sistema electoral, cambio en la ley de partido, donde tampoco la ciudadanía no está muy presente, por tanto es una cosa mas de insiders no, de los que forman parte del sistema político. Bien, como vemos sin poder llegar a la conclusión que solamente las políticas son las que determinan la política, tampoco, también tenemos que ponernos de acuerdo con Lowi que es muchas veces es cierto que son el tipo de políticas las que determinan el conflicto político, es decir seguramente yo creo que una de las conclusiones de esta reflexión sería atención, no siempre la lógica de la política es la que nos explica las decisiones políticas sino que también el tipo de decisiones políticas que tomamos nos pueden explicar a veces acuerdos políticos que quizás no explicaríamos en términos clásicos de alineación política derecha izquierda.
1.7 La política pública como hipótesis de mejora
Los físicos hablan de la dualidad onda partícula cuando se refieren a la luz, ya que presenta, al mismo tiempo, propiedades de onda y de partícula. Es, para entendernos, un único fenómeno que puede tener al mismo tiempo dos percepciones distintas.
También las políticas públicas tienen su propia dualidad. Por un lado se pueden describir y entender como el resultado de un proceso político en el que interactúan diversos actores con intereses y valores distintos.
De hecho una parte del análisis de políticas públicas se dedica precisamente a estudiar cómo se generan las políticas y si este proceso a través del cual se generan es verdaderamente democrático.
Pero a la vez las políticas públicas son también instrumentos. Instrumentos para hacer posible una transformación de la realidad a fin de cuentas, tengamos en cuenta que las políticas no se generan porque sí, sino que son, para decirlo de alguna manera, expresiones del deseo de la sociedad de transformar el mundo para convertirlo en un lugar mejor, aunque solo sea en una dimensión muy concreta. Ya sea, por ejemplo, con menos familias que viven bajo el umbral de la pobreza o con más jóvenes que terminan sus estudios o con menos personas sin empleo, con menos colas en las salas de urgencias de los hospitales o con un aire más limpio. Otra parte el análisis de las políticas públicas se dedica a esta segunda cuestión, a estudiar si las políticas realmente transforman la realidad de una forma significativa y por lo tanto si son políticas inteligentes. En este vídeo vamos a hablar de esta segunda concepción de las políticas públicas como instrumento, como instrumento de mejora. Y aquí es donde queremos introducir una idea que nos parece clave
y es la siguiente, ex ante, es decir antes de poner la política en práctica. La efectividad de esta política pública para mejorar una situación insatisfactoria está inmersa en un mar de, de incertidumbres y no se sabe qué pasará. Dicho de otra manera, para poner un ejemplo, aunque una política quiera sobre el papel, reducir la pobreza aunque los recursos parezcan totalmente suficientes, aunque el diseño haya aguantado con los mejores expertos y con todas las partes interesadas, aunque el funcionamiento de la política parezca de puro sentido común, aunque todo esto se cumpla no podemos saber si se va a reducir la pobreza realmente, hasta que pongamos la política pública en práctica y comprobemos a ver qué ha ocurrido.
Para ver por qué dejadme que ponga algunos ejemplos. En el año 1946 el doctor Benjamin Spock escribió un libro, el libro del sentido común en la crianza de niños y bebés que se convirtió rápidamente en un Best seller. En la edición del año 1958 el doctor Spock introdujo una recomendación, dijo que los bebés deberían dormir boca abajo ya que si vomitan que es algo que los bebés hacen con cierta frecuencia, el riesgo de atragantarse es menor. Esa recomendación fue muy influyente, fue adoptada masivamente por pediatras y transmitida a madres y padres durante décadas, en algunos países hasta mediados de los 90. Sin embargo diversos estudios empíricos empezaron a mostrar que dormir boca abajo no reducía el riesgo de muerte sino que lo incrementaba de forma significativa el riesgo de muerte súbita en el bebé. De hecho, se calcula que alrededor de unas 50 mil muertes se podían haber motiva, prevenido si esta recomendación del doctor Spock se hubiera revertido en el año 1970, que es cuando las primeras evidencias sobre el impacto negativo de hacer dormir los bebés boca abajo, empezaron a publicarse.
Me interesa destacar una cuestión y esta recomendación del doctor Spock era del todo bien intencionada, de esto no hay duda. Era intuitiva, era basada en la experiencia, en años de observación de bebés durmiendo y algunas veces vomitando y el sentido común que apuntaban a la conveniencia de hacer dormir los bebés boca abajo, porque así si vomitaban no se atragantaban. Sin embargo la intuición y la experiencia en este caso se equivocaban y si se pueden equivocar en medicina quiere decir que la mayor parte de las políticas públicas, impuestos, servicios, regulaciones, son instrumentos que interactúan con todo tipo de valores, de intereses, de ideologías de las personas a las que quieren beneficiar, o con las personas que tienen que trabajar, que generan resistencias, que generan reacciones, procesos de aprendizaje y de adaptación, que se enfrentan a la aparición de todo tipo de incentivos, algunos para cumplir, los otros para no cumplir. Para usar un servicio, para dejar de usarlo, para usarlo de forma diferente a la revista. La sociedad es, de hecho, un medio muy incierto y no se puede dar nunca por sentado que algo que sobre papel es una buena idea, en la práctica también lo sea. Por eso se dice, a menudo, que una política pública, ex ante, es una hipótesis, una hipótesis de mejora, es decir un instrumento que en teoría mejorará una situación no satisfactoria, pero solo en teoría. Comprobar empíricamente y ex post si esta mejora se ha producido es otra rama de interés del análisis de políticas públicas.
Vayamos a explicar otro ejemplo que es frecuentemente citado en la literatura, es de los programas Skirt Street en los Estados Unidos de América que están inspirados en el documental de los años 70 que consisten en organizar visitas, de jóvenes que han cometido actos predelictivos, a centros penitenciarios. Durante estas visitas los internos de los centros penitenciarios se dedican a asustar, incluso a insultar y amenazar a los jóvenes. La teoría es bien sencilla al visitar las cárceles las consecuencias negativas de los actos delictivos para quienes los cometen se hacen más visibles y con mejor información los jóvenes deberían ser más proclives a cambiar su comportamiento mientras todavía están a tiempo de hacerlo. Sin embargo un conjunto de estudios demostró que el efecto era justamente el contrario. Había mayor riesgo de comportamiento delictivo en edad adulta de quienes habían participado en el programa cuando eran jóvenes.
Finalmente, un último caso. Explicaremos la historia de un centro preescolar del estado de Israel que tenía problemas con los padres que llegaban tarde a recoger a sus hijos. Decidieron aplicar una medida, un sistema de multas para incentivar la puntualidad, aplicando la teoría económica más básica y más sencilla. El costo de la multa debería ser, debería crear un incentivo negativo para dejar de llegar tarde. Sin embargo, el efecto fue justamente contrario, de nuevo. Los padres tendían a ser aún más impuntuales que antes y lo que es peor al pagar la multa se quedaban tan tranquilos. Al haber introducido el mecanismo económico, la motivación que existía antes para cumplir con lo que era la forma social que era ser puntual y no fastidiar al maestro o la maestra del niño, había desaparecido. Intentemos ahora unir las dos concepciones que decíamos en esta rivalidad de la política pública. ¿Cómo influye el hecho que la política pública como instrumento sea de efectividad incierta en el proceso de formación? La verdad es que le añade todavía un poco más de complejidad al proceso, porque ya no se trata solamente de debatir colectivamente los objetivos, de debatir qué queremos hacer. Por ejemplo, para poner un ejemplo básico, si queremos ir a la playa o a la montaña, sino que además ahora tenemos que asumir el coche en el que viajamos es poco fiable, es decir que no sabemos si se va a averiar y nos quedaremos a mitad del camino. No sabemos si se va a estropear la dirección y nos llevará a un lugar distinto del que habíamos previsto, quizás peor, pero quizás mejor. Incluso puede ser que el coche se lo ande marcha atrás, es decir que nos deje más lejos de lo que estábamos del lugar del que queríamos ir. A lo largo del curso veremos que, a, esto abre dos grandes retos. El primer reto es ¿cómo generar conocimiento? ¿Cómo podemos hacer para saber si las políticas públicas realmente funcionan? Para saber qué instrumentos funcionan para solucionar qué problemas este es el tema que trataremos en la sesión siete. Veremos que no siempre es fácil y posible generar conocimiento robusto sobre el impacto de una determinada política pública. El motivo es muy fácil de entender. Imaginad, por ejemplo, un programa de formación para jóvenes que no tienen empleo que tiene el objetivo de conseguir que encuentren empleo.
Yo quiero saber si funciona, pero los jóvenes encuentran o pierden el empleo no solo por efecto de la formación que yo les estoy dando, sino también, y sobre todo, por la evolución de la economía, por la evolución del mercado de trabajo, por efecto de otras políticas, por ejemplo. La relación laboral, la escala nacional o porque ha abierto o ha cerrado una gran empresa en su municipio. Por tanto, para saber si el programa funciona, si es efectivo, tengo que aislar el efecto de la política que quiero evaluar de todo este ruido de fondo y esto, veremos, implica ciertos requerimientos que no siempre se cumplen. A veces no es posible saber si una política funciona. Lo veremos, como les decía, con más detalles en la sesión siete. El segundo gran reto es, ¿cómo conseguir encajar la incertidumbre y el conocimiento con el proceso de formación de las políticas? No es suficiente con que haya gente dedicada a generar conocimiento, además hay que usarlo. La cuestión es cómo encajar el conocimiento en este proceso, que decíamos, es fundamentalmente político y suele implicar la interacción de diversos actores.
Lo cierto es que el encaje es ciertamente complicado. La incertidumbre, para empezar, encaja mal en el debate político. Os imagináis al ministro que ha promovido, o está promoviendo una reforma educativa que dijera, esto que tengo aquí a pro, tengo a proponeros, me parece una idea. Va a costar mucho dinero pero yo no estoy seguro de que funcione. Sería muy honesto, pero es muy difícil que ocurra. O el representante de un sindicato de maestros, decir, yo tampoco estoy seguro de los efectos que se hacen en esta reforma y sin embargo me opongo rotundamente.
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Sería muy complicado que ocurriera. De hecho en el debate político prima la construcción de argumentos y de ejercicio de la persuasión y esto deja poco espacio a este tipo de etiquetas.
También el conocimiento, no solo la incertidumbre, sino el conocimiento para reducir esta incertidumbre tiene a veces mal encaje, el científico social que es se presenta con evidencias bajo el brazo sobre qué funciona y qué no funciona. Es un invitado, a veces poco incómodo en la mesa en que se negocian las decisiones. Porque restringe la discrecionalidad de los decisores. No me puedo inventar cualquier cosa, les dicen, esto va, esto no va tiene un lenguaje complejo que no siempre es fácil de comprender y con su lenguaje complejo y su conocimiento se sitúa en cierta manera por encima del resto de los mortales. Por eso, no es extraño que a veces para el resto de invitados es mejor si no está en la mesa. Y, sin embargo, el reto se mantiene vigente. Conseguir fundamentar las políticas públicas en el conocimiento sobre qué funciona y qué no funciona, en qué contexto función, para quién funciona, cada vez es más necesario para conseguir que las políticas públicas cumplan su función instrumental. Es decir que consigan transformar la realidad y mejorar el mundo aunque sea en una dimensión muy pequeña.
1.8 Conclusión
Bien, hemos acabado la primera semana del curso. En esta primera semana como habéis podido coporolar hemos trabajado los elementos digamos fundamentales que luego iremos desarrollando en las próximas semanas ¿no? Ha sido una semana de introducción ¿no? al tema, espero os haya interesado y que sigáis con nosotros. Vamos a empezar la semana próxima con, entrando you en materia discutiendo sobre problemas digamos el elemento de alguna manera que origina ¿no? la aparición de una política pública que es la voluntad de resolver un tema de carácter colectivo que no se resuelve por la simple interacción de individuos y que requiere de intervención de los poderes públicos o de lo colectivo, de esa esfera de lo colectivo que es lo público. Una vez hayamos visto la parte dedicada a los problemas y las políticas públicas entraremos en lo que sería la tercera semana del curso dedicada al análisis de los actores ¿no? que son la pieza esencial de las políticas públicas ¿no? Es decir, cada uno de ellos tiene su propia visión del problema, sus propios, sus propias alternativas preferidas, intenta intervenir en del debate decisional, en el decision making ¿no? de la política de una manera determinada y luego si no le gusta lo que se resuelve acaba también intentando evitar que se lleva a la práctica ¿no? Por lo tanto es una pieza esencial y vamos a dedicar una semana a ello también. Posteriormente empezaríamos la parte dedicada a uno de los temas también centrales del curso que son las decisiones ¿no? la hemos llamado democracia y decisiones públicas por lo tanto esas son las semana que va a ser importante también porque estamos entrando en el momento en que de alguna manera todo el debate previo se concentra en el momento de la decisión y luego a partir de allí se vuelve a abrir para llevarlo a la práctica para implementarla ¿no? es un momento de alguna fundacional de la política ¿no? Entonces una semana también central. Posteriormente veremos un poco cuales son los instrumentos con que se, con que los distintos actores de las instituciones cuentan a la hora de plantear digamos la, lo que podríamos llamar la puesta en práctica de estas políticas, qué instrumentos tienen, qué pueden regular, pueden digamos dar subvención, pueden castigar, pueden incentivar, qué diferencia hay entre gobierno y gobernanza ¿no? Estamos hablando siempre de gobernanza, quiere decir que es algo distinto de gobierno. ¿Qué relación tiene gobernanzas y políticas públicas? Luego viene la parte que podríamos considerar más específica de la gestión ¿no? que es la puesta en práctica, lo que se ha también incorporado en español que es la palabra implementación, que se ha incorporado porque es de alguna manera distinta a la idea más maquinal de ejecución ¿no? Cuando hablamos de ejecución nos imaginamos que tomamos una decisión y que mecánicamente se ejecuta. Esto es más complicado ¿no? Porque se trata de llevarle a la práctica y esto siempre afecta intereses ¿no? quien gana y quien pierde ¿no? ante cada decisión y entonces se resisten a que esa decisión se implemente, cuantas veces hemos visto en cada país a veces decisiones que se han tomado que algunos han calificado luego de biros al sol porque no se ha llevado a la práctica ¿no? porque era difícil de implementarlo, porque ha cambiado la coloración de fuerzas, por lo que fuera. Posteriormente tenemos una parte muy importante que tenemos que cada vez es más importante en las democracias contemporáneas que es la evaluación ¿no? Realmente el rendir cuentas, el saber si aquello que se ha pretendido hacer ha conseguido o no los resultados y los impactos ¿no? que se querían conseguir con aquella política pública. Por lo tanto será una semana dedicada a la evaluación de políticas. Y finalmente haremos un poco, un cierto, la última semana la vamos a dedicar a lo que sería una cierta síntesis de todos estos elementos recuperando la idea de democracia, recuperando la idea de decisiones públicas y viendo también los impactos que está teniendo también el cambio tecnológico, internet en este escenario ¿no? Por lo tanto de alguna manera haciendo un resumen de lo visto pero también lanzando nuevas preguntas ¿no? que pueden ir apareciendo a partir de aquí. Esperamos que sigáis con nosotros la próxima semana y a lo largo de todo el curso.
Lecturas del modulo.
Esta semana te sugerimos leer :
1) El primer capítulo (secciones 1.1 y 1.3) de Decisiones Públicas. El análisis y estudio de los procesos de decisión en políticas públicas, Joan Subirats y Bruno Dente, Ariel, Barcelona, 2014 (desde aquí agradecemos la gentileza de Editorial Ariel por permitirnos reproducir algunos capítulos). En el primer capítulo, los autores plantean el propósito del libro: analizar cómo se toman las decisiones públicas sobre la base de dos premisas: 1) que la complejidad (de instituciones, de actores, de niveles de gobierno, de procesos de toma de decisión) que se suele presentar como una disfunción que impide acometer reformas necesarias es, en realidad, un elemento constitutivo de las democracias contemporáneas (es, de hecho, un síntoma de democracia); y 2) que a pesar de la complejidad, las grandes reformas a veces ocurren, por lo que es necesario preguntarse qué explica esta capacidad de transformación en determinados momentos, lugares y ámbitos de actuación.
2) El primer capítulo (pág. 9 a 16) de un clásico en el análisis de políticas públicas: El proceso de elaboración de las políticas públicas, de Charles Lindblom. En este capítulo se enuncian con gran claridad algunos de los retos que planteamos en este curso: el doble reto de las políticas públicas (la eficacia y el control popular), la complejidad del proceso de formación (definido como un proceso "no claro" por Lindblom), y los límites del análisis. Igualmente recomendables resultan los capítulos 2 y 3.
3) El artículo de opinión "Algunas Lecciones de la Seguridad Vial" que explica una historia de éxito: la reducción a la mitad de las víctimas en accidentes de tráfico en España en la segunda mitad de la década de los 2000. En el artículo se enfatizan aspectos que hemos introducido y que trataremos a lo largo del curso como la definición del problema, la construcción de una coalición de actores favorables a la reforma, la importancia no solo de la adopción sino también de la implementación de las medidas adoptadas, y el papel de los datos (evidencias) combinados con los argumentos y la persuasión.
MÓDULO 2. Problemas
¡Entramos en el segundo módulo de “Democracia y decisiones públicas”! En este módulo vamos a hablar sobre el punto de partida de las políticas públicas: los problemas públicos. Podría parecer una cuestión irrelevante, porque los problemas son tantos y tan graves que saltan a la vista. Sin embargo, a lo largo de los vídeos, veremos que hay pocos problemas que salten a menos que alguien los haga saltar. La construcción de los problemas es una fase de la formación de políticas proclive al juego subterráneo y subliminal, a las estrategias discursivas y a la comunicación política. Justamente por ello, es especialmente interesante. Después de una introducción relajada, este es el primer módulo con ejercicios sobre los vídeos y lecturas. ¡Nos vemos entre problemas, agendas y discursos!
2.1 ¿Qué es un problema público?
Toda política pública arranca a partir de la concentración de que existe un problema de carácter social sobre el cual la propia interacción social no acaba de resolverlo y por lo tanto se exige la participación y la implicación de los poderes públicos y por eso hablamos de una política pública. Un ámbito central en cualquier digamos proceso de análisis de gestión de políticas públicas es la definición de un problema por qué eso es un problema y nos obliga a actuar. Diríamos que en este sentido una política pública es una oportunidad de mejora ¿no? Es decir, si estamos en una situación A y entendemos que es problemática, you intentaremos ver que quiere decir problemática, la hipótesis es que aplicando una política pública haremos, conseguiremos ¿no? pasar de una situación en la cual no estábamos bien, pasaban cosas que no nos gustaban a una situación que es mejor ¿no? es decir, que es mejor de la que estábamos antes. Esto no quiere decir que la nueva situación haya resuelto todos los problemas sino que es una situación que es incrementalmente mejor que la anterior porque you sabemos, digamos que la política pública lo que hace es trabajar como decía ahorita Wildavsky con dianas que se mueven, es decir que cuando alcanzamos una resulta que entonces eso que antes considerábamos, que habíamos considerado mejor que lo que teníamos en comparación con lo que podríamos llegar a hacer pues nos obliga volver a actuar. Por lo tanto nunca resolvemos del todo los problemas ¿no? Los problemas se desplazan, se mueven y las políticas de alguna manera van siguiendo esas estelas. Ahora en esa, si eso es así, si la política pública se plantea ¿no? con una forma de traslado de una situación que no nos gusta a una situación que nos gusta un poco más que la que teníamos, el elemento central a la hora de definir la política será entender qué es un problema ¿no? ¿Por qué eso es un problema? Por lo tanto diríamos un problema de entrada y eso forma parte del sentido común sería una situación que no nos gusta. Pero con eso podemos realmente formular una política pública, es decir no nos gusta que haya pobreza, no nos gusta que haya desigualdad, no nos gusta como decíamos al principio ¿no? en la sesión introductoria que haya accidentes de tráfico. Pero con esto podremos realmente plantear una política, claro necesitamos hacer un paso más ¿no? que es trasladarnos de esa situación que no nos gusta a un elemento operativo ¿no? es decir lo que estamos buscando es pasar de ese genérico no me gusta a algo que sea operativo y que nos permita construir una política de respuesta. ¿Qué quiere decir que no nos gusta? Que hay una discrepancia entre lo que nos gustaría que pasara y lo que sucede, por lo tanto estamos hablando de una discrepancia entre lo normativo y lo positivo ¿no? lo positivo en el sentido que es lo que realmente está sucediendo ¿no? Entre el deber ser y el es ¿no? Esta es la discrepancia central ¿no? no digamos, no debería haber muertos por accidente de tráfico, hay muertos por accidente de tráfico. No deberían haber personas que estuvieran en situación de exclusión social, hay personas con situación de exclusión social. Aquí estamos introduciendo un elemento de valores, estamos incorporando al análisis un elemento de carácter normativo. Este es el arranque del problema, lo que nos hace actuar ¿no? lo que nos obliga a pensar que podríamos mejorar eso porque esto ofende ¿no? afecta nuestros, nuestros valores. Pero esa discrepancia tiene que tener dosis de credibilidad, es decir no puede ser una discrepancia insuperable ¿no? es decir que estemos hoy en una situación de desigualdad en nuestro país, en nuestra ciudad, nuestro deseo sería que todo el mundo estuviera igualmente bien o que todo el mundo fuera, tuviera cubiertas todas sus necesidades básicas pero podemos imaginar que una política pública pueda dar respuesta pasar de cero a 100, normalmente entenderemos que no, pronto estaríamos trabajando, deberíamos trabajar en una política pública ¿no? con una discrepancia que sea superable, es decir si tenemos cero y queremos llegar a 100 pasar de cero a 10 quizás más posible que pase directamente de cero a 100. De pronto yo tengo que trabajar con una cierta operacionalidad de la política ¿no? que me permita avanzar en la línea correcta, en la dirección correcta pero con una cierta digamos con un timing que sea razonable. De pronto una definición del problema implica construir ¿no? el marco analítico en el cual sitúo mi discrepancia entre lo que debería ser y lo que es pero al mismo tiempo con una cierta capacidad de operacionalizar esa discrepancia, que sea una discrepancia superable. de pronto relacionar en el fondo problema con capacidades, con recursos, con posibilidades de solución, porque sino estaría hablando ¿no? de una utopía, es bueno ser utópico en el sentido que conviene avanzar hacia la utopía decía Eduardo Galeano ¿no? pero al mismo tiempo se tiene, tenemos que ser conscientes de que no podemos pasar como decía de cero a 100 en un instante. De pronto ese, ese tránsito ¿no? esa, esa construcción de una, de una política obliga a ver cuales son digamos, los recursos de que dispongo, las capacidades de que dispongo, los aliados de que dispongo, cuando hablemos de actores you lo hablaremos ¿no? esto. Y por lo tanto construir una, entre las muchas alternativas de solución que puedo tener aquella que yo sea capaz de gestionar ¿no? Es decir, por decir de una manera digamos definitiva ¿no? podríamos decir, si no hay alternativas de solución no es un problema. Es decir, todo problema tiene que estar conectado con la solución. Si un problema no tiene solución desde el punto de vista de las políticas públicas, no desde el punto de vista normativo, ese no sería un problema, sería una condición digamos, es decir, por ejemplo una cosa que se oye muchas en las administraciones públicas ¿no? por parte de los funcionarios, la política es un problema, si no hubiera políticos en nuestra administración pública todo funcionaría mejor. A mi lamento decir que eso no es un problema, es una condición de existencia de la administración pública de la política. Porque entonces si yo me planteo que la política es un problema lo tengo mal, tengo que incorporar la existencia de la política en el propio funcionamiento de las administraciones porque lo que justifica que existan las administraciones públicas es que hay unos políticos electos representativos ¿no? que gestionan recursos públicos, de pronto eso es una condición de existencia. Yo no puedo decir me gustaría que España fuera como Holanda porque habría menos accidentes de tráfico porque Holanda es muy plano y España es el segundo país más montañoso de Europa. Es difícil que un director general del tráfico parta de la hipótesis de que España ha de ser plana. Ha de incorporar como condición la incidencia de las montañas, lo cual no quiere decir que no trabaje en mejorar la seguridad ¿no? Volviendo al tema, conectar, es decir, definir un problema es ver las alternativas de solución que existen a partir de los recursos y de las capacidades que desde mi posición, desde la posición de operador, gestor público puedo, puedo tener.
2.2 La naturaleza poliédrica de los problemas públicos
Otro de los temas clásicos en el debate sobre definición de problemas es hasta qué punto los problemas existen de manera objetiva y por lo tanto un operador público, un gestor cualquiera, lo único que tiene que hacer es asumir que ese es el problema o de alguna manera si pensamos que hay tantos, tantas definiciones de problema posibles, como actores existen, ¿no? Y como intereses distintos pueden, pueden haber, ¿no? Es decir, que en el fondo estamos ante una situación que no nos gusta. Los distintos actores escogen de esa situación que no les gusta una parte de esa situación y la define como problema y lo hacen a partir evidentemente como decíamos de sus recursos y sus posibilidades pero también de sus intereses. Hay un caso que es bastante típico en este, en esta situación que a veces se, se comenta, ¿no? Que es el, ese director de hotel, ¿no? Que sus, que sus clientes se quejan de que los ascensores del hotel van excesivamente lentos, ¿no? Entonces él se muestra muy preocupado ante este tema porque el hotel funciona razonablemente bien pero tiene este problema constantemente presente, ¿no? Esa situación no le gusta, ¿no? Entonces pide un presupuesto a una empresa pongamos Otis de ascensores y le dan un presupuesto pues muy alto. Entonces no tiene los recursos para poderlo hacer. Va cavilando sobre este tema y se encuentra con un amigo por la calle y le dice te veo preocupado, sí le explica y tal le comenta y dice hombre ese amigo que era un psicólogo pongamos dice yo creo no defines bien el problema dice porque tu has asumido como problema el que el ascensor es lento. Lo que tienes como problema es que la gente se queja, se queja de que percibe que su tiempo de espera entre que decide bajar de su planta en el hotel hasta llegar abajo o al revés es mucho tiempo ¿no? Es excesivo ese tiempo. A lo mejor puedes operar con el problema tiempo y no con el problema ascensor. Entonces si la percepción del tiempo de espera se reduce, a lo mejor las quejas se reducen y no tienes porque cambiar el ascensor. Entonces el portero del hotel dice oye no me ligues, me estas complicando un poco y dice no fíjate, dice y si pusieras espejos al lado de las puertas del ascensor. Entonces la gente llegaría, tocaría el botón para bajar o para subir, vería el espejo y se pondría como todos hacemos frente a un espejo pues a mirarse, a arreglarse ¿no? etcétera. Puedes poner incluso alguna pequeña publicidad de la ópera que hacen en la ciudad o de los cines o de una exposición. Y mientras se miran al espejo ve la, el anuncio del cine, llega el ascensor. El ascensor no lo has cambiado, sigue siendo el mismo pero tu has cambiado la percepción de que estas esperando mucho tiempo porque has entretenido a esa persona en ese proceso. Bueno pero, el ascensor sigue siendo lento, sí. Siempre tienes tiempo de cambiar el ascensor pero evidentemente la inversión que estas haciendo para cambiar el espejo o para poner el espejo es muy distinta. Por lo tanto en el fondo tu tienes que escoger aquella parte de la situación no deseada sobre la cual quieres o puedes operar. Pero al final tienes que pensar, acaba concluye el amigo de que al final un cliente de hotel lo que quisiera es que su ascensor llegara cuando el llega y saliera cuando el quiera de la habitación. De pronto el tiempo es muy difícil de acabar batiéndolo ¿no? llegando a la conclusión de que, de que es satisfactorio. Bueno, esto simplemente es una, es una anécdota si queréis pero explica un poco esa idea ¿no? de que primero, de que tu puedes ante una situación problemática no tomar ese tema como el tema sobre el cual tienes que operar sino mirar qué perfil de esa situación no deseada es la que desde tu punto de vista puedes operar o quieres operar. Y esto al mismo tiempo nos explica otro elemento importante que es que otros actores ¿no? sobre esa misma situación no deseada defenderán ¿no? definiciones de problema distintas. Por lo tanto hay una, podríamos llegar a concluir que tantos actores, tantas definiciones del problema ¿no? Y que el proceso que nos conducirá la decisión tendrá que ir acomodando y ajustando esas definiciones del problema encontrando aquella definición del problema que logre construir una coalición que permita ¿no? que esa, que esa definición del problema avance y conecte con una posible y potencial solución teniendo repetimos, que la solución no es nada más y nada menos que una mejora en relación al punto de partida.
2.3 Tres historias "problemáticas"
Vamos a describir, este caso que you se ha convertido en un caso emblemático en el estudio de las tomas de decisiones en políticas publicas. Para entender cuales son o cual es la naturaleza de los conflictos, de los intereses, de las tensiones que existen de una forma inherentes a la definición de los problemas en las políticas publicas. En su libro: La lucha por el agua, Wendy Spellen explica el siguiente caso. A lo largo de muchos años la oficina de reclamaciones Americana desarrolló un plan para construir una presa en Arizona. El lugar propuesto estaba situado donde confluían dos ríos. Lo que hacia mas atractiva desde el punto de vista del diseño, la presa. La presa ademas era una puesta por la modernización del lejano oeste. Sin embargo, esta presa iba a inundar las tierras ancestrales de los indios Yarapai. La historia que relató Spellen en 1998 es un ejemplo clásico de objetivos encontrados que son además inconmensurables. Que resultan de visiones de mundo diferentes y de la importancia de la flexibilidad y el diálogo para alcanzar una solución. El primer grupo de Ingenieros que llegó a Arizona para resolver el problema de la sequía que era un gran obstáculo para el desarrollo económico de la región, propuso construir una enorme presa que además de resolver este problema de orden ambiental es decir la falta de agua y económico sin agua no hay un desarrollo ganadero y agrícola. Se convertiría en un icono del proceso civilizador del lejano oeste. Pero había un problema, la enorme presa negaría y haría desaparecer las tierras ancestrales de los indios Yarapai. Sin embargo, los intereses a favor eran tan fuertes que pensaron que una compensación económica generosa haría a esta tribu aceptar el plan. La tribu Yarapai en un referéndum realizado en 1966 votó en contra de la aceptación del plan. Lo que la oficina de recuperación y los ingenieros no fueron capaces de ver es que el tema iba mucho más allá de un asunto de acuerdo económico, tenía que ver con la defensa de una tierra y con ella la defensa de una tradición de una cultura. El problema siguió sin solución a la oficina de reclamaciones fueron llegando nuevos ingenieros que buscaban una aproximación diferente al problema. Estos nuevos ingenieros estaban de la vieja guardia de ingenieros con sus infraestructuras gloriosas y se inclinaban más por actuaciones pequeñas, es decir, en vez de una enorme presa proponían multitud de presas en distintos lugares. En este proceso encontraron un proyecto que evitaba inundar las tierras de los Yarapai pero que tenia los mimos beneficios desde el punto de vista económico y ambiental. Al final, esta fue la propuesta que se puso en práctica.
Nosotros cuando empezamos a gobernar en 2003, decidimos que el concepto paraguas en el que ir vertebrando las políticas seria concepto de inclusión social. Y es un concepto que ese momento era muy académico pero que todavía no formaba parte de la práctica política. Y no se hablaba de inclusión, se hablaba de atención social pero de inclusión social no se hablaba. Incluso se hablaba algo más de lucha con la exclusión pero el concepto de inclusión como alternativa no estaba en circulación. Y nosotros mantuvimos una puesta muy fuerte. El primer plan de inclusión social, de considerar que todas las políticas debería tener una dimensión de inclusión, de considerar que la inclusión estaba puesta para atender a la población pero sin cronificar dependencias sino hacer que las propias personas fueran protagonistas de sus propios procesos de inclusión. De colgar los conceptos de empoderamiento, personal y colectivo. Y la verdad fue que nos costó mucho pero fue avanzando el tema de inclusión y tal ¿no? Y en paralelo a avanzar en el tema de inclusión siempre había quien te decía: -Bueno pero al final cuando tu estas hablando de inclusión, exclusión no estas hablando de lo que siempre se ha llamado pobreza- . Y nosotros decimos: -No, no. La inclusión y la exclusión va muchísimo más allá de la pobreza ¿no? La pobreza es la dimensión económica de la exclusión, pero tenemos inclusión exclusión por factores relacionales, por factores que tienen que ver con el género, con la edad, con la diversidad, con la in-equidad con el acceso a equipamientos públicos, con la segregación territorial de renta en los barrios. Tantas y tantas cosas que no podemos seguir hablando de pobreza, como hablábamos antes tenemos que hablar de cosas nuevas. De como conseguimos proceso de inclusión relacional, acabar con la adultocracia para poder hacer una política de inclusión de la gente joven ¿no? en recursos tangibles e intangibles. Bueno, muchas cosas. Y nos costó. Es verdad que no es fácil digamos ¿eh? introducir estos conceptos. Es verdad nos costó pero fue avanzando y si en 2003 nadie nos entendía, en 2008 pues todo el mundo hablaba de inclusión, con problemas y tal. Pero, bueno en 2008 se inicia una crisis brutal. Y la crisis, ¿Que provoca? Sobretodo, sobretodo lo que provoca es la emergencia de la pobreza otra vez. De la dimensión económico de la inclusión es la que vuelve a situarse en el centro. Empiezan a llegar a los servicios sociales personas que no pueden cubrir sus necesidades básicas porque están en el paro, porque en el núcleo familiar you no hay ingresos, los ingresos son muy precarios ¿no? Se habían hipotecado, habían contratado un alquiler altísimo, etcétera ¿no? Remerge la pobreza. ¿Qué hacemos? Hemos estado explicando hasta ahora que you no se tiene que hablar de pobreza ¿no? Nos mantenemos con el concepto de exclusión social. Bueno, no podemos negar la realidad ¿no? Nadie había previsto, yo no había previsto nunca, ni yo ni nadie que en 2004, 2005, 2006 ¿no? En una perspectiva de dos o tres años la pobreza volvería a ocupar la centralidad de los procesos de exclusión social. Como ha pasado el de estos últimos años ¿no? Cuando además el gobierno nacional central se carga la renta mínima de inserción, cuando el gobierno del estado se carga las prestaciones económicas de los cuidadores no profesionales de la dependencia, es decir, es tan apabullante la remergencia de la pobreza bueno, pues que al final decidimos volver a la pobreza digamos ¿no? Y generar un proceso de elaboración de un programa municipal de lucha contra la pobreza específico, estricto y por lo tanto volver a generar un proceso participativo con entidades donde de alguna forma tenemos que deconstruir nuestra reflexión durante cuatro o cinco años ¿no? Habíamos dicho, no es que yo recuerdo Sí ingenuamente, pero yo decía es que no volverá la pobreza a estar en el centro de los procesos de inclusión social. Y no habíamos pasado ni dos años cuando teníamos a la pobreza instalada en el centro de los procesos de inclusión social y si, tuvimos que hacer un programa de lucha contra la pobreza y volver a situar las políticas de lucha contra la pobreza como una columna vertebral de las políticas sociales en las ciudades.
Un paso trascendental en el tratamiento de las políticas públicas es la definición de la cuestión o del problema que se pretende, que se pretende regular o que se pretende resolver si se quiere ser más ambicioso. Según se defina a través de unas características o de otras es muy probable que los medios, las fórmulas, las soluciones, los actores, que intervengan en ese proceso sean unos o sean otros. O se de prioridad a unos respecto a otros. Podemos verlo con algún ejemplo. La política penitenciaria que tiene que desarrollar una administración. La política de reclusión de los condenados por actividades delictivas, puede ser considerada como una política de seguridad. Es decir, asegurar que aquellas personas presuntamente peligrosas no constituyan un riesgo para el resto de la sociedad. O puede ser considerada como una política con una dimensión social. Es decir, una política que debe tratar con personas que por lo general son resultado de condiciones de vida sociales que les han llevado al fracaso escolar, al fracaso familiar, a la marginación laboral. Y por tanto, la práctica penitenciaria debe acentuar los aspectos de rehabilitación, a fin de que esas personas una vez cumplida la pena y no regresen a esa condición de marginación social y no reincidan en el delito se habrá podido en una política penitenciaria considerada desde la perspectiva de seguridad; se habrá podido recluir a elementos presuntamente peligrosos durante unos años, pero en el momento que la condena se ha cumplido y esas personas regresan a la sociedad no se asegura que esas personas no vuelvan otra vez a verse abocadas a unas conductas antisociales. Por tanto, los medios, los recursos, las fórmulas, el tipo de personal que se aplique a una política penitenciaria será diverso, serán diferentes según se halla puesto el acento en el aspecto de seguridad, que forma parte de la política penitenciaria pero no puede ser el predominante en la política penitenciaria. O se halla puesto el acento en el aspecto social o de recuperación social que en buena medida define aún más un sistema penitenciario en una sociedad democrática.
2.4 Las soluciones disponibles acotan el problema
Recuerdo un caso que puede ser ilustrativo en relación al tema este que estamos comentando ¿no? de la definición del problema y del punto inicial de arranque de las políticas públicas. Fue un caso aquí en Barcelona en un barrio que se llama Roquetas el cual el ayuntamiento estaba intentando dar respuesta a las quejas de los vecinos, expresadas por la asociación de vecinos de que ese barrio estaba desatendido y habían muchos problemas y tal. Entonces el ayuntamiento que tenía ciertos recursos que le llegaban de la unión europea y que podían ellos también poner. Deciden hacer un plan experimental en Roquetas y le llamaron plan integral de Roquetas. Ese plan integral pretendía resolver los problemas del barrio y lo explicaron los vecinos, les dijeron que tenían, que harían esa prueba experimental en este barrio y que si, que si las cosas funcionaban razonablemente en ese barrio, luego lo extenderían a otros barrios de la ciudad. Los vecinos muy contentos dijeron que querían participar sí, sí, entonces se organizó por parte de una de las concejalías del ayuntamiento que era de la promoción económica fue la que hizo de motor de ese plan. Pero tuvieron que dialogar porque esto se hacía desde la, desde la central del ayuntamiento de Barcelona pero estaban los distritos, es decir la descentralización administrativa del ayuntamiento tenía estructuras administrativas en los distritos. Entonces tenían que pactar desde la promoción económica del ayuntamiento al que pilotaba ese plan con las estructuras administrativas de los distritos y allí estaban también no solamente los que hacían promoción económica, lucha contra el paro, desarrollo económico, elementos de comercio, sino también trabajadores sociales, gente que trabaja en problemas de personas con pobreza, con desigualdad, con esta acción. Tenía una cierta complejidad ¿no? Por otro lado los vecinos habían imaginado que ese plan les iba a dar respuesta como decía el plan integral a sus problemas. Pero por ejemplo el ayuntamiento de Barcelona no tiene competencias en educación y en sanidad. Esto lo tiene el gobierno autonómico catalán por lo tanto aquí teníamos un problema de integralidad. Habíamos hablado de integralidad pero resulta que mis competencias no me lo permiten. Con lo cual lógicamente la definición de plan integral desde la perspectiva del ayuntamiento era una, desde la perspectiva de los vecinos era otra. ¿Cuándo notamos que eso fue un problema? Cuando quisimos hacer la evaluación de este plan ¿no? Vimos perfectamente que los condicionantes y los recursos de que disponía el ayuntamiento cuando inicio este plan habían provocado una definición de problema en relación a la situación del barrio en la cual el tema central era el paro, el desarrollo económico, la promoción económica de una zona comercial de esa zona y la mejora de los espacios urbanos digamos ¿no? es decir algo que tenía que ver con las competencias ¿no? del digamos de la parte administrativa del ayuntamiento del municipio que pilotaba ese plan, pero en cambio la parte más educativa, sanitaria quedaba ausente porque no formaba parte de las competencias del ayuntamiento y una de las cosas que preocupaba más a los vecinos era pro ejemplo la presencia de jóvenes que tenían problemas con las drogas, había cierta inseguridad. Esto tampoco nos estaba previsto en la lógica del, en el desarrollo del plan integral ¿no? Aquí podemos ver ¿no? como a veces digamos ante una situación problemática se quiere iniciar una política que está digamos razonablemente bien pensada, que tiene voluntad realmente de cambio pero que se hace a partir de que la está digamos dirigiendo con los recursos y las capacidades y las competencias que tiene esa, esa parte de la institución. Y otros actores ¿no? presentes en el escenario, el distrito por ejemplo ¿no? es decir esa, ese órgano de descentralización administrativa lo veía como una cosa ajena ¿no? que alguien desde el ayuntamiento había decidido hacer pero que ellos no nos habían consultado. Los vecinos tenían una perspectiva de que les iban a resolver todos los problemas del barrio y al final evidentemente al cabo de dos años de aplicación, cuando nosotros empezamos a hacer la evaluación del plan vimos la gran diferencia de expectativas ¿no? que se había generado en torno a esa hipótesis ¿no? de que iban a hacer un plan integral de mejora. Seguramente todos tenían parte de razón ¿no? Pero lo que es importante en esta fase en la que estamos de definición de problemas es entender que los que habían impulsado ese plan, habían definido ese plan integral de mejora en ese barrio a partir de las competencias y de sus capacidades que eran las que tenían que ver con promoción económica, con mejora del espacio público, con desarrollo comercial y con lucha contra el paro porque de hecho esa era su definición del problema.
2.5 La formación de la agenda
Uno de los temas muy importantes también en el esquema clásico de análisis de políticas públicas que estamos siguiendo en este curso, ¿no? es lo que se llama la agenda, ¿no? Es decir, la agenda de actuación de los poderes públicos, ¿no? Es decir, aquello que de alguna manera define por qué un ayuntamiento, un gobierno regional, un gobierno del Estado decide abordar, ¿no?, unas actuaciones determinadas y no otras, ¿no? Es decir, cómo se produce, ¿no? ese proceso que genera una selección ante la multitud de problemas que puedan existir en una sociedad determinada qué es lo que provoca que el gobierno escoja unas y las convierta en políticas, ¿no? en programas de actuación. La hipótesis que uno podría imaginar es que esto dependerá de la importancia objetiva, ¿no? que esos problemas puedan tener, ¿no? Es decir, podríamos imaginar que idealmente haríamos un listado, ¿no? de situaciones problemáticas que existen en una sociedad y escogeríamos como prioridad aquella que afecte a más gente, que sea más grave. Esto partía de la hipótesis de que hay una posibilidad objetiva, ¿no? de establecer esa, ese escalado, ¿no? esa ese arranque. ¿Es realmente así? Hagamos un pequeño retroceso. Es decir, desde el punto de vista de percepción social cómo se, cómo se define lo que son problemas de lo que no son problemas. Sabemos que existen para eso por ejemplo encuestas, ¿no? Es decir, podríamos hacer una encuesta entre los alumnos de la Universidad Autónoma de Barcelona y preguntarles cuáles son los problemas más graves que ven en la universidad y nos saldría un listado de problemas, ¿no? Podríamos hacer lo mismo en un barrio de la ciudad de Medellín o en, en digamos, en toda la nación argentina y nos saldría, ¿no? un listado de problemas. Podríamos imaginar por lo tanto que los poderes públicos simplemente lo que tienen que hacer si no quieren abordar el tema complicado de la objetividad es basarse en el, en el ranking que la propia sociedad a la cual quieren, ¿no? El recto de la Autónoma, el alcalde de Medellín o la presidenta de Argentina pues quieren abordar cosas. ¿Es así? Yo creo que estamos ante una, ante un tema clave en la agenda, ¿no? Es decir, qué es lo que hace, ¿no?, que ciertos problemas sean más visibles que otros y qué es lo que hace que algunos de esos temas más visibles acaben ocupando posiciones relevantes en la agenda de los poderes públicos. Es decir tendríamos dos elementos, ¿no? La agenda social, por así decirlo, y la agenda de los poderes públicos. Es decir, tendríamos por un lado aquello que en la percepción social se ve como más problemático, y por otro lado tendríamos aquello a lo que, a lo cual los poderes públicos en el nivel que sea le dan una mayor significación y generan los programas. En general debemos pensar que hemos hablado a lo largo de este curso también de actores, ¿no? Los actores como tienen intereses y actúan en un entorno social determinado pretenden que el problema que les afecta a ellos especialmente como actor sea visto como un problema que no solamente les afecta a ellos sino que es visto de manera más colectiva. ¿Por qué? Porque en cuanto, cuanto más personas compartan ese problema, o esa mirada sobre ese problema, más posibilidades tendrán de que ese problema alcance notoriedad y acabe siendo, digamos, tomado por los poderes públicos como un tema relevante. Por tanto, diríamos que no hay un elemento de objetividad sino que la agenda no es simplemente el resultado mecánico, ¿no? de, del conjunto de percepciones, sino que hay actores que pueden manejar, manipular, condicionar esas percepciones, haciendo que ciertos temas sean más visibles que otros. O al revés, cuidado, haciendo que algunos temas sean menos visibles. Yo puedo tener interés en que algunos temas se conviertan en problema, o puedo tener interés en que ciertos temas no se conviertan en problema. Aquí tenemos toda la gran importancia que se da en políticas públicas a los medios de comunicación. Y más reciente no solo a los medios de comunicación sino a las redes sociales por ejemplo, ¿no? Que Internet digamos ha cambiado ese espacio comunicativo. Por tanto, los actores operan en los medios de comunicación, en las redes sociales para promover ciertos temas o evitar que aparezcan ciertos temas, ¿no? porque saben que los temas pueden adquirir más o menos relevancia y podrán tener más o menos oportunidades de ser, de, de ascender, diríamos, ¿no? a la agenda de actuación de los poderes públicos. En un papel que tenemos toda la actuación de los lobbies, de los grupos de interés, de la capacidad de influencia sobre los medios de comunicación, de que ciertas noticias sean digamos priorizadas o no. Todo lo que en cada país seguro que tenemos multitudes de ejemplos que esto ocurre. Por tanto, hipotéticamente tendríamos una situación problemática, algunos actores que pretenden que eso se convierta o no en un tema de agenda social, y que intentan alcanzar el status de problema al cual le dedicamos una política pública. ¿Puede ocurrir que esto ocurra al revés? Es decir, lo que estamos describiendo es una hipótesis de problema busca solución, ¿no? Es decir, tenemos un problema, buscamos solución. Pero cuidado, también podría pasar, y hay bastantes ejemplos de esto, en que los poderes públicos tengan recursos para ciertos temas y no para otros. Por lo tanto, a la hora de ser más populares y de generar mayor deseo en esas políticas tendrán tendencia a dedicar recursos, a dedicar esfuerzos sobre, a aquello sobre lo cual tienen recursos, tienen posibilidades de actuación y tienen razonablemente idea de que pueden obtener resultados. Por tanto nos podría ocurrir que no siempre estuviéramos en la situación de problema busca solución sino que a lo mejor también nos encontramos con casos en los cuales solución busca problema. Es decir, yo decido desde los poderes públicos cuáles son los temas sobre los cuales quiero actuar, los convierto en temas relevantes, ¿no? A través de una rueda de prensa, manejando los medios, etcétera. Y acabo construyendo, ¿no? eso que, sobre lo cual yo tenía recursos y posibilidades lo acabo construyendo, ¿no? como agenda social y esto me permite avanzar en una política sobre la cual tengo aspiraciones de que tenga resultados y que obtenga más legitimidad. Es decir, en conclusión, el tema de agenda es muy importante porque es lo que hace que los problemas algunos sean vistos como muy relevantes o no, puede operar en un sentido positivo, quiero que esto se convierta en problema, o al revés, quiero que esto no se convierta en problema, no es un elemento objeto, ¿eh? Porque hay elementos de objetividad, evidentemente número de muertos de accidente de tráfico, número de personas de exclusión social, número de personas sin trabajo, esto es objetivo, son evidencias, pero sobre las evidencias construimos argumentos, generamos percepción. Por tanto, hay un elemento objetivo pero hay también fuertes dosis de subjetividad y de manipulabilidad de este tema, ¿no? Finalmente, cuidado con pensar que siempre pasamos del problema a la solución, podemos encontrarnos que a veces tenemos solución que busca problema, ¿no? Acabo con una anécdota, ¿no? Me acuerdo que una vez me encontré a una, a un ex alumno mío de la facultad y dije bueno, ¿dónde estás ahora? Y dice estoy trabajando en la oficina de promoción económica del Ayuntamiento de Barcelona. Y ¿qué haces? Bueno, dice, hemos obtenido recursos de la Unión Europea para digamos, formar a mujeres que quieran ser empresarias. Digo y ¿qué estás haciendo? Dice, estamos buscando un grupo de mujeres para apuntarlas en los cursos de formación. Digo porque no habéis partido de, de esa demanda social. Dice no, no, son recursos que han venido de la Unión Europea y que vienen you formateados, ¡No? O sea, son, son unos fondos terminales, digamos, están pensados digamos, están condicionados. Por tanto ahora estamos buscando mujeres que quieran hacer el curso de empresarias. Digo pero, a ver, a lo mejor sería más importante que hiciéramos escuelas infantiles, ¡No? guarderías, porque así si las mujeres tuvieran donde dejar a los niños, ¿no? o las familias tuvieran donde dejar a los niños esas mujeres podrían pensar que son empresarias. Dice sí, pero para eso no tenemos fondos, solamente tenemos fondos para hacer cursos para mujeres que quieran ser empresarias. Al margen de la anécdota, yo creo que este es un clásico ejemplo, ¿no? de distancia entre el ámbito decisorio, ámbito donde se implementa, allí se decide lo que es un problema, ¿no? Y al final cuando llega a Barcelona es solución busca problema, no problema busca solución.
2.6 ¿Qué determina la carrera política de un problema?
Según Warren que es un profesor norteamericano los problemas políticos cubren un abanico muy amplio. ¿A qué se refiere con esto? Que no todos los asuntos sociales son problemáticos y que no todos los problemas sociales son problemas políticos, es muy sencillo de entender. Si Juan y Pedro se pelean por la misma chica no tienen ninguna relevancia política. En cambio si Israel y Palestina se pelean por un río, ahí si que aparece el trasfondo político de forma muy obvia. Entonces ¿qué diferencian estos dos conflictos? Nos dice Warren que un problema político tiene que tener dos dimensiones complementarias. La primera es obvia es la dimensión colectiva, el problema tiene que afectar directamente o indirectamente a muchas personas. Bueno, evidentemente no se especifica cuantas pero muchas personas, una colectividad. Por otra parte tiene que aparecer una dimensión de conflictividad, sin conflicto no hay política, sin política no hay soluciones posibles y un conflicto tiene que poder generar al menos dos soluciones diferentes. En general se trata de una solución de izquierda y de derecha pero dos siempre. Así que estas dos dimensiones son esenciales para entender lo que es un problema político, conflicto y dimensión colectiva. Ahora bien, ¿qué características tiene que tener un problema político para aparecer en la agenda y generar a medio plazo una política pública? Según los autores Cobb y Elder cinco dimensiones son importantes en ese sentido, casi esenciales para entender este proceso de aparición en la agenda. Primera dimensión, el grado de especificidad. Un problema tiene que ser específico, tiene que ser fácilmente identificable por parte de la población, la violencia de género, la violencia en las carreteras, los problemas de salud generado por el tabaco son problemas obvios hoy en día al menos y que toda la población puede percibir y entender a la primera. Segunda dimensión, el grado de relevancia social. No significa que toda la gente tenga que verse afectada por un problema político pero sí al menos simbólicamente, psicológicamente. Toda la gente gran número de personas tiene que verse reflejada en este problema político, obviamente la violencia de género no afecta a toda la población española menos mal, pero si todos entendemos la tragedia que hay detrás y todos nos sentimos afectados de alguna forma por esta tragedia. Tercera dimensión, la relevancia temporal. Un problema político que aparece y desaparece automáticamente de los medios de comunicación no genera una política pública. Este problema tiene que durar durante algunas semanas al menos para poder generar una opinión pública a favor o en contra y cuajar digamos en la opinión. De esta forma podrá generar a medio plazo una respuesta gubernamental. Cuarta dimensión, el nivel de complejidad. Un problema político eficaz diría, tiene que ser sencillo de entender. Por eso los asuntos fiscales no suelen apasionar a la población ni española ni europea en general, son tediosos de entender, enfarragosos, son muy técnicos, requieren conocimientos previos pero si se suelen simplificar a veces a ultranza entre soluciones fiscales de derechas y soluciones fiscales de izquierdas Quinta dimensión, los precedentes históricos. Se trata de una dimensión importante porque un problema que nunca ha aparecido previamente en la agenda va a tener más dificultad para generar una respuesta en términos de políticas públicas. El Sida apareció en los 80, duró hasta hoy, parece que ha desaparecido prácticamente de la agenda, los problemas climáticos estuvieron muy de moda en los 90 y ahora gracias o a causa de la crisis han desaparecido, la violencia de género también ha empezado a bajar en el ranking de los problemas más importantes de los españoles. En cualquier caso los que duran hoy en día son el desempleo, la corrupción, todos problemas que tienen un gran recorrido histórico desafortunadamente.
2.7 La construcción política de un problema
Ahora que conocemos las características principales que tiene que tener un problema político para generar una respuesta gubernamental, es el momento de centrarnos en el núcleo de esta lección, es decir ¿cómo se construyen los problemas políticos? Se trata de un proceso de construcción en tres escalones. El primer escalón se refiere a la labelización, la labelización es una mala traducción en inglés pero se entiende más o menos el concepto. Se trata de encontrar un label, una etiqueta que podamos pegar sobre una realidad social. Obviamente estas etiquetas no son obvias, los colectivos, los grupos, los lobbies, las empresas, los partidos luchan para imponer su visión de la realidad e imponer su visión en lo que es un problema político. Obviamente no es lo mismo hablar con la industria automovilística de la violencia en la carreteras que con colectivos de personas afectadas por los accidentes. Cada uno enfocará la realidad social problema de violencia en las carreteras de una forma diferente. Segunda dimensión, la problematización. Problematizar un problema político es esencial para asegurarse de que genere una respuesta en términos de políticas públicas. ¿A qué se refiere este proceso? Es muy sencillo, el proceso de problematización consiste en encontrar un culpable o al menos un detonante y vincularlo de forma lógica con un resultado. ¿Cómo se realiza esto? A través del discurso, los colectivos luchan para imponer su visión ideal o al menos de lo que son los pasos de causalidad a través de relación de casualidad entre este detonante y este resultado. Volviendo al tema de las carreteras, obviamente la vinculación entre velocidad y muertes en las carreteras no es obvia para la industria automovilística, sí que lo es para los colectivos de accidentados. Tercera dimensión, la reclamación. El proceso de reclamación dentro de la construcción de los problemas es esencial para asegurarse nuevamente de que este enfoque, esta etiqueta y este vínculo de causalidad genere en una respuesta y la respuesta deseada incluso. Cada colectivo lucha para que se tome en cuenta en el gubernamental su conjunto de respuestas, la respuestas de la industria automovilística no son las mismas que las de los colectivos de accidentados para luchar contra las muertes en la carreteras. Mientras la industria insiste en la creación de normas de seguridad que impongan más airbags y la renovación, la reforma de la red de carreteras los colectivos de las víctimas de la violencia en las carreteras piden que bajan la velocidad, piden más policías para asegurarse que la gente respete las reglas. En definitiva podemos decir que al igual que decía Giandomenico Majone, uno de los mayores autores en el campo de las políticas públicas, las políticas públicas están hechas primero y ante todo de palabras. Bien, este proceso de construcción requiere acciones, requiere estrategias discursivas que es uno de los sectores de análisis de políticas públicas más pujante de los últimos 20 años. Tres sectores nos interesan particularmente de aquí. Primero, el sector definido por Deborah Stone, una norteamericana que trabaja precisamente con este vínculo de causalidad y sobre las historias causales que se crean, se generan para vincular un detonante con un resultado. Deborah Stone nos lo dice, lo afirma y es contundente en este sentido, una buena historia causal tiene que culpar a una acción humana, no se puede culpar al cielo por haber generado un tsunami en Japón o por haber generado lluvias torrenciales en china o en India. Simplemente hay que buscar un culpable diría humano. ¿Cuál es el proceso aquí? Se puede culpar a la industria o las industrias altamente contaminantes por desajustar los mecanismos climáticos que a su vez van a generar tifones y desgracias climáticas. Eso sí, es un trabajo que consiste en demostrar como en el juicio que este culpable tenía un objetivo muy claro y una estrategia muy racional para llegar a donde quería. El problema de una industria es que está metida en un banco capitalista que le impone que genere beneficios para sus accionistas. Deborah Stone insiste en que los colectivos afectados tienen que demostrar que este procedimiento, este proceso genera efectos indeseados para la mayoría de la humanidad. Es un trabajo político muy intenso. Otro sector del estudio de los problemas políticos y de las estrategias discursivas de los actores es el sector que consiste en centrarse en el uso, yo diría el abuso a veces del saber experto. Obviamente el saber experto, el expertise como se dice ahora es esencial en materia de políticas públicas para generar datos, para entender lo que ha funcionado, lo que no ha funcionado en una evaluación de políticas públicas pero a veces se utiliza en un sentido prácticamente contrario a lo que indica la racionalidad. Muchas veces utilizamos simplemente los signos exteriores de la expertise sin entrar en detalle. Me refiero a que las evaluaciones o los discursos de políticas públicas que utilizan elementos como anglicismos, uso de palabras en latín, el uso de expertos con grandes chaquetas provenientes de grandes consultorías norteamericanas, todos esos pequeños detalles añaden peso de forma muy artificial a un discurso que debería ser totalmente racional. Estamos en pleno pensamiento mágico nos dice el sociólogo francés Pierre Bourdieu. Otro sector muy interesante y muy importante últimamente en el estudio de las estrategias discursivas en materia de políticas públicas es el del estudio de los símbolos. No es luego en sí porque existen desde los años 70, 80 con autores como Edelman pero Edelman ha generado una escuela que sigue trabajando sobre estos símbolos políticos y su activación en materia de políticas públicas. Un símbolo y lo sabemos todos desde el instituto es el conjunto de significado y significante que tiene de hecho un vínculo que no es totalmente aleatorio, hay algo detrás de la gaviota del partido popular o la rosa del partido socialista se refieren a universos mentales, normas, conceptos, valores que todos entendemos y que tienen que ver con los valores de estos partidos y los símbolos pueden unir o desunir, separar las comunidades. Bien, Edelman nos explica cómo se utilizan los símbolos en materia de políticas públicas. La política bélica norteamericana por ejemplo suele abusar del uso de la bandera norteamericana, símbolo de unión. De la misma forma todos tenemos en mente estos símbolos que utilizaba y que sustentaba la política tabacalera de los gobiernos de los años 70 como el cowboy Marlboro vaquero Marlboro cruzando esas llanuras norteamericanas a caballo, símbolo de virilidad y de que el tabaco no era un producto nocivo. Este símbolo cambió totalmente y radicalmente en los años 80 a través de la movilización de colectivos de afectados que impusieron otras imágenes, otros símbolos en el espacio público para luchas y modificar la política norteamericana especialmente a favor del tabaco. Imágenes como niños con cáncer, pulmones afectados con la enfermedad generaron un electroshock en la opinión pública y una respuesta gubernamental muy contundente. Hoy en día los gobiernos están metidos en una posición muy inconfortable, por una parte siguen subvencionando los cultivos de tabaco pero por otra parte intentar cuidar un poquito más de la salud de sus ciudadanos luchando contra los efectos nocivos del tabaco.
2.8 La construcción de los "no problemas"
Si partimos de la hipótesis de que los problemas son fruto de una construcción ¿no? colectiva, individual que tiene que ver con los intereses de los actores, hay un cierto debate en ciencia política sobre digamos quien es, a quienes podemos atribuir ¿no? la responsabilidad sobre la definición de problema, sobre luego las decisiones que se toman ¿no? Hay una mirada digamos más elitista, es decir no siempre son unas élites las que toman estas decisiones o hay una mirada que es la que podríamos decir que más se ajusta al ideal democrático sería la que expresa Dahl con todo el concepto de poliarquía de pluralismo ¿no? es decir en el fondo en los estudios que hizo Dahl en relación a New Haven que es donde la ciudad que está al norte de Yale, durante 100 años ¿no? estuvo analizando, no durante 100 años sino que analizó 100 años de toma de decisiones en la ciudad, para llegar ¿no? en el libro famoso de quién gobierna ¿no? Para llegar a la conclusión de que los problemas, digamos la definición de problemas y luego la operación de los mismos en forma de política respondía a comunidades ¿no? digamos de alguna manera temáticas ¿no? en educación, en urbanismo y en derechos creo que recordar que esos son los ámbitos en los que trabajó en los cuales había muchos actores interactuando entre ellos, evidentemente con recursos y capacidades distintas ¿no? de pronto algunos con más voz que otros pero con capacidad de intervención y que iban variando a lo largo del tiempo ¿no? Evidentemente habían algunos actores que eran más influyentes que otros quizás en curso de los tres ámbitos, pero podríamos decir que había una construcción colectiva de los problemas que iba generando determinadas, que iba digamos explicando ¿no? el cómo a lo largo de esos 100 años se habían ido construyendo problemas y tomando decisiones. Dos autores que fueron Baratz y Bachrach ¿no? tomaron la perspectiva crítica en relación al trabajo de Dahl diciendo Dahl ha hecho un trabajo magnífico actualizando todo este periodo largo de toma de decisiones y ha intentado demostrar de manera empírica la idea pluralista de la toma de decisiones y cómo se construyen ¿no? esos problemas pero creemos que ha habido una ausencia de un elemento central que es que Dahl no ha estudiado aquello que no llegó a constituirse como problema porque hubo capacidad de ciertos actores para evitar ¿no? que apareciera como un problema de carácter público ¿no? Es decir, que no tuviera acceso a la agenda por así decirlo ¿no? Entonces ellos analizaron un caso concreto de dos ciudades industriales del estado de Illinois en las cuales digamos en una o un actor muy importante para la gran industria siderúrgica de esta ciudad fue capaz durante mucho tiempo de silenciar las demandas de actores locales que pedían que se legislara sobre los efectos medioambientales que tenía esa industria. Y por lo tanto convirtió ese tema en, esa issue diríamos en un no problema ¿no? Evitó que se tomara, que se avanzara en la toma de decisiones sobre este tema y que llegara a alcanzar el momento de la agenda pública y en cambio otra ciudad explicaban ellos donde había más probabilidad de actores, la legislación medioambiental fue mucho, muy anterior a la otra ciudad ¿no? Es decir eso fue interesante porque ponía de relieve que no solamente se construyen de una manera pluralista los problemas sino también hay una capacidad de ciertos actores de evitar que ciertos problemas lleguen a la condición de tal. Luego Steven Lukes en el enfoque radical del poder o lo que llaman algunos la tercera cara del poder se manifestó otro elemento que añade complejidad al análisis de Dahl sin quitarle razón a Dahl ¿no? pero venía de complejidad que es esa mirada más sobre la capacidad de alterar la percepción ¿no? de los actores ¿no? de la sociedad en relación a los problemas de tal manera que ciertos temas sean más importantes que otros, que se formateen de una cierta manera ¿no? que nos aparezcan de una cierta forma y no de otra, y por lo tanto que la aparente neutralidad con la que se trataría de manera colectiva ¿no? los problemas no lo es tal porque hay ciertos sectores capaces de manipular las percepciones, de influir en las miradas de los demás sobre esos problemas ¿no? Fijémonos por lo tanto que digamos en tanto en el surgimiento de los problemas como en la capacidad de esos problemas de convertirse en políticas o de llegar a formar parte de las agendas, estamos constantemente viendo como los actores intervienen en esos procesos ¿no? y para apuntalar, para hacer avanzar esos problemas, para hacerlos que no emerjan o para influir en la mirada que tenemos en esos problemas ¿no? y es importante por lo tanto este tema para entender que estamos ante un tema que no es puramente objetivo ¿no? sino que forma parte digamos de la, de un elemento clave del análisis de las políticas públicas que es la interacción entre actores y la construcción política ¿no? de los problemas.
2.9 Los problemas malditos
En el mundo de los problemas, también a veces nos encontramos con formas de abordaje de estos problemas que acaban convirtiéndolos en aquello que algunos llaman los wicked problems ¿no? los problemas malditos ¿no? Esa concatenación de elementos causados ¿no? que explicarían que esa situación no nos guste, que sea problemática que son de tal complejidad, están tan entrelazados, son dependientes unos de otros que hacen muy difícil ¿no? el abordaje de su solución ¿no? Me acuerdo que leía cuando estudiaba estas cosas, leía un caso que me pareció muy ilustrativo ¿no? Decía Juan no sabe escribir, Juan es un niño de 12 años y resulta que no sabe aún escribir. ¿Qué es lo explica no, que Juan no sepa escribir, no? Claro porque Juan es el hijo número 12 de una familia de 14 hermanos el cual el padre murió prematuramente. Sus hermanos mayores hay dos en la cárcel, el otro está tiene un problema de drogas porque han sido siempre una familia problemática, la madre para poder alimentar a sus hijos ha tenido que estar constantemente ausente de su casa haciendo trabajos domésticos, hay dos hijos pequeños que ese, que ese Juan ha tenido que cuidar porque no había más nadie que los podía cuidar y eso hacía que no podía ir a la escuela cuando tocaba. El barrio donde viven es un barrio muy problemático que no ayuda a que esa situación digamos pueda manejarse ni conducirse de manera adecuada. Por otro lado tenemos que la escuela es una escuela con un gran fracaso escolar, los maestros están desmotivados y no, y no acaban de ocuparse de los niños como deberían y por lo tanto esto también genera problemas de aprendizaje para Juan ¿no? Entonces claro, uno pensaría bien vamos a intentar resolver este problema. Deberíamos buscarle un mejor trabajo a la madre del que tiene, cómo haríamos para que los hermanos mayores de como dejaran la senda del delito o dejaran las drogas y pudieran digamos ocuparse más de su familia, cómo mejorar las condiciones materiales del barrio para que esa familia viva mejor y Juan tenga más oportunidades, cómo digamos mejorar también la, el reclutamiento de los profesores para la escuela para que estén mucho más motivados, cómo mejorar también las condiciones materiales de la escuela. Evidentemente en la medida en que el diagnóstico que nos explica que Juan no sabe escribir lo vamos haciendo más y más complejo y relacionamos el factor inicial del problema con esa gran cantidad de circunstancias que lo pueden llegar a explicar aunque sea parcialmente, más tenemos la sensación de que estamos paralizados ¿no? es decir que no podremos realmente la complejidad del problema, entonces una posible salida sería decir bueno y si alguien coge a Juan y le hace aprender a escribir. No habrá mejorado nada ni la situación de la madre ni de la familia ni del barrio ni de la escuela, lo único que habrá pasado es que Juan antes no sabía escribir y ahora sí. Pero es mejor esa situación ¿o no? Sí. A lo mejor resulta que a veces quedamos atrapados y paralizados por una cantidad de circunstancias que explican una situación problemática y eso nos impide entender que a veces hay circunstancias marginales incrementales que son más fáciles de adoptar que no resuelven la complejidad de los problemas pero que en relación a la situación de partida son sustantivamente mejores.
2.10 Conclusión
Bien, de esta manera hemos concluido la sesión dos de este curso. Espero que hayáis disfrutado con esta sesión, nosotros lo hicimos cuando la estuvimos haciendo ¿no? Hemos visto simplemente a efectos de recordatorio varios temas ¿no? un poco la importancia que tiene no confundir definición del problema con una situación no deseada ¿no? Cuando estamos hablando de políticas públicas hemos de distinguir ¿no? esos dos elementos entendiendo que es muy importante ¿no? llegar a una definición del problema que convierta esa discrepancia entre lo que es lo que debería ser como algo superable y por lo tanto vincular problema con solución ¿no? Este es un elemento que nos parece importante y ver un poco el papel que los actores hacen en este tema ¿no? lo hemos estado viendo ¿no? y por tanto que de alguna manera interactúan o actúan para conseguir que ciertas perspectivas de problemas sean más importantes que otras, etcétera ¿no? Luego hemos visto también que me parece importante recordarlo todo el tema de la construcción de la agenda ¿no? y como ciertos temas navegan por así decirlo en el escenario social y político más rápido que otros y otros en cambio son de alguna manera intentado silenciar ¿no? para que no sean tan significativos ¿no? Y os recuerdo también la idea aquella de que no siempre el problema busca solución ¿no? que sería lo intuitivo ¿no? sino que a veces tenemos casos en que solución busca problema ¿no? porque hay actores interesados en los poderes públicos que eso se así. Yo creo que esos son los elementos importantes que conviene que recordéis ¿no? Ahora empezará la sesión tres dedicada a actores, han ido apareciendo mucho en los comentarios anteriores pero ahora trabajaremos más concretamente sobre eso de los actores, qué recursos tienen y nos volvemos a ver.
Evaluación
Esta semana no hay capítulo de Decisiones Públicas. El análisis y estudio de los procesos de decisión en políticas públicas. Las lecturas que os sugerimos son las siguientes :
1) Dos artículos de Problemas públicos y agenda de gobierno. Esta obra es muy interesante: es una compilación de Luís F. Aguilar Villanueva de artículos clásicos del análisis de políticas publicas traducidos al castellano (la pena es que la traducción y digitalización no siempre están a la altura del contenido de los artículos). Concretamente, te proponemos leer las páginas 77-83 del artículo Formación de la Agenda, de Elder y Cobb, en el que se puede comprobar cómo aspectos políticos del proceso de formación configuran el contenido de una política tan importante como la atención sanitaria pública en EE.UU. A continuación, leed las páginas 189-196 del artículo Anatomía del problema de la heroína: un ejercicio de definición del problema, de Mark H. Moore, que constituye un magnifico ejemplo de cómo un problema que parece un hecho objetivo incontestable (el problema de la heroína en el Nueva York de los años 70), puede dar lugar a diversas definiciones.
2) El librito Los ocho pasos para el análisis de políticas públicas de Eugene Bardach. Este libro es un clásico del análisis racional para afrontar un problema y encontrar una solución razonablemente satisfactoria. Quizás pensaréis que hay una cierta contradicción entre esta lectura y el contenido de los vídeos o de las lecturas del punto anterior, dado que lo que se ha presentado como un proceso político aquí se plantea desde un punto de vista estrictamente técnico. Pero que el proceso sea político y no totalmente racional no quiere decir que sea totalmente irracional y falto de análisis técnico. Un actor político puede, dada cierta situación insatisfactoria, plantearse un análisis técnico como el que propone el libro para encontrar una solución satisfactoria a una determinada concepción de un problema. Se trata de un ejemplo de análisis para la política, en oposición al análisis de la política, que plantean los artículos del punto 1.
Para los que ahora mismo no tengas tiempo más que para una lectura en diagonal, os recomendamos especialmente los pasos 1, 4 y 5. El primero sobre cómo enmarcar el problema. Los pasos 4 y 5, sobre cómo hacer un análisis de alternativas de solución: pensar alternativas, pensar criterios con los que comparar las alternativas -coste, equidad, eficacia...-, proyectar los resultados de cada alternativa para cada criterio (con sofisticados modelos de simulación, cuando se pueda, o a ojo, cuando no haya método mejor), comparar y decidir. Atención al gráfico de la página 59: la matriz de resultados.
3) El artículo de opinión ”Parole, parole, parole” de Fernando Vallespín, que reflexiona sobre el uso de técnicas de comunicación en el debate político contemporáneo. Dado que problemas y políticas están compuestas tanto de hechos como de palabras, el uso del lenguaje deviene un recurso muy relevante en el proceso de formación de las políticas. Pero ¿dónde está la línea que separa la retórica de los grandes discursos, de los juegos de palabras que buscan manipular burdamente a la audiencia?
Recuerda que en este modulo ya hay un cuestionario sobre las lecturas.
Lecturas del modulo.
Esta semana no hay capítulo de Decisiones Públicas. El análisis y estudio de los procesos de decisión en políticas públicas. Las lecturas que os sugerimos son las siguientes :
1) Dos artículos de Problemas públicos y agenda de gobierno. Esta obra es muy interesante: es una compilación de Luís F. Aguilar Villanueva de artículos clásicos del análisis de políticas publicas traducidos al castellano (la pena es que la traducción y digitalización no siempre están a la altura del contenido de los artículos). Concretamente, te proponemos leer las páginas 77-83 del artículo Formación de la Agenda, de Elder y Cobb, en el que se puede comprobar cómo aspectos políticos del proceso de formación configuran el contenido de una política tan importante como la atención sanitaria pública en EE.UU. A continuación, leed las páginas 189-196 del artículo Anatomía del problema de la heroína: un ejercicio de definición del problema, de Mark H. Moore, que constituye un magnifico ejemplo de cómo un problema que parece un hecho objetivo incontestable (el problema de la heroína en el Nueva York de los años 70), puede dar lugar a diversas definiciones.
2) El librito Los ocho pasos para el análisis de políticas públicas de Eugene Bardach. Este libro es un clásico del análisis racional para afrontar un problema y encontrar una solución razonablemente satisfactoria. Quizás pensaréis que hay una cierta contradicción entre esta lectura y el contenido de los vídeos o de las lecturas del punto anterior, dado que lo que se ha presentado como un proceso político aquí se plantea desde un punto de vista estrictamente técnico. Pero que el proceso sea político y no totalmente racional no quiere decir que sea totalmente irracional y falto de análisis técnico. Un actor político puede, dada cierta situación insatisfactoria, plantearse un análisis técnico como el que propone el libro para encontrar una solución satisfactoria a una determinada concepción de un problema. Se trata de un ejemplo de análisis para la política, en oposición al análisis de la política, que plantean los artículos del punto 1.
Para los que ahora mismo no tengas tiempo más que para una lectura en diagonal, os recomendamos especialmente los pasos 1, 4 y 5. El primero sobre cómo enmarcar el problema. Los pasos 4 y 5, sobre cómo hacer un análisis de alternativas de solución: pensar alternativas, pensar criterios con los que comparar las alternativas -coste, equidad, eficacia...-, proyectar los resultados de cada alternativa para cada criterio (con sofisticados modelos de simulación, cuando se pueda, o a ojo, cuando no haya método mejor), comparar y decidir. Atención al gráfico de la página 59: la matriz de resultados.
3) El artículo de opinión ”Parole, parole, parole” de Fernando Vallespín, que reflexiona sobre el uso de técnicas de comunicación en el debate político contemporáneo. Dado que problemas y políticas están compuestas tanto de hechos como de palabras, el uso del lenguaje deviene un recurso muy relevante en el proceso de formación de las políticas. Pero ¿dónde está la línea que separa la retórica de los grandes discursos, de los juegos de palabras que buscan manipular burdamente a la audiencia?
Recuerda que en este modulo ya hay un cuestionario sobre las lecturas.
MÓDULO 3. Actores
Empieza el módulo 3, en el que vamos a hablar de actores. Si la vida es un teatro, como decía Shakespeare, más lo es la política. Tan dada, unas veces, al vodevil, y otras, a grandes discursos que han cambiado el curso de la historia. Y si la política tiene sus actores, también los tienen las políticas públicas: son todos aquellos que, habiendo sido invitados o presentándose sin previo aviso, saltan a la arena pública para intentar influir en la formación de las políticas. Son los gobiernos, los parlamentos, la administración pública, pero también el movimiento okupa, una asociación ecologista, un empresario que soborna políticos, o un académico que escribe influyentes artículos de opinión en el periódico. ¿Qué mueve a los actores políticos a actuar? ¿Cómo interactúan entre ellos? ¿De qué recursos disponen para influir? De todo ello vamos a hablar a lo largo de este módulo, con un énfasis especial en la crisis de representatividad de los actores colectivos, la transición de la vieja a la nueva política, y la emergencia de Internet como nuevo escenario en el que se mueven los actores políticos. ¡Nos vemos entre bambalinas!
Presentación. El mundo es un gran teatro
El mundo es un gran teatro y los hombres y mujeres son actores. Todos hacen sus entradas y sus salidas y diversos papeles en su vida. Los actos, las siete edades. William Shakespeare, Como gustéis. Probablemente alguna vez habéis pensado que si hay algo en el mundo que realmente se parezca a un teatro es la política. Unas veces parece una comedia frívola y ligera con malos actores sobreactuando pasiones, fingiendo ofensas y anando con una locuacidad exagerada, lo que en realidad es la ausencia de un buen guión. Sin embargo, la política es y ha sido también el escenario de ejercicios de retórica conmovedora, discursos que de hecho han contribuido a cambiar el curso de la historia. >> Diré a esta cámara lo que you les dije a aquellos que se han unido a este gobierno. No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor. >> Pero no sólo la política es como un escenario, también las políticas en plural tienen sus propios actores y escenarios. Y esta es la cuestión que vamos a tratar a lo largo de esta tercera semana que hoy empieza. Marparez que coordina y presenta la sesión nos cuenta que la elaboración de las políticas no es ni mucho menos un monólogo del gobierno. Por el contrario, el repertorio de quienes influyen en las políticas públicas en el proceso de formación suele ser más bien amplio, a veces con espectadores que deciden dar el salto al escenario y se convierten súbitamente en actores a quien nadie había invitado. El análisis de los actores es muy relevante. En muchas ocasiones, para que una política pública salga adelante, no basta solo con que sea técnicamente una muy buena idea. Hace falta que hay una coalición ganadora detrás, y es que la historia de las políticas públicas que no llegaron a ver la luz se suele explicar bastante mejor por el movimiento de actores en el escenario de la política, de las políticas públicas, que por el propio contenido de la propuesta. Y esto no es solo relevante para el análisis de la descripción de las políticas públicas. También lo es en la práctica, cualquier estrategia para tirar adelante una reforma estará más que coja sino prevee y planifica la identificación de quienes son los posibles aliados y oponentes y qué formas de interacción puede haber con todos ellos. Aunque llevamos you hasta las alturas, unos cuantos días hablando de ellos, esa semana vamos a profundizar sobre quiénes son los actores, por qué actúan, qué hacen concretamente y qué recursos tienen para hacerse oír. Veremos qué interacciones establecen entre ellos formando lo que se llaman las redes de políticas públicas. Y hablaremos muy especialmente sobre la crisis que padecen unos actores en concreto, aquellos que quieren representar a amplios colectivos y particularmente los partidos políticos. A este respecto, también hablaremos sobre como los nuevos, nuevos movimientos sociales subidos a lomos de internet you nos que quieren saltar el escenario, sino que se quieren llevar el teatro a otro lugar. Hemos empezado y acabaremos con Shakespeare y es que un recurso fundamental para los actores es la capacidad de comunicación y de persuasión. En el último vídeo de la semana con el profesor invitado Marcel Ortín de la Universitat Pompeu Fabra hablaremos del monólogo de Brutus justificando el asesinato de Julio César. Veremos cómo aunque a veces se nos presenta como algo reciente, el arte de la comunicación política y de la retórica es en realidad más viejo que el hilo negro, así que actores al escenario.
3.1 ¿Qué es un actor político?
Bienvenidos a la sesión sobre actores. Si queremos entender el proceso de elaboración de las políticas públicas desde la inclusión de los temas en la agenda política, la toma de decisiones, la implementación y la evaluación de esas decisiones, es claro saber quién hace todo eso. ¿Quiénes son que con sus acciones y sus estrategias influyen, determinan, condicionan y acaban incidiendo sobre la toma de decisiones públicas? Esos son los actores. Los actores políticos, por ejemplo en una política de transporte a nivel regional, ¿quién es que acaba tomando la decisión? ¿Cómo es que se está implementando una u otra política de transporte? Es porque lo decide el gobierno nacional, lo decide el gobierno regional, lo decide el ministerio del medio ambiente, el ministerio de obras e infraestructuras o la presión que reciben por parte de las multinacionales del petróleo o de ciudadanos que se movilizan pidiendo una determinada política de movilidad o de transporte en bicicleta. Seguramente todos ellos inciden en la decisión final. La cuestión es quién tiene más poder que otro para acabar condicionando más la decisión, cuál es la geometría de poder y de qué depende esa geometría de poderes en este curso intentaremos profundizar sobre todo ello. Cuando hablamos de actores es clave reconocer su capacidad de agencia. Obviamente cualquier política pública está determinada por factores sistémicos, por factores estructurales, you sean las relaciones de poder del sistema capitalista, you sea ahora la crisis económica, la crisis financiera o la globalización. Ahora bien, es importante distinguir entre los actores y las partes interesadas. Los actores son aquellos que llevan a cabo acciones relevantes, aquellos que efectivamente, que realmente actúan. Puede haber personas, grupos o intereses sobre una determinada política que no actúan, a veces por desconocimiento de la propia política o de sus consecuencias. A ellos no les podemos considerar actores. En la política contra el cambio climático por ejemplo millones de ciudadanos que viven en zonas costeras con riesgo de inundación por la subida del nivel del mar tienen un interés claro pues van a verse beneficiados o perjudicados. Sin embargo, la gran mayoría no tienen capacidad de acción, no pueden movilizar recursos para incidir en esa política, en consecuencia no actúan. Desde este punto de vista pues no son actores. En cambio puede haber actores, personas o colectivos que pretenden incidir en una política pública sin tener ningún interés específico en la misma, actúan en nombre de determinados valores o intereses generales como puede ser el ecologismo, el feminismo o el pacifismo o actúan en solidaridad con alguno de los grupos afectados. Cuando hablamos de los actores sin embargo tenemos que tener en cuenta que no solo aquellos que toman decisiones son actores, no solo los gobiernos, no solo los ministerios, no solo los parlamentos, tampoco aquellos que actúan porque lo regula alguna norma ¿no? por ejemplo en el caso de las evaluaciones de impacto ambiental suele estar regulado quién puede participar en ese proceso. La realidad es que hay muchos otros actores que sin estar recogida su participación en ninguna ley, en ninguna norma, acaban actuando, acaban incidiendo impactando sobre las decisiones públicas. Por lo tanto, estos y muchos otros actores son los que actúan. Algunos actores no invitados como movimientos sociales que deciden movilizarse en defensa de algún interés o actores que actúan fuera de la ley, por ejemplo mediante la corrupción y consiguen incidir en las decisiones de los gobiernos o actores que sin que nadie les pida opinan, expertos que deciden opinar y que su opinión es claramente relevante e incide en la política. Esto nos lleva a hablar de la diferencia entre el constitucionalismo metodológico y el constitucionalismo empírico. El primero, el constitucionalismo metodológico parte de las bases que son las leyes las que rigen cómo se elaboran las políticas públicas. Por lo tanto solo aquellos actores que están previstos en la ley son los que son tenidos en cuenta. Desde esta perspectiva si queremos mejorar, hacer más democrática una política pública deberíamos modificar la legislación, modificar la ley. El constitucionalismo empírico en cambio reconoce la complejidad del poceso de elaboración de las políticas públicas, se fija en aquellos sujetos, en aquellas acciones más allá del marco legal reconociendo que la elaboración de las políticas no solo viene restringida por la ley aunque es cierto que la ley constriñe o facilita la actuación de determinados actores. En este curso vamos a adoptar esta perspectiva, la del constitucionalismo empírico para intentar explicar mejor cada uno de los casos que vamos a analizar. Ahora bien, ¿es más democrática una política pública por el hecho de incorporar a determinados actores? La respuesta a esta pregunta no es nada evidente. Dependerá, depende de qué actores, de cómo se relacionen entre ellos, de qué capacidad tienen para influenciar al gobierno, de cuál es su legitimidad. Es necesario tener herramientas y tipologías analíticas que nos permitan analizar en qué casos la apertura a determinados actores significa o no mayor democracia. En esta sesión vamos a abordar esas herramientas y esas tipologías analíticas. Nos referiremos a los distintos tipos de actores que podemos identificar. Analizaremos las redes de actores. Profundizaremos en las características de algunos de estos actores y veremos cuáles son los distintos recursos que pueden movilizar estos actores. Al mismo tiempo lo contextualizaremos en el sistema actual, en el momento actual. Un momento en el cual todo, los recursos, los actores, sus relaciones, todo está en proceso de transformación y en proceso de cambio.
3.2 Tipos de actores
Los actores en las políticas públicas pueden ser de naturaleza muy diversa. No es lo mismo el presidente de un gobierno que el director general de una empresa multinacional o el portavoz de una plataforma ciudadana. Las diferencias entre estos actores no solo vienen porque defienden intereses distintos o apelan a valores también distintos sino también porque utilizan diferente repertorios de acción, utilizan diferentes estrategias, juegan diferentes roles o apelan a distintas racionalidades. Es importante por lo tanto distinguir las distintas tipologías de actores, cómo podemos clasificar a los distintos actores. Una primera y evidente diferenciación es entre los actores individuales y los actores colectivos. Cualquier persona puede actuar como actor individual, ahora bien es evidente que normalmente cuando analizamos la capacidad de influencia de las políticas públicas siempre tienen más peso, más influencia aquellos actores que lo hacen en nombre de aquellos representantes que actúan en nombre de una organización o en nombre de un colectivo. Eso no quiere decir sin embargo que haya algunos actores que utilicen por ejemplo su cargo para actuar a nivel individual, ese podría ser el caso de un diputado, de un alcalde, de un presidente o incluso de un periodista. Para considerar que un actor tiene la naturaleza de actor colectivo hace falta que responda a una determinada identidad colectiva ¿no? es decir que el actor en sí tenga unas preferencias propias, que las podamos identificar que haya una cierta homogeneidad interna, que esas preferencias vayan más allá sean distintas y superiores a las preferencias individuales de cada uno de los individuos que constituyen a ese determinado actor, por lo tanto eso es importante a la hora de clasificar un actor como actor colectivo. Es evidente en el momento actual que los actores colectivos que actúan en representación de un grupo ¿no? en representación de un colectivo justamente también están en el momento de crisis porque tenemos una crisis de representación. La crisis de representación y de representatividad no solo afecta a las instituciones públicas, a los poderes públicos, a los partidos, también afecta a los movimientos sociales y a las organizaciones tradicionales ¿no? Veremos más adelante en esta sesión cómo internet está alternado estas relaciones, cómo está cuestionando el papel de intermediación que juegan las organizaciones, que juegan determinados actores. Otra forma de clasificar los actores, de diferenciarlos es entre los actores públicos y los actores privados. Más que en la naturaleza jurídica de los actores, la distinción entre actores públicos y actores privados tiene más que ver con el control gubernamental de sus acciones. Los actores públicos son aquellos que actúan bajo ese control gubernamental, bajo ese paraguas, bajo ese pacto político administrativo. Son por lo tanto los que tienen la responsabilidad de desarrollar y de implementar las políticas públicas. Estamos hablando de gobiernos, de parlamentos, de ministerios, del conjunto de las administraciones públicas pero también de otros actores, sociedades anónimas, fundaciones o sociedades mixtas que actúan implementando servicios en la naturaleza pública. Por ejemplo, en los proyectos de regeneración urbanística es habitual que nos encontremos con partenariados público-privados, sociedades mixtas donde la administración pública actúa conjuntamente con capital privado para transformar un determinado barrio. Actúan, por lo tanto desde la lógica de responsabilidad pública aunque la naturaleza jurídica de algunos de estos actores no sean 100 por 100 pública. Otro ejemplo sería la privatización de algunos servicios, por ejemplo la privatización del agua ¿no? El servicio de agua es un servicio de responsabilidad pública. Ahora bien, la administración decide en muchos casos privatizar, externalizar ese servicio a empresas de naturaleza privada, pero que actúan para ofrecer un servicio de naturaleza pública. Los actores privados en cambio son aquellos que actúan libremente sin control gubernamental pero con voluntad de incidencia. Esta distinción ente actores públicos y actores privados no cabe de funcionar actualmente porque la realidad es mucho más compleja. Especialmente porque están apareciendo nuevos actores, actores del pro-común que lo que pretenden es ofrecer soluciones a problemas colectivos pero al margen del estado y al margen del mercado. Serían actores de naturaleza privada pero que actuarían en la esfera pública. Por lo tanto que entenderían lo público como lo colectivo más allá de lo institucional sin necesidad de que esa concepción de lo público se restrinja exclusivamente a su naturaleza institucional. Actores que lo que quieres es implementar, ofrecer servicios, gestionar recursos comunes. Ejemplos de ellos serían cooperativas, organizaciones comonetarias o asociaciones de vecinos que se auto organizan para resolver sus problemas colectivos al margen del estado y al margen del mercado. Podríamos poner muchos ejemplos de ellos huertos urbanos, bancos de alimentos, cooperativas energéticas, cooperativas de vivienda y otros ejemplos de auto organización social comunitaria con naturaleza, con voluntad de resolver problemas colectivos de gestionar recursos comunes. Ahora bien, ¿qué es más democrático? Una gestión privada del agua llevada a cabo a través del proceso de privatización con control gubernamental y que por lo tanto cuenta con la legitimidad de un gobierno elegido democráticamente o un modelo de auto gestión energética de autoabastecimiento donde los ciudadanos de una comunidad deciden auto organizarse para autoabastecerse de ese servicio energético que puede ser además energía verde y de proximidad. Quizás para comprender mejor como funcionan las políticas públicas y el rol de los distintos actores puede ser útil otro tipo de clasificación, la clasificación de los actores según sus lógicas de actuación. En este sentido podemos distinguir entre actores políticos, burocráticos, actores con intereses especiales, actores con intereses generales o expertos. Veamos con un poco más de detalle cada uno de estos actores. Los actores políticos son aquellos que responden a un consenso, aquellos que buscan generar consensos que buscan una legitimidad muchas veces legitimidad electoral ¿no? a partir de generar amplios consensos políticos. Los partidos políticos son el clásico actor político aunque no son el único. Los actores burocráticos por otro lado son aquellos que responden a una responsabilidad que les establece, que les ofrece un marco legal, son aquellos que defienden las leyes y su implementación. Las administraciones públicas, los técnicos de las administraciones públicas son claramente este tipo de actor que se nutre no de una legitimidad electoral sino de una legitimidad legal. Tenemos también los actores que actúan por intereses especiales, son aquellos potencialmente afectados por la política pública. Estaríamos hablando de empresas, de individuos ¿no? o colectivos de individuos que pueden verse afectados por los efectos, por las consecuencias de una determinada política pública you sea a nivel territorial ¿no? los individuos de un determinado barrio afectado por una política o a nivel de colectivo, a nivel social, los jóvenes, la gente mayor que puede verse afectada por una determinada política social. Estarían aquí también determinados colectivos de profesionales ¿no? determinados colegios ¿no? que actúan según sus intereses especiales ¿no? Por otro lado tendríamos también aquellos actores que responden a unos intereses generales, son actores que buscan tutelar algún interés, algún valor general como el ecologismo, como el pacifismo, como el feminismo. Actores que sin embargo no tienen ni la legitimidad legal que pueden tener los actores burocráticos ni la legitimidad política que pueden tener los actores políticos. Por lo tanto no tienen esa legitimidad pero quieren incidir y defienden unos valores, unos intereses de carácter general. Muchas ONGs pueden estar dentro de este tipo de actores o plataformas ¿no? Por último tendríamos los expertos. Son estos actores que actúan opinando, pero la opinión de los cuales tiene un alto valor porque se nutren de su conocimiento ¿no? Aún así es importante ver como en los últimos tiempos hemos visto políticas en las cuales había una alta incertidumbre y en la que los expertos no se ponían de acuerdo, es decir distintos expertos opinaban de forma contradictoria sobre un mismo tema, por lo tanto en este caso también hay relativizar la opinión de esos actores, de los expertos.
3.3 Tipos de actores II
Y para finalizar la última forma, la última clasificación que queríamos presentaros para clasificar a los actores es aquella relativa al rol que juegan los actores. Aquí podemos distinguir entre promotores, directores, opositores, aliados, mediadores, gatekeepers o filtros. Antes de entrar en esta tipología sin embargo queremos introducir también la distinción de objetivos entre los objetivos de contenido y los objetivos de proceso. Al final los actores realizan acciones y estrategias de forma racional, es decir actúan persiguiendo una meta, un fin, unos objetivos. Sus acciones no solo son coherentes con esos objetivos sino que quieren lograr conseguir esos objetivos. Por lo tanto es importante ver qué tipo de objetivos persiguen los actores. Decíamos que distinguíamos entre los objetivos de contenido y los objetivos de proceso. Los objetivos de contenido son aquellos que tienen que ver con la naturaleza del problema, con la naturaleza del problema que se quiere abordar y por lo tanto responden a intereses, a valores, a una visión general sobre ese problema, sobre qué ocurre concretamente, por ejemplo en un espacio natural encontraremos aquellos que quieren proteger el espacio natural porque apelan a determinados valores conservacionistas ¿no? determinadas plataformas ecologistas que quieren proteger ese espacio. Al mismo tiempo tendremos otros actores que lo que quieren es construir ese espacio y apelarán también a objetivos de contenido porque argumentarán que construir ese espacio es un elemento de desarrollo económico. Por lo tanto esos serían objetivos vinculados con el problema concreto, con el contenido que se está tratando. Sin embargo, observamos también que muchas veces los actores no realizan sus actuaciones correspondiendo a ese tipo de objetivos sino que responden a objetivos más vinculados al proceso, a objetivos que tienen que ver con las relaciones que mantienen con otros actores que tienen que ver con el reparto de poder, que tienen que ver con las consecuencias de la implementación de la política pública para ellos y no para la solución del problema en cuestión. Allí entran alianzas, pactos, intercambios o actores, por ejemplo partidos de la oposición que sistemáticamente se oponen a lo que propone el gobierno, no porque estén en contra de los contenidos de esa política sino simplemente porque juegan el rol de opositores. Son por lo tanto estrategias de actuación vinculadas con objetivos de proceso. Veamos ahora sí la topología de actores en función del rol que juegan. Decíamos teníamos el actor promotor, el promotor es el que plantea el problema, el que introduce el problema en la agenda política. Pueden ser las instituciones pero no siempre son las instituciones, muchas veces el problema se introduce por la acción de movimientos sociales, de plataformas vecinales que protestan, que reivindican, que demandan y los gobiernos actúan de forma reactiva. Por lo tanto el promotor es el que plantea el problema. Otro tipo de actor sería el director. El director es el que pilota el desarrollo de la política pública, el que se responsabiliza de la elaboración, de la implementación, de la ejecución de esa política. Es un actor central que tiene que hacer frente a muchísimas dificultades del proceso de elaboración de las políticas públicas ¿no? Dificultades técnicas, dificultades administrativas, dificultades de coordinación entre distintos departamentos de la misma administración, dificultades vinculadas por ejemplo a la oposición frente a esa política, por lo tanto juega un papel central en la gestión de la política pública. Luego tendríamos el actor opositor, los opositores ¿no? Es decir que son actores que actúan por oposición o bien al promotor o bien al director o bien a ambos you sea por objetivos de contenido que se oponen a los contenidos de la política o por objetivos de proceso como decíamos antes. Otro tipo de actor serían los aliados ¿no? el actor aliado que es similar al opositor pero en el bando contrario ¿no? Son actores que actúan congruentemente con el promotor o con el director, por lo tanto son aliados sin ser promotor o director sin que muestra ¿no? su apoyo al promotor o al director. Otro actor sería el mediador, este actor sí que tendría que ver más con objetivos de procesos. El actor mediador lo que persigue es lograr un acuerdo, por lo tanto no está tan vinculado a los objetivos de contenido de la política sino que lo que persigue es lograr que los distintos actores, que los otros actores se pongan de acuerdo, lleguen a un consenso. Su opuesto sería el actor que llamamos gatekeeper ¿no? el portero, el que controla el acceso. Es un actor también muy vinculado a los objetivos de proceso muchas veces aunque no solo, que tiene la capacidad para bloquear el proceso de la política pública, para frenarlo, para impedir que algunos temas entren en la agenda por ejemplo ¿no? Un presidente de una comisión que controla la agenda de locomoción, por lo tanto decide qué temas se debaten y qué temas no se debaten, ese actor está controlando el acceso, puede bloquear el proceso de política pública. Y por último, el último actor que queríamos presentaros son los que llamamos el filtro, los actores filtro. Son actores con objetivos o intereses muchas veces ajenos a la propia política. Algunos se les consideran no actores porque no actúan con intereses vinculados a la propia política pero aunque sean potenciales no actores, la realidad es que su actuación, sus decisiones, sus acciones acaban influyendo en las políticas públicas. Un ejemplo serían muchos medios de comunicación que se mantienen al margen de la política pública pero que acaban incidiendo en qué temas tratan, cómo los tratan, qué opinión generan. Por lo tanto mantienen siendo un filtro ¿no? es actuando ajenos a la política pública acaban incidiendo en esa política. No siempre, porque muchos medios de comunicación de hecho muestran sus intereses, muestran sus objetivos y entonces pueden actuar como opositores, como aliados o incluso como gatekeepers. Con todo esto tenemos esta batería de tipologías de actores que esperemos que sean útiles para analizar las políticas públicas y que os ayuden a valorar en qué casos la inclusión de determinados actores en determinadas formas de relaciones contribuyen o no a hacer más democrática una política pública.
3.4 Redes de actores
Tradicionalmente las políticas públicas han tendido a analizarse desde enfoques monocéntricos, pensando que el Estado era el único actor que se debía de hacer responsable de la decisión e implementación de esas políticas públicas. Hemos visto, sin embargo, que la realidad es mucho más compleja, que hay muchos actores que intervienen en esas decisiones. Adoptamos, entonces, lo que llamamos un enfoque pluralista, para intentar reflejar esa diversidad de actores. En este sentido vemos que los gobiernos no son ni autónomos ni autosuficientes. No son autónomos porque están sometidos a presiones externas, presiones de otros actores que quieren influir sobre ellos. Y no son autosuficientes porque necesitan para la elaboración y la implementación de las políticas públicas también de otros actores, de otros recursos que no controlan. Por ejemplo, necesitan generar consensos, necesitan que sus políticas públicas sean aceptadas desde un punto de vista técnico, desde un punto de vista social, por eso requieren que los actores técnicos y los actores sociales den apoyo a sus políticas, las acepten. Muchas veces necesitan también la complicidad de otros actores para implementar las políticas, frecuentemente actores del sector económico. En este sentido es clave el concepto de red. Debemos analizar las políticas públicas desde el punto de vista de sus redes de actores. ¿Qué redes de actores se configuran alrededor de una determinada política pública? Un concepto fundamental es el de policy networks o redes de política pública. Es un enfoque analítico que nos viene a decir que las redes son un hecho, existen, están allí. Redes que son distintas según la política pública, cada política pública, cada tema, articula su red de actores. La de sanidad, la de educación, la de ocupación, todas las redes son distintas, son variables también en función del contexto geográfico, en función de la escala. Es decir, podemos encontrar una gran diversidad de redes que determinan las políticas públicas. Al final el elemento clave es ver cómo en función de cómo se configuren, de quién participe en esas redes y de qué articulación se lleve a cabo, eso influirá en el resultado de la política pública. Algunos autores distinguen entre diferentes tipos de redes. Por ejemplo, entre las comunidades de política pública y las redes temáticas. Las comunidades de políticas públicas vendrían a ser esas redes con un número de actores más limitado, que se reúnen o interaccionan de forma muy frecuente y que comparten sus valores. Los actores aceptan el resultado de la política pública y sus relaciones se tienden a dar en una lógica de equilibrio, por lo tanto son redes más cerradas, que se ponen de acuerdo sobre cómo ejecutar, cómo implementar, cómo decidir una determinada política. En cambio, otro tipo de redes serían las redes temáticas. Son redes más amplias, que giran alrededor de un tema concreto. Redes, como decía, más amplias, que implican a más actores, que interactúan de una forma más fluctuante pero que también implican un mayor desequilibrio entre los recursos que controlan los distintos actores. Por lo tanto se generan unas relaciones de poder desiguales en estas redes frecuentemente más amplias, ¿no?, las redes temáticas. Podemos distinguir también otro tipo de redes, otro tipo de relaciones en las redes. Tenemos redes, por ejemplo, donde hay un actor central, habitualmente el Gobierno y el resto de actores, que se relacionan unilateralmente con él. Otro tipo de redes serían redes un poco más complejas en las que diversos actores mantienen relaciones entre ellos para acabar influyendo directa o indirectamente a ese actor central, al director de la política pública. Un tercer tipo de relaciones en las redes serían aquellas redes más policéntricas en las que se articulan distintas relaciones más o menos horizontales formando distintos polos de poder, you sean de naturaleza, por ejemplo, en la gestión de barrios, ¿no? Pues hay actores que se articulan alrededor del interés turístico, hoteles, comerciantes, el departamento de turismo del Ayuntamiento y por otro lado otro polo de actores que se preocupan más por las necesidades vecinales del barrio. Por ejemplo, el departamento de bienestar social del Ayuntamiento, que puede articular relaciones con las asociaciones de vecinos del barrio. Otros polos pueden articularse en función del tipo de actores, ¿no? Articulación de actores económicos, de actores sociales o de actores institucionales. Por último, un último tipo de red que podríamos presentar son redes mucho más horizontales y multirelacionales en las que todos los actores interactúan entre sí. La cuestión clave, sin embargo, es ver la calidad democrática de esas redes. ¿Las redes son una mejora, para la democracia o son un problema? ¿Son una solución o son un problema? Algunos autores identifican las redes como problemas, nos dicen que la configuración de las redes tiende a ser elitistas, opacas, unos pocos actores sin legitimidad democrática, sin haber sido elegidos democráticamente se reúnen con el Gobierno para tomar unas determinadas decisiones. Desde este punto de vista las redes serían un problema y una reducción de la calidad democrática. Hay otro punto de vista, sin embargo, que nos dice que la democracia se profundiza, aumenta, incrementa cuando incorporamos a distintos actores en la toma de decisiones públicas. Así las redes serían una solución, que nos aportarían soluciones creativas, innovadoras, más pluralistas, más democráticas, porque estaríamos teniendo en cuenta a todos los actores implicados en un determinado problema.
3.5 Gobernanza y mecanismos de participación
El concepto de las redes de política pública, de las policy networks, es un concepto analítico que nos permite analizar, ver cuales son los actores que inciden a la política. Quiera o no quiera el Estado. Es decir, los actores influyen aunque el Estado no lo quiera. Este concepto se distingue del concepto de gobernanza, que ha emergido en las últimas décadas. Es un concepto que también quiere reflejar la variedad de actores que influyen en la política pero detrás del cuál, hay una voluntad explicita del Estado. Es decir, el gobierno decide que los actores participen. La gobernanza, lo que nos dice, la definición de gobernanza es justamente la creación de esas estructuras del gobierno implicando actores del mercado y actores de la sociedad civil en el acto de gobierno. Por lo tanto, se difumina la frontera entre el gobierno, entre lo público y lo privado. Es un nuevo paradigma de gobierno, un nuevo paradigma que responde a una nueva realidad. Si asumimos que la realidad actual es mucho más compleja, con muchas más incertidumbres, con muchos más actores, podemos pensar que, incorporando estos actores en el acto de gobernar, vamos a mejorar las políticas públicas. Este es el paradigma de la gobernanza. A través de un cuál, se formalizan espacios de interacción, espacios de interrelación por voluntad del Estado, porque el gobierno lo quiere. Podemos distinguir distintos tipos de gobernanza, una gobernanza más jerárquica en la que el gobierno, el Estado continua determinando de arriba a abajo las formas de relación, una gobernanza más de mercado, en las que el gobierno, lo que hace es orientarse al mercado, por lo tanto, buscar relaciones con el sector privado. Partenariados públicos privados. O una gobernanza más en red, más orientada a la sociedad civil. Esta última gobernanza, la gobernanza en red, quizá es la que mejor refleja la participación de los distintos actores. Estamos hablando de una forma de gobernanza más horizontal, donde las relaciones se dan en una mayor calidad de igualdad entre actores. Los actores negocian, deliberan y luchan también para defender sus posiciones. Pero se dan, como decía, en un marco institucional de reglas, de normas. Que al final acaban produciendo una políticas públicas. Veamos pues, cual es la calidad democrática de esas redes de gobernanza. Para analizar la calidad democrática de las redes de gobernanza, podemos fijarnos en cuestiones como, por ejemplo, cuanta gente está participando. ¿Es suficiente el número de participantes en una determinada decisión? ¿Quienes son esos actores? ¿A quien representan? ¿Son diversos? ¿Son suficientemente plurales? ¿Tienen legitimidad para tomar determinadas decisiones? ¿Cómo se toman esas decisiones? ¿Cuál es la calidad democrática de todo ello? Para profundizar un poco más en estas cuestiones, tenéis a vuestra disposición dos estudios de caso. El primero es el estudio de caso sobre la mesa de la montaña en Aragón, una comunidad autónoma de España. Allí, pocos actores, una docena de actores, participan en una mesa de diálogo. Doce personas son muy pocas, es cierta. Pero, todas las voces están allí representadas. Desde la plataforma ecologista, las administraciones locales, los que tienen interés para desarrollar determinadas promociones urbanísticas en la montaña. Al final, esa mesa de diálogo acabó produciendo un impacto significativo a través de una ley. La Ley de la Montaña. Con lógicas de diálogo, de consenso, también de negociación. Por lo tanto, tenemos poca gente participando pero con un auto-impacto y con una buena deliberación. El otro caso que tenéis es el caso de la dirección Amarco del agua, aplicada en Cataluña, una directiva Europea. Allí, es un proceso participativo muy distinto, mucho más abierto, también deliberativo. Pero participan más de 1.600 personas y más de 1.000 organizaciones distintas. Por lo tanto, mucho más diverso. Donde se ejercieron muchas más propuestas, también hubo debate pero quizá, con menor profundidad. También, además, se produjeron menores impactos sobre las políticas públicas. Y los participantes acabaron satisfechos con el proceso pero, insatisfechos con el resultado. Para sistematizar un poco más qué es una red de políticas públicas, qué es una red de gobernanza de calidad y qué no lo es, vamos a entrar en la siguiente tabla: Nos podemos fijar, en primer lugar, en la configuración básica de la red. Cual es su densidad de actores, la complejidad, con la intensidad relacionado. Una red de baja calidad democrática sería aquella en la cual hay pocos actores participando, muy homogéneos entre sí, y con una intensidad relacional muy puntual. Por lo tanto, entendemos que a más densidad y complejidad, mejores oportunidades para la participación ciudadana. Nos podemos fijar también en las relaciones internas de poder. Las redes de baja calidad democrática serían aquellas redes más asimétricas y centradas en recursos más materiales. Mientras que las redes de altas calidades democráticas serían más simétricas, más igualitarias en las relaciones de poder y muy focalizadas en las relaciones entre actores. Un tercer elemento, un tercer bloque en el cual nos podríamos fijar en el análisis sería la distribución de intereses y las reglas del juego. Unas redes estarían más basadas en el acuerdo, mientras otras en el conflicto. Ahí hay un debate también, que es más democrático. Si la democracia es conflicto o la democracia es consenso. Redes de baja calidad democrática serían aquellas más basadas en la negociación, en las que cada actor defiende su interés particular. Mientras que las redes de mayor calidad democrática serían aquellas más basadas en el diálogo. En intentar construir un elemento común, una visión común entre todos los participantes. Por último, nos podemos centrar en las relaciones que se producen alrededor de la red. Diríamos que una red sería de baja calidad democrática, si logra poco impacto en las políticas, si es poco permeable a la incorporación de nuevos actores y si tiene poco impacto mediático. En cambio, una red sería de alta calidad democrática cuando ocurre todo lo contrario, cuando consiguen impactar en incidir en las políticas, cuando es permeable y cuando además tiene un elevado impacto mediático. La gobernanza pues, es un paradigma para la participación institucional. Es decir, aquella participación promovida por las instituciones, promovida por el Estado. No son las únicas formas de participación que encontramos en la sociedad. Lo veremos más adelante. La gobernanza nos ofrece, por lo tanto, distintas formas, distintos mecanismos de participar. ¿Cómo pueden participar los ciudadanos y los actores en las tomas de decisiones públicas? Lo pueden hacer a través de mecanismos de participación individual, dirigidos a quien participe sean los individuos o mecanismos orientados a la participación de organizaciones. O mecanismos mixtos dónde tanto participan individuos como organizaciones. ¿Cómo seleccionamos a esos participantes? Hay mecanismos abiertos donde puede participar quien quiera, hay mecanismos donde se seleccionan nominalmente a quien debe participar, y hay mecanismos como los iii ciudadanos o los núcleos de intervención participativa donde la selección de participantes es aleatoria. Luego también hay mecanismos que trabajan bajo la lógica de la agregación, del voto. Vamos a ver quien más, quien suma más votos, vamos a votar, tomar decisiones a través de la agregación de intereses. Mientras que otros se focalizan más, se orientan, a la deliberación, a escuchar, al debate. Muchos mecanismos en los últimos años se han centrado en dar voz a los participantes, en dar voz, escuchar a los actores. Cada vez más, sin embargo, la ciudadanía lo que pide es acción, es poder actuar, es lógicas de co-producción, que les deje hacer las cosas, implementar sus propias soluciones.
Distinguimos así entre la participación por invitación, donde es el Estado que invita a los actores a ser escuchados, y la participación por movilización, donde es la ciudadanía la que se moviliza para actuar, para poder participar. En resumen, básicamente, podemos diferenciar entre tres grandes formas de participación. Los órganos estables de participación, es decir, los forums o los consejos que permanentemente están estables en el tiempo y participan siempre los mismos. Luego tendríamos los procesos participativos, más ad hoc para una determinada política, para un determinado problema, por tanto con una limitación temporal, pero al mismo tiempo más flexibles, más abiertos a la realidad del momento y al conjunto de actores con distintos momentos de participación a lo largo del proceso. Y por último tendríamos los mecanismos de participación, que serían más puntuales. Por ejemplo, una consulta específica en un momento concreto. Para resumir pues, diríamos que los actores interactuan, intervienen, influyen en la política a través de redes de actores. Redes mas o menos formales, mas o menos estructuradas y también redes que pueden tener mayor o menor calidad democrática.
3.6 Actores institucionales
Los actores públicos juegan un rol de centralidad en la elaboración y la implementación de políticas públicas. Son aquellos actores que actúan bajo un control gubernamental. Las instituciones son esenciales en las políticas públicas. Lo son, porque son las únicas que pueden ejercer esa autoridad, porque tienen la responsabilidad de dar soluciones públicas a los problemas colectivos, y porque son las únicas que pueden utilizar le recurso de la ley. Es decir, son las únicas que tienen capacidad para regular, para generar normas. Sin embargo, en los últimos tiempos, hemos visto como las instituciones públicas están en un pleno período de crisis. Una crisis de representación, originada como hemos visto, por ejemplo, en múltiples manifestaciones al rededor del mundo. Desde la Primavera Árabe, hasta la ocupación de las plazas, el Occupy Movement, o el 15M en España. Cuestionan el sistema, cuestionan sus actores, y cuestionan las formas de hacer y las formas de organización de estos actores. Las instituciones públicas y los partidos políticos muy especialmente, han dejado de ser parte de la solución, para pasar a ser parte del problema. Aquellos de los cuales esperaríamos que resolvieran los problemas colectivos, son concebidos hoy por mucha parte de la población, como un problema. Como parte del problema. Esto genera un nuevo eje de debate político. Una nueva brecha que se suma a las brechas you existentes, por ejemplo, entre izquierda y derecha, o entre mayor y menor nacionalismo. Es el eje entre vieja y nueva política. Nuevas voces que claman por mayor democracia. Mayor democracia interna dentro de las organizaciones políticas e institucionales, y mayor democracia externa, por lo que se refiere a la relación entre las instituciones y la ciudadanía. Mayor transparencia. Más mecanismos de democracia directa. Pero sobre todo, otorgar un rol de centralidad a la sociedad civil en la elaboración y la implementación de las políticas públicas. Ese es el principal cambio que nos propone la nueva política. Sitúa en el centro de las políticas, no a las instituciones, o no solo a las instituciones, sino también a la sociedad civil. Sin que ello quiera decir, vaciar de responsabilidad a las instituciones públicas. Unas instituciones públicas, por otro lado, que no son homogéneas. No podemos pensar, que la institución es siempre un único actor. Podemos distinguir, por ejemplo, entre actores gubernamentales dentro de las instituciones, con múltiples partidos políticos que actúan en los parlamentos y en los gobiernos. Actores administrativos, más técnicos, más burocráticos, que forman parte de la administración. O actores del sistema judicial. Estos actores además, actúan en dos ejes. Un eje vertical, y un eje horizontal. En el eje horizontal, situaríamos lo que llamamos el gobierno multinivel. Es decir, distintos niveles de gobierno, que pueden actuar a un mismo tiempo, mientras que en el eje horizontal, tendríamos los distintos de, departamentos. Hablaríamos, por lo tanto, de mayor o menor transversalidad de la relación entre departamentos de una misma administración pública. El gobirno, el gobierno multinivel, como decíamos, hace relación al papel que juegan las distintas escalas de gobierno. Tenemos escalas supra-estatales, como por ejemplo, la Unión Europea, o el Mercosur. Organismos internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización de Naciones Unidas. Muchos de estos organismos, que no han sido elegidos democraticamente. Sin embargo, tenemos un sistema básicamente centrado en los estados. Un sistema muy estatocéntrico. Esto contrasta con la realidad que estamos viviendo. Una realidad, en la que por un lado, estamos sediendo soberanías, estamos sediendo competencias hacia niveles supra-estatales. Y al mismo tiempo, tenemos problemas de lógica muy local. Tenemos hoy en día, problemas de naturaleza global. Como puede ser, cambio climático, la crisis económica financiera, o el nuevo escenario que nos dibuja Internet. Problemas globales, sin embargo, que tienen consecuencias muy locales. Muy localizadas. El paro, los desahucios, o los desastres naturales, que acaban sediendo sobre localidades concretas. Por lo tanto, tendríamos que pensar, que seguramente lo que tiene más senti, sentido, es dar más peso a aquellas instituciones que pueden actuar sobre los problemas globales, y aquellas instituciones que pueden actuar sobre las consecuencias locales de estos problemas. Sin embargo, el centro continúa estando en el nivel nacional. En los estados. Los distintos niveles del gobierno, al mismo tiempo, se relacionan con distintos tipos de políticas. Las políticas regulativas, tienden a localizarse cada vez más, en niveles supra-estatales, en la Unión Europea, por ejemplo. Los estados cada vez regulan menos. Las políticas redistributivas continúan en el nivel estatal, o en el nivel regional. Mientras que los gobiernos locales, se quedan únicamente con aquellas políticas de lógica distributiva. Es decir, de implementación, de servicios, de equipamientos, et cétera. Pero con poca capacidad para incidir con lógicas regulativas o redistributivas. Decíamos que la otra, el otro eje que nos queríamos fijar, era el eje horizontal, la transversalidad. Tenemos, como decíamos, problemas complejos. Problemas que requieren de soluciones integrales. Sin embargo, tenemos administraciones extremadamente fragmentadas. Distintos departamentos, cada uno de los cuales se ocupa de una cosa concreta, sin capacidad para tener una visión global de los problemas. En realidad, muchos de estos departamentos, frecuentemente, actúan como actores diferentes. De forma descoordinada. Muchas veces desconociendo lo que hace el departamento de al lado. Y muchas veces, con intereses contrapuestos. Por lo tanto, las instituciones no son homogéneas, sino que hay diversidad de actores dentro de una misma intitución. Niveles de gobierno y de fragmentación departamental. En uno de los casos que tenéis a vuestra disposición, el de la directiva a marco del agua, se muestra esa necesidad de gobierno multinivel. Es una directiva europea, que acaba siendo implementada por los estados y por los gobiernos regio, regionales, y con incidencias muy locales, y al mismo tiempo que debería implicar a distintos departamentos. Sin embargo, el roceso participativo que se lleva al cabo nos demuestra que la sociedad civil tuvo la capacidad para enfocar el problema de forma global, de forma integral, relacionando la política agrícola, con la política urbanística, con la política de turismo, con la política de agua. Mientras que la administración únicamente tenía capacidad para planificar desde el departamento de medio ambiente, que era aquel que promovía el proceso participativo. Con lo que todas aquellas propuestas que venían desde la ciudadanía, y que querían incidir, por ejemplo, en el departamento de agricultura con el departamento de obras públicas, quedaron como nada. No se pudieron implementar, porque el departamento que promovía el proceso no tenía la competencia para hacerlo. Entremos ahora con uno de los actores principales en las instituciones públicas, entre los actores públicos. Son los partidos políticos. Los partidos políticos buscan representar a determinados valores, a determinadas ideologías, con la voluntad de generar amplios consensos, de lograr apoyo popular, apoyo de la ciudadanía. Sin embargo, cada día están mas distanciados de esa ciudadanía. Su rol se ha ido limitando al rol de representación, sin entender que la representación no puede ser un fin en si misma. La representación debería ser tan solo un medio para lograr una determinada transformación social. Es en ese sentido también, que surgen esas nuevas voces pidiendo una nueva política. Los partidos políticos pueden jugar n rol central en esa nueva política, transformando su forma de organización, transformando su papel. Deberían preguntarse cuál es su rol, y a partir de ahí, cómo organizarse en ese nuevo escenario. Por ejemplo, podrían contribuir con iniciativas que surgen fuera de las instituciones. Experiencias de innovación social que llevan a cabo instituciones de la sociedad civil. Los partidos podrían contribuir, colaborar con ellas. Actuar como actores de igual a igual, en nuevas redes que surjan, y que quieran poner en relación partidos con actores de la sociedad civil. Hacer participar a la ciudadanía y a los otros actores, por ejemplo, en la elaboración de su compromiso electoral, de su programa electoral. Actuar por lo pronto, no solo dentro de la institución, sino también fuera de la institución. Porque además, en este nuevo escenario que nos dibuja internet, cada vez más el rol de intermediación que juegan los partidos políticos, se está cuestionando. Deben, por lo tanto, repensar cuál es su valor añadido. Qué es lo que aportan a la sociedad. En ese sentido, aparecen nuevos conceptos, o se refuerzan nuevos conceptos que los partidos deberían de enfatizar. Por ejemplo, mayor transparencia. Por ejemplo, mayor rendición de cuentas. Elección directa de los cargos. Una mayor apertura en su toma de decisiones. En definitiva, una nueva forma de relación, entre esos partidos políticos que seguramente continúan siendo muy necesarios y la ciudadanía.
3.7 Grupos de interés y movimientos sociales
Tal y como veníamos advirtiendo los actores públicos no son los únicos que juegan un papel relevante en las políticas públicas. También hay actores privados que influyen y mucho, en esas políticas. Entre los actores privados podemos distinguir entre aquellos que persiguen un interés privado, particular, por ejemplo, grupos de interés o lobbies, que presionan a los gobiernos para beneficiarse de las políticas públicas, y otros actores que persiguen intereses de carácter público, de carácter colectivo. Por ejemplo, organizaciones sociales, que quieren provocar cambio social, movimientos sociales que reivindican determinadas mejoras, o organizaciones del tercer sector, que implementan servicios de carácter colectivo. En cualquier política pública además de las instituciones públicas, de las autoridades tenemos otros grupos. Hablamos de los grupos objetivo, de los beneficiarios finales y de los grupos tercero. Los grupos objetivos son aquellos que causan el problema. Sobre ellos la política pública, la Administración, acaba determinando obligaciones o otorgando derechos. Por ejemplo, determinadas empresas que contaminan. La Administración decide prohibir esas empresas o prohibir esa contaminación. Quien origina el problema es la empresa, la Administración actúa prohibiendo. Por ejemplo, constructores que quieren urbanizar en un determinado espacio. La Administración puede actuar autorizando esa construcción. O agricultores que la Administración quiere promover, pues la Administración actúa subvencionando a esos agricultores. Todos ellos son grupos objetivo porque están en el origen del problema que se quiere resolver. Luego tenemos los beneficiarios finales. Son aquellos afectados directamente por el problema. Por lo tanto, también son aquellos que se benefician de la solución del problema. Por eso los llamamos beneficiarios finales. Muchas veces son difusos, son un conjunto de población que no se organiza y por lo tanto que tampoco actúa. En otras ocasiones sin embargo, sí que se organizan y se movilizan reivindicando esas mejoras. Por último tendríamos los grupos terceros. Las políticas públicas no van dirigidas a ellos, no van dirigidas a los grupos tercero, sin embargo, son grupos que pueden beneficiarse o verse afectados por el resultado de esa política, es decir, su comportamiento se va a ver afectado por la política en positivo o en negativo. Vamos a poner un ejemplo para verlo más claro. Decíamos antes, una empresa que contamina, la empresa es el grupo objetivo, es quien genera el problema. ¿Quién se va a beneficiar de la solución del problema que puede ser, por ejemplo, la instalación de unos filtros para evitar la contaminación? Los beneficiarios van a ser aquella población que reside alrededor de la empresa. Si se resuelve el problema de contaminación ellos se van a beneficiar, son los beneficiarios finales. Pero luego tenemos grupos tercero. Por ejemplo, aquellas empresas que van a suministrar los filtros para evitar la contaminación, van a beneficiarse de la política sin que la política esté dirigida específicamente a ellos. Luego tendremos otros grupos que pueden verse perjudicados. Por ejemplo los consumidores de los productos que produce esa empresa, que quizá van a ver cómo el precio de esos productos incrementa. Esos consumidores van a ser afectados como grupos terceros. Este es el triángulo base de las políticas públicas. Autoridades, grupos objetivos y beneficiarios finales con además, beneficiarios y afectados terceros. Detengámonos ahora en las organizaciones sociales. Se trata de actores privados que representan una forma de participación en la social, distinta a las formas de participación que promueven las instituciones, participación a través de la autoorganización, queriendo incidir en la cosa pública, en la esfera pública. Han existido históricamente, tenemos por ejemplo, las asociaciones de carácter más tradicional como pueden ser los sindicatos, o las asociaciones de vecinos. Luego tenemos también organizaciones del tercer sector, que prestan servicios de carácter colectivo. Y tenemos también los movimientos sociales, un término que you se acuñó a finales del siglo XIX, para hacer referencia a organizaciones no formales, que quieren influir sobre el Estado, sobre las políticas. De hecho inicialmente querían apropiarse del Estado con la finalidad de provocar un cambio social con estrategias no convencionales. Un gran ejemplo de ello son, es el movimiento obrero, por ejemplo. Más recientemente a finales del siglo XX empezamos a hablar de los nuevos movimientos sociales. ¿En qué se distinguían de los anteriores? Básicamente eran más asamblearios, una organización más horizontal, se focalizaban en determinados temas, en determinadas reivindicaciones más concretas, el ecologismo, el feminismo, el pacifismo, el movimiento ocupa, por ejemplo. Utilizaban también formas de participación, de reivindicación no convencionales, algunas incluso de carácter lúdico, y presentaban una menor relación, una poca relación con la política de las instituciones, planteando incluso espacios alternativos, espacios de autonomía. Más recientemente incluso, con los cambios que estamos viviendo con la crisis actual vemos también nuevos activismos de carácter quizá más urbano, son lo que llamamos los nuevos activismos urbanos. En el escenario actual tenemos una sociedad más compleja, con nuevas generaciones que están en situación de extremada precariedad de desempleo, pero que además son generaciones altamente formadas, con un background cultural muy elevado. Ello ha dado lugar a nuevas formas de organización, a nuevos activismos, mucho más heterogéneos, mucho más diversos, no tan autoreferenciales, que buscan aliarse entre ellos. Con formas de organización seguramente más débiles, que además utilizan Internet, utilizan las redes, por tanto que no necesitan tanto de esa estructura, organización de intermediación porque lo hacen a través de las redes sociales. Que utilizan canales alternativos, hasta el punto de llegar a generar discursos alternativos a los grandes medios de comunicación de masas a través de canales de televisión por internet o de otros mecanismos que han situado su discurso, sus debates en medio de la agenda política sin necesidad de tener que utilizar los medios de comunicación de masas. Muchos de ellos centrados en proyectos a lo mejor más locales y que utilizan prácticas de lo que llamamos innovación social. Es decir, prácticas de implementación de soluciones a los problemas colectivos. Implementación de soluciones desde la sociedad, al margen del Estado, a veces colaborando con el Estado, pero a veces de forma totalmente disidente. Por lo tanto, servicios, bienes, productos que son producidos fuera del Estado para solucionar problemas colectivos. A eso le llamamos innovación social y es hacia donde está avanzando actualmente la participación de la ciudadanía en lo colectivo. Estas nuevas formas de actuación, de organización, de movilización social tiende a actuar con una triple estrategia. Hablamos en primer de una estrategia de incidencia, es decir, por un lado quieren incidir en la esfera pública, quieren incidir en la toma de decisiones e incluso quieren cambiar el sistema, cambiar las leyes. En segundo caso cuando es necesario actúan con lógicas de resistencia, de protesta, se movilizan protestando también. En tercer lugar, como decíamos ahora complementan esa doble actuación con una tercera pata que es la disidencia, la implementación de soluciones al margen del Estado. Un ejemplo de ello es la plataforma de afectados por la hipoteca en España. Actúan con esa triple lógica de incidencia, resistencia y disidencia. Por un lado quieren incidir en la ley, quieren cambiar la ley. Por ello impulsaron una iniciativa legislativa popular, recogiendo firmas para proponer una ley que llevaron al Congreso de los diputados, que no prosperó, pero que tenía esa intención de modificar la Ley hipotecaria. Al mismo tiempo actúan con lógicas de resistencia, se movilizan, protestan. Cada vez que hay un desahucio van delante de la casa que va a ser desahuciada y protestan, intentan frenarlo a través de la resistencia. Y en tercer lugar utilizan también prácticas de disidencia. Dos ejemplos muy claros, uno es cuando van a las entidades financieras a intentar mediar frente a los desahucios, una cosa que no ha hecho el Estado, no han hecho los ayuntamientos, no han hecho los gobiernos regionales y no han hecho el gobierno central. Nadie empezó a negociar con las entidades financieras para frenar desahucios. Lo hizo la plataforma de afectados por la hipoteca. Y consiguieron frenar muchos desahucios. Y consiguieron la dación en pago, en muchos casos. Por lo tanto, implementan una solución cuando el Estado no está respondiendo frente al problema. Otro ejemplo es lo que llaman la obra social de la plataforma de afectados por la hipoteca. Consiste en ocupar viviendas desocupadas propiedad de los bancos y ofrecer esas viviendas a las familias desahuciadas. Muchas veces intentado lograr un acuerdo con el banco y implementar un alquiler social, pero en cualquier caso es una solución para dar respuesta a aquellas familias que se están quedando sin vivienda. Por lo tanto, esta triple lógica de actuación, resistencia, disidencia pero también incidencia porque la plataforma de afectados por la hipoteca ha conseguido frenar más de 1000 desahucios. Pero en España tenemos más de 60000 desahucios al año. Por lo tanto las estrategias, las prácticas de disidencia no son suficientes. Hay que cambiar la ley si se quiere tener una incidencia real, hay que lograr influir en las instituciones porque es allí donde se elaboran las políticas públicas, donde se toman las decisiones y donde se implementan esas soluciones.
3.8 Espacios de interacción y la irrupción de Internet
Hasta ahora hemos visto distintas tipologías de actores, distintas tipologías de redes y hemos profundizado en los actores públicos y los actores privados. Sin embargo, la clave de la influencia de los actores en las políticas públicas está en su interacción. Para ello vamos a introducir dos conceptos más, el concepto de la arena de la política pública y el concepto de recursos movilizados de los actores. La arena de la política pública es el espacio en el cual se producen esas relaciones entre los actores donde se establecen formalmente, efectivamente las relaciones e interacciones entre los actores. Hablamos por lo tanto de un marco estructurado formal donde los actores se relacionen. La arena no es neutra, el espacio donde se producen esas relaciones no es neutra y puede favorecer a un actor o a otro. Dentro de una misma política pública encontramos diferentes espacios de relación, podemos tener arenas más técnicas donde predominen por ejemplo los expertos. Podemos tener arenas o espacios de relación más político-institucionales donde son los gobiernos, los partidos políticos los que ejercen su preponderancia y podemos tener espacios de relación más sociales donde las organizaciones sociales se ponen en relación entre sí. Estos son los distintos espacios de relación. En los últimos años sin embargo ha habido un cambio fundamental en todo ello. Es la aparición de internet. Internet aparece como un nuevo espacio de relación entre actores. Un nuevo espacio de intermediación, un nuevo espacio también de movilización. Internet tiene, está teniendo la capacidad para alterar las relaciones de poder entre los distintos actores. Actores que antes no tenían poder, ahora pueden lograr cosas impensables. Vamos a poner un pequeño ejemplo. Hablemos de las actuaciones policiales. Muchas actuaciones policiales hasta hace muy poco no salían de los medios de comunicación, no aparecían, era muy difícil que el conjunto de la población las conociera. Sin embargo tenemos diversas experiencias en los últimos años en las que alguna organización o algún individuo a título individual ha grabado con su smartphone alguna intervención policial. De esa grabación se ha subido a internet y ha empezado a difundirse como un vídeo viral. Los medios de comunicación de masas que en una época anterior no hubieran mostrado esa realidad, no hubieran mostrado al conjunto de la población esa intervención, hoy en día están obligados a mostrarlo. Porque si está en la red, ellos tienen que mostrarlo. No puede ser que aquello que corra y que todo el mundo tiene acceso a través de la red luego los medios de masas no tengan acceso. Por lo tanto el poder que tenían los medios de comunicación de filtrar algunas informaciones, hoy en día lo están perdiendo porque se están produciendo espacios de información alternativos en la red a través de internet. Internet como decíamos es un nuevo espacio de intermediación que cuestiona muchos de los actores, muchas de las estructuras, de las organizaciones formales que hasta ahora ejercían como intermediadores. Las mismas instituciones públicas debemos cuestionarnos si podemos votar a través de internet, qué sentido tienen que voten unos representantes nuestros en los parlamentos, quizás podríamos votar nosotros directamente sin esa estructura de intermediación. Eso no quiere decir que tengamos que suprimirla pero cualquier caso tenemos que poner en valor su función que vaya más allá de la simple representación o de la simple intermediación. Lo mismo ocurre con los partidos políticos. Han actuado tradicionalmente como estructuras de intermediación y ahora internet está cuestionando fuertemente su función o los medios de comunicación que ahora explicamos, pero también las organizaciones sociales se ven fuertemente cuestionadas por este nuevo escenario. En realidad son organizaciones, por lo tanto articulan, actúan de intermediarios. Internet también cuestiona su papel de muchas de esas organizaciones tradicionales. Por eso hablábamos anteriormente de nuevas formas de organización social. Estos actores, muchos de ellos como decíamos se están viendo cuestionados. Al mismo tiempo sin embargo internet supone una gran oportunidad, una nueva oportunidad por ejemplo para nuevas formas de acción colectiva. Hay quien habla you no de acción colectiva sino de acción conectiva, como internet tiene la capacidad de poner en conexión para conectar distintos actores, distintos individuos y justamente en esa conexión es donde está la fuerza, donde está el poder de acción colectiva. En este sentido se abren también nuevas oportunidades de colaboración, de colaboración ciudadana, ciudadanos que colaboran entre sí para hallar soluciones a sus problemas comunes, se organizan alrededor de intereses comunes gracias a la red, gracias a internet. También experiencias de coproducción donde el estado, los gobiernos coproducen políticas públicas con agentes, con actores de la sociedad civil que actúan de forma auto organizada. El concepto de innovación social que hemos introducido anteriormente encaja mucho con este nuevo escenario de coproducción en un momento en el que el estado, los actores públicos se están debilitando, están siendo cuestionados, no tienen capacidad para dar respuestas efectivas a los problemas de la agenda y está emergiendo al mismo tiempo nuevas formas de auto organización social que sí que implementan soluciones, la coproducción, la colaboración entre actores, entre agentes se visualiza como nuevo escenario de futuro para las políticas públicas.
3.9 Los recursos de los actores
Vemos, pues, como la arena, el espacio donde se producen las interacciones entre los actores es fundamental para entender su incidencia en las políticas púbicas. Hay otro elemento clave. Y decíamos son los recursos. ¿Qué recursos movilizan e intercambian los actores en esas interacciones? ¿Qué tipo de recursos tienen? No todos los actores tienen acceso a los mismos recursos. No pueden movilizar los mismos recursos. Por lo tanto se generan importantes desigualdades. Importantes diferencias entre los actores, geometrías de poder en función de su capacidad para movilizar determinados recursos. Como decíamos ahora Internet está cambiando eso. Está permitiendo que actores con pocos recursos ahora logren mucho impacto. Vamos a ver los principales recursos que tradicionalmente han movilizado los distintos actores. El primer recurso es el derecho, el recurso legal, ¿no? Este es el recurso que tiene básicamente el gobierno, la autoridad de ejercer, de implementar normas. Este es un recurso muy importante para los actores institucionales. Pero, no es el último, el único recurso que se puede movilizar. Otro recurso sería personal. Los recursos humanos. La capacidad para acceder, para adquirir el apoyo de gente, de personas, ¿no? O, ¿cuánta gente tienes a tu disposición para lograr tus objetivos? Recordemos que los actores actúan de forma racional para lograr unos, unos objetivos. Tiene una estrategia de actuación dirigida a lograr sus metas. Por lo tanto los recurso que puedan utilizar son fundamentales. Otro tipo de recurso es el dinero. Los recurso económicos. Este es importante porque cualquier política pública requiere de recurso económicos para ser implementada. Por lo tanto, ¿quién tiene estos recursos, cómo accedemos a los recurso económicos? Los recursos económicos también permiten a muchos actores a acceder a otro tipo de recurso. Por ejemplo a acceder al control de la información. Muchos medios de comunicación están controlados por empresas privadas o empresas que se publicitan en esos medios. Y que en función de cuál sea la línea editorial del medio de comunicación van a publicitarse o no. Por lo tanto van a ofrecer más o menos dinero a esos medios en función de lo que digan. Por lo tanto, tienen un control, un recurso, un poder sobre esa información. O, empresas con recurso económicos que pueden amenazar frente a determinadas decisiones públicas. Por ejemplo deslocalizándose o dejar, dejando de producir y produciendo más paro. Y eso es un impacto importante. Por lo tanto la amenaza alrededor de los recurso económicos también es otro elemento en tener en cuenta. Otro tipo de recurso es el informativo, el cognitivo, cada vez más importante. Disponer de información, disponer de conocimiento es clave hoy para generar argumentos. Y por lo tanto para generar capacidad de influencia. A través de esos argumentos. También Internet está cambiando eso, como decíamos, ahora hay mucho más acceso a la información. Otro tipo de recurso, el organizativo. La capacidad para relacionarse dentro y fuera de la organización. También es muy importante. Capacidad que está cambiando también, como decíamos, a través de Internet. Que genera mayor capacidad de movilización. Y mayor capacidad de movilización implica también mayores recursos humanos, que decíamos antes, y mayor acceso a información, como decíamos. Otro recurso, el consenso. La capacidad para generar confianza, clave también. Para implementar una política pública es necesario su factibilidad social no solo su factibilidad técnica. La factibilidad social se logra a través de la generación de consensos, la generación de confianzas. También es importante lo que llamamos la confianza relativa. Es decir, la confianza dentro de un determinado grupo de actores, polo de actores que se ponen de acuerdo y que si generan consenso entre sí multiplican su capacidad de presión. Hablamos así de dos formas de legitimidad, ¿no? De dos formas de legitimar las políticas públicas. La tradicional es lo que llamamos legitimidad primaria, que es la que proviene del soberano. El soberano que ha sido elegido. Por lo tanto la legitimidad política, electoral, el que elabora, implemente la política pública lo hace porque tiene esa responsabilidad pública y se basa en la legitimidad que le dan los votos. Esta es una legitimidad importante, pero, no es la única. Cada vez más vemos una segunda forma de legitimidad. Una legitimidad secundaria que tiene que ver con los destinatarios específicos de la política pública. Empezaron por aquellos grupos objetivos que decíamos antes, ¿no? Intentando incorporar a los grupos objetivo, ¿no? A los causantes del problema en la toma de decisiones. Buscando su legitimidad. Poco a poco esto se ha ido empleando también a los beneficiarios finales y finalmente a los afectados, a los beneficiaros generales, la población en general. Con formas de participación como las que hemos visto en esta sesión. Por lo tanto you no solo buscamos la legitimidad electoral, sino también esa legitimidad secundaria producida por los afectados, beneficiarios directos de la política pública, por sus destinatarios. Otro tipo de recurso, las infraestructuras de que disponemos. El estado dispone de a, infraestructuras, de recursos expropietario de muchos de los elementos que le sirven para proveer, por ejemplo, servicios públicos. Pero tradicionalmente también hay el debate entre nacionalización y privatización. En un proceso de privatización el estado está cediendo una parte de su recurso, el control de sus infraestructuras que son clave para el desarrollo de las políticas públicas las cede a otro actor, a un actor privado. Las infraestructuras también son importantes no solo desde el punto de vista de patrimonio, desde un punto de vista patrimonial, sino también desde un punto de vista logístico o comunicativo. La capacidad que te dan para comunicar. Tener por ejemplo una red de centros cívicos te permite tambien comunicar a la población a través de esos centros cívicos. Si la propiedad y la gestión de esos centros cae en más, en manos privadas, quizá el estado no tienen esa capacidad para poder comunicar con la, con toda la población. Y por último, el último recurso que queríamos presentaros es la fuerza, la violencia. Un recurso que también hay que tener en cuenta. Quien tiene el monopolio de la violencia es el estado, es el que está legitimado para utilizar la fuerza cuando hace falta. Por tanto, cuando es necesario el estado impone, ejerce su autoridad a través de la fuerza, a través de la violencia. Sin embargo, también vemos otros actores que ocasionalmente utilizan la violencia, utilizan la fuerza. Desde movilizaciones en las calles protagonizadas por algunos movimientos sociales hasta guerrillas o grupos paramilitares con intereses políticos. O grupos corruptos, ¿no? Es decir todas las mafias vinculadas a la corrupción que también utilizan la fuerza, la violencia como elemento de presión muchas veces sobre las políticas públicas. Todos estos son recursos que los actores pueden movilizar y pueden intercambiar también. Es decir, la clave es que está en que los actores intercambian recursos entre ellos. Por ejemplo un actor que tiene una información privada, que la conoce solo él. En un determinado momento decide compartir, hacer pública esa información. Y por lo tanto está intercambiando un recurso. Con todo ello, finalmente, ¿no? Con los recursos, las distintas tipologías de actores, las distintas tipologías de relaciones, cómo se relacionan los actores, cómo son las redes, con todo ello esperamos haber contribuido a poder explicar mejor a poder analizar mejor cómo se producen las políticas públicas desde el punto de vista de los actores, cómo los actores inciden en ellas y sobre todo intentar ofrecer herramientas que nos permitan ver cuál es la mayor o menor calidad democrática de esas redes de política pública.
3.10 Conclusión
Otro de los temas clásicos en el debate sobre definición de problemas es hasta qué punto los problemas existen de manera objetiva y por lo tanto un operador público, un gestor cualquiera, lo único que tiene que hacer es asumir que ese es el problema o de alguna manera si pensamos que hay tantos, tantas definiciones de problema posibles, como actores existen, ¿no? Y como intereses distintos pueden, pueden haber, ¿no? Es decir, que en el fondo estamos ante una situación que no nos gusta. Los distintos actores escogen de esa situación que no les gusta una parte de esa situación y la define como problema y lo hacen a partir evidentemente como decíamos de sus recursos y sus posibilidades pero también de sus intereses. Hay un caso que es bastante típico en este, en esta situación que a veces se, se comenta, ¿no? Que es el, ese director de hotel, ¿no? Que sus, que sus clientes se quejan de que los ascensores del hotel van excesivamente lentos, ¿no? Entonces él se muestra muy preocupado ante este tema porque el hotel funciona razonablemente bien pero tiene este problema constantemente presente, ¿no? Esa situación no le gusta, ¿no? Entonces pide un presupuesto a una empresa pongamos Otis de ascensores y le dan un presupuesto pues muy alto. Entonces no tiene los recursos para poderlo hacer. Va cavilando sobre este tema y se encuentra con un amigo por la calle y le dice te veo preocupado, sí le explica y tal le comenta y dice hombre ese amigo que era un psicólogo pongamos dice yo creo no defines bien el problema dice porque tu has asumido como problema el que el ascensor es lento. Lo que tienes como problema es que la gente se queja, se queja de que percibe que su tiempo de espera entre que decide bajar de su planta en el hotel hasta llegar abajo o al revés es mucho tiempo ¿no? Es excesivo ese tiempo. A lo mejor puedes operar con el problema tiempo y no con el problema ascensor. Entonces si la percepción del tiempo de espera se reduce, a lo mejor las quejas se reducen y no tienes porque cambiar el ascensor. Entonces el portero del hotel dice oye no me ligues, me estas complicando un poco y dice no fíjate, dice y si pusieras espejos al lado de las puertas del ascensor. Entonces la gente llegaría, tocaría el botón para bajar o para subir, vería el espejo y se pondría como todos hacemos frente a un espejo pues a mirarse, a arreglarse ¿no? etcétera. Puedes poner incluso alguna pequeña publicidad de la ópera que hacen en la ciudad o de los cines o de una exposición. Y mientras se miran al espejo ve la, el anuncio del cine, llega el ascensor. El ascensor no lo has cambiado, sigue siendo el mismo pero tu has cambiado la percepción de que estas esperando mucho tiempo porque has entretenido a esa persona en ese proceso. Bueno pero, el ascensor sigue siendo lento, sí. Siempre tienes tiempo de cambiar el ascensor pero evidentemente la inversión que estas haciendo para cambiar el espejo o para poner el espejo es muy distinta. Por lo tanto en el fondo tu tienes que escoger aquella parte de la situación no deseada sobre la cual quieres o puedes operar. Pero al final tienes que pensar, acaba concluye el amigo de que al final un cliente de hotel lo que quisiera es que su ascensor llegara cuando el llega y saliera cuando el quiera de la habitación. De pronto el tiempo es muy difícil de acabar batiéndolo ¿no? llegando a la conclusión de que, de que es satisfactorio. Bueno, esto simplemente es una, es una anécdota si queréis pero explica un poco esa idea ¿no? de que primero, de que tu puedes ante una situación problemática no tomar ese tema como el tema sobre el cual tienes que operar sino mirar qué perfil de esa situación no deseada es la que desde tu punto de vista puedes operar o quieres operar. Y esto al mismo tiempo nos explica otro elemento importante que es que otros actores ¿no? sobre esa misma situación no deseada defenderán ¿no? definiciones de problema distintas. Por lo tanto hay una, podríamos llegar a concluir que tantos actores, tantas definiciones del problema ¿no? Y que el proceso que nos conducirá la decisión tendrá que ir acomodando y ajustando esas definiciones del problema encontrando aquella definición del problema que logre construir una coalición que permita ¿no? que esa, que esa definición del problema avance y conecte con una posible y potencial solución teniendo repetimos, que la solución no es nada más y nada menos que una mejora en relación al punto de partida.
Lecturas del modulo.
Esta semana te sugerimos leer :
1) El capítulo 3 de Decisiones Públicas. El análisis y estudio de los procesos de decisión en políticas públicas, de Joan Subirats y Bruno Dente, Ariel, Barcelona, 2014. Este capítulo reproduce, en buena parte, la estructura de los vídeos docentes, con detalles y ejemplos adicionales: qué es un actor, qué objetivos tiene, qué recursos tiene a su disposición, los roles que pueden adoptar y las redes de actores que se configuran alrededor de las decisiones públicas.
2) El artículo Entre la deliberación y la negociación: el caso de Mesa de la Montaña en Aragón, de Quim Brugué y Marc Parés, Revista de Estudios Políticos, núm. 158, 2012, en el que se analiza la aplicación de un mecanismo deliberativo para intentar resolver un "problema maldito" y de alta conflictividad entre actores: la regulación de los usos del Pirineo Aragonés, desde la conservación a la explotación turística. ¿Se llega a través de deliberación a una construcción equilibrada del interés general, del que tanto hemos hablado estos días? ¿Qué oportunidades y qué riesgos entraña la aplicación de este mecanismo de gobernanza deliberativa? Aunque no es de lectura "obligatoria", ponemos también a vuestra disposición un estudio adicional sobre la aplicación de mecanismos de gobernanza deliberativa a otro ámbito de alta complejidad: la gestión de cuencas hidrográficas.
3) El artículo de opinión ¿Reivindicar o Ser? de Joan Subirats, en el que analiza la extensión del ámbito de los movimientos sociales, desde la reivindicación para que la administración actúe a la asunción de la responsabilidad de actuar directamente, desde el reivindicar al ser, desde el pedir al hacer. Soluciones a los problemas colectivos más allá del estado y del mercado.
MÓDULO 4. Decisiones
Entramos en el módulo 4 y con él alcanzamos el ecuador del curso. Llega un momento en el que los poderes públicos "deciden" y las políticas públicas -o sus reformas- ven la luz: se retrasa la edad de jubilación, se decide urbanizar una antigua zona industrial, se incluye un nuevo tratamiento en la cartera de servicios de la sanidad pública, o se adopta una regulación más estricta sobre el uso de pesticidas en la agricultura. Se trata de un momento esencial en la formación de las políticas públicas, que suele consistir en que una persona investida de autoridad formal firme un decreto en una mesa ministerial, o en que un parlamento vote, con cierta solemnidad, la aprobación de una norma. Pero lo cierto es que en las sociedades pluralistas las decisiones suelen tener más padres y madres que los formalmente reconocidos. Las redes decisionales son más complejas de lo que aparentan, con la participación de diversos actores políticos en conflicto y una elevada incertidumbre sobre los resultados que acarrearán las decisiones. En esta sesión nos preguntaremos quién decide y cómo se decide en políticas públicas: ¿existe realmente el "decisor" público? ¿es posible tomar decisiones estrictamente racionales? Y, si no son racionales, ¿qué criterio las guía? Y lo que es más importante: ¿cómo se debería decidir para alcanzar decisiones más democráticas e inteligentes? Muy contentos de que hayáis "decidido" acompañarnos hasta aquí, os animamos a continuar hasta el final. ¡Ánimos, que esta unidad viene más ligera de vídeos y lecturas!
Presentación. ¿Elaborar políticas es tomar decisiones?
Nos encontramos en el Parlamento de Cataluña y hemos escogido este lugar para presentar esta sesión sobre, eh, decisiones públicas, sobre toma de decisiones públicas. El momento de la toma de decisiones es un momento central en el proceso de elaboración de las políticas porque es en este momento cuando aprobamos las leyes, aprobamos los presupuestos, eh, decidimos, eh, los reglamentos que nos permiten desarrollar las leyes, eh, aprobamos proyectos, aprobamos programas, etcétera, etcétera. Sin embargo, conviene, mh, matizar esta centralidad de las decisiones públicas dentro del proceso de elaboración de las políticas. Y lo podemos hacer adoptando la perspectiva del ciclo de las políticas. La perspectiva del ciclo de las políticas nos recuerda en primer lugar que no todos los temas, eh, que preocupan a la sociedad llegan a la mesa de los decisores públicos. Los decisores públicos, los políticos, los gobernantes, la gente que dirige la administración toma decisiones solo sobre aquellos temas que han conseguido llegar a su mesa. Aquellos temas que acaban configurando lo que llamamos la agenda pública. Además, eh, las decisiones públicas vienen muy condicionadas por las definiciones de los problemas, por cómo se ha definido o se ha construido un determinado problema público. Si, por ejemplo, entendemos que el problema de un barrio es un problema básicamente de seguridad, y no un problema de desigualdad social. Esto you condiciona el tipo de respuestas públicas que vamos a dar a ese problema. De alguna forma podríamos decir que la decisión pública que se toma viene deter, predeterminada por la definición dominante del problema en cuestión. Y no solo nos importa lo que sucede en las fases previas a la toma de decisiones públicas, también es muy importante lo que sucede en las fases posteriores a la toma de decisiones. Por ejemplo, hay muchas decisiones que nunca llegan a implementarse satisfactoriamente. Hay muchas decisiones que requieren de la coordinación de distintos actores para poder llevarse a cabo, y cuanto más actores existen y más complejos, eh, más compleja es esta coordinación entre los actores, más dificultades aparecen en el proceso de implementación. Hay muchas decisiones que simplemente no llegan a lograr sus objetivos. Eran decisiones que se pensaba que iban a lograr unos resultados y finalmente, por una serie de razones, no lo consiguen. Eso, en definitiva, nos recuerda la importancia también de, eh, estas etapas que podríamos llamar post-decisionales. A lo largo de esta sesión nos vamos a plantear una serie de preguntas importantes, cruciales en el, en el análisis de las políticas públicas. Empezando por la cuestión de ¿quién decide?, ¿quién toma las decisiones? Hoy estamos en el Parlamento de Cataluña, y podríamos, eh, presuponer que las principales decisiones de política pública en el, en Cataluña se toman en el marco de este parlamento, en el marco de esta institución, en el marco también del gobierno, etcétera. Pero sabemos que los decisores públicos están, eh, muy influenciados por determinados grupos de interés, movimientos sociales, también muy condicionados por lo que creen que, eh, opina la ciudadanía. En definitiva, los, eh, decisores públicos no están aislados del mundo. Una segunda cuestión que nos plantearemos es en qué medida las decisiones públicas son el resultado de un análisis racional, técnico de el problema, de las alternativas que existen para hacer frente a ese problema, de sus costos y beneficios, o bien, por el contrario las decisiones públicas son el resultado del juego político que se da entre distintos actores. Algunos de ellos políticos, gubernamentales, pero también, eh, actores no gubernamentales, que están fuera de las instituciones pero que en cambio pueden tener una fuerte incidencia en el proceso de toma de decisiones. A lo largo de la sesión veremos distintos, eh, modelos, eh, teóricos que ha producido la literatura y que nos ofrecen distintos tipos de interpretaciones y de explicaciones sobre estas cuestiones que acabamos de plantear.
4.1 Tomar decisiones racionalmente
Una de las grandes preguntas que se plantea el análisis de las políticas públicas es cómo deberían tomarse las decisiones públicas. Y en ese sentido eh, algunos responden que las decisiones públicas deberían tomarse de la forma más racional posible, ¿hm? El problema es que en el sector público la toma de decisiones se sigue rigiendo excesivamente por criterios políticos y no por criterios de racionalidad técnica. Ehm, hay un exceso de política en el proceso de toma de decisiones públicas como mínimo desde la perspectiva de algunos autores. Y ese exceso de política en el proceso de toma de decisiones conlleva una serie de distorsiones en las políticas públicas. Por ejemplo, ¿hm?, los políticos parecería que cuando toman decisiones se preocupan sobre todo de contentar a su electorado, ¿hm? Eh, lo cual no siempre coincide con las decisiones que son técnicamente mejores, ¿hm? Eh, esa voluntad de los políticos de contentar a su electorado puede llevarnos, por ejemplo, pues a incrementar el gasto público por encima de lo que sería óptimo, de lo que sería adecuado. Quizá en el corto plazo estamos todos contentos, ¿eh?, porque el poder político reparte servicio, reparte equipamientos, infraectructuras, etcétera, pero a largo plazo eso eh, implica una serie de problemas que también los tenemos que pagar entre todos, ¿hm? . Ese sería un ejemplo de cómo eh, el exceso de política en la toma de decisiones puede conllevar una serie de distorsiones en las políticas públicas. Por lo tanto, necesitamos más racionalidad técnica en las políticas públicas y eh, menos eh, racionalidad política, ¿hm? Necesitamos que las decisiones públicas se rijan más por criterios técnicos y científicos y menos por criterios políticos. ¿Qué significa entonces tomar decisiones racionalmente? Significa seguir un método de toma de decisiones estructurado en una serie de pasos básicos o de pasos fundamentales. Ehm, en primer lugar, tomar decisiones racionalmente quiere decir que lo primero que tenemos que hacer es analizar exhaustivamente el problema en cuestión, ¿hm? Ver cuáles son sus distintas dimensiones, cuál es la magnitud del problema, cuáles son sus posibles causas o factores explicativos. El segundo paso que debemos adoptar eh, en este proceso de toma racional de decisiones públicas es la identificación de las alternativas para hacer frente a ese problema. Siempre para hacer frente a un problema tendremos eh, distintas eh, soluciones alternativas, ¿hm? Debemos poder identificar eh, todas esas alternativas. Y a partir de aquí el tercer paso será analizar y comparar sistemáticamente estas alternativas, cuáles son sus costes y sus beneficios, cuáles son sus potenciales ventajas y desventajas, ¿eh? Debemos poder hacer ese análisis comparativo de las alternativas de una forma eh, lo más sistemática posible. Todo ello debería permitirnos eh, poder identificar y elegir la alternativa óptima. Aquella que minimice los costes y maximice los beneficios, ¿hm? Eh, tenemos que ser capaces a través de este método racional de toma de decisiones de identificar aquellas decisiones que son óptimas en el sentido de que nos permiten dar una solución más eficaz al problema a un menor costo. Pongamos un ejemplo de esto, Tenemos eh, pues el centro histórico de una gran ciudad como Barcelona donde vemos que ha aumentado eh, la delincuencia, han aumentado los hechos delictivos, ¿hm? Eh, frente a este problema se pide que el decisor público que el gobierno, que el ayuntamiento en este caso, de una respuesta. Eh, ¿cómo debería proceder el ayuntamiento para dar una respuesta técnicamente racional al problema planteado? Pues en primer lugar, lo que debería hacer el ayuntamiento es analizar a fondo el problema, ¿no? ¿Cuáles son eh, las dimensiones del problema? Deberíamos ser capaces de identificar indicadores que den cuenta de las distintas dimensiones del problema. Ehm, por ejemplo, ¿eh? ¿Quién comete los delitos? ¿eh? ¿Quién son las víctimas de esos hechos delictivos? Eh, ¿cuándo se producen esos hechos delictivos, si hay unas determinadas franjas horarias en que se producen más o menos? ¿En qué medida realmente esos hechos delictivos han aumentado o por el contrario es más una cuestión de percepciones de la gente que una realidad objetiva, ¿hm? Deberíamos poder recopilar todos estos datos y tener una información exhaustiva sobre el problema planteado. Ese sería el primer paso. El segundo paso, identificar las alternativas. Ehm, podríamos plantearnos distintas soluciones a este problema. Por ejemplo, aumentar la presencia policial en el barrio, o bien eh, también aumentar eh, o endurecer las penas hm, para los eh, para los delincuentes, ¿hm? Ehm, regular los horarios comerciales, eh, mejorar la iluminación pública, ehm, poner cámaras de videovigilancia, eh, eh, podríamos plantearnos también programas sociales, por ejemplo, ¿no?, programas de mejora social eh, en el barrio si vemos que hay determinados colectivos que son los que son reincidentes y a lo mejor lo son pues porque están sufriendo una serie de problemáticas sociales, ¿no? Podríamos plantearnos también la posibilidad de dar respuestas sociales a, a las causas que provocan ese aumento de, del problema. Podríamos plantearnos una estrategia más integral de regeneración urbana, económica y social, no solo del barrio en cuestión, sino a lo mejor también de aquellas zonas de donde proceden las personas que están cometiendo esos hechos delictivos. En definitiva, tenemos muchas alternativas posibles para hacer frente al, al problema. Lo que deberíamos hacer en tercer lugar es comparar los costos y beneficios de cada una de esas alternativas. Costos y beneficios que no solo se deben medir en términos económicos. Hay que tener en consideración también otro tipo de criterios, ¿hm? Efectivamente, los criterios económicos son importantes, pero hay otros valores en juego siempre en, en cualquier decisión pública. Por ejemplo, eh, endurecer las penas puede ser una medida eficiente si lo miramos desde una perspectiva estrictamente económica pero, a lo mejor, ese endurecimiento de penas acaba comportando vulneración de determinados derechos básicos de las personas. Lo mismo ocurre con las cámaras de videovigilancia. Puede ser una medida barata y eficaz desde el punto de vista de la reducción de los delitos, pero, a lo mejor, eso conlleva eh, una serie de vulneraciones de derechos e intimidad, etcétera, etcétera.
4.2 El arte de ir tirando
Bueno, en esta reflexión Charles Lindblom nos explica los orígenes del llamado modelo incrementalista de toma de decisiones públicas. ¿Cuáles son los orígenes de este modelo? Básicamente la crítica a lo que él en el mismo vídeo denomina el pensamiento sinóptico. Esta idea de que eh, podemos tomar decisiones sobre la base de un análisis exhaustivo de los problemas, y sobre la base de una comparación sistemática de todas las alternativas posibles para hacer frente al problema. Lindblom considera que este modelo basado en el pensamiento sinóptico, lo que nosotros eh, denominamos en el vídeo anterior, el modelo racional de toma de decisiones públicas, este modelo es un modelo irrealista según él, básicamente por dos razones. La primera es que, como you apuntamos anteriormente, el conocimiento que tenemos sobre la realidad es necesariamente limitado. Eh, no podemos tener un conocimiento exhaustivo eh, de los problemas eh, públicos. El decisor público siempre tiende a ver el, los problemas públicos desde una determinada perspectiva, desde un determinado ángulo, sin tener en consideración toda la complejidad del problema. Por ejemplo, un decisor público en el campo de la seguridad ciudadana. Él se fija en lo que se fija, que es la evolución de los hechos delictivos y en cómo hacer frente a ese problema desde los instrumentos que él dispone. Pero no podemos esperar que ese responsable político de seguridad ciudadana analice el problema de la seguridad en toda su complejidad teniendo en cuenta sus múltiples dimensiones y sus múltiples factores explicativos que tienen que ver con la evolución de la economía, con la evolución de los problemas sociales, etcétera, etcétera, Siempre, uno analiza los problemas de una manera parcial, fragmentaria, acotando el problema en función del ámbito temático en el que trabaja. Por lo tanto tenemos de entrada unas limitaciones en el conocimiento, y una cierta incapacidad para pensar los problemas en toda su complejidad y eso es normal que ocurra. El segundo hecho según el cual eh, para Lindblom, convierte en irrealista el modelo racional de toma de decisiones públicas es que este modelo racional tiende a desconsiderar la importancia de la política en el proceso de elaboración de las políticas. El análisis técnico de un problema o de sus alternativas es solo uno de los aspectos que entra en juego en el proceso de toma de decisiones. La toma de decisiones públicas, inevitablemente es el resultado no solo del análisis técnico de los problemas, sino también de las interacciones, de las relaciones, de las negociaciones que se producen entre distintos actores que tienen intereses en juego en relación con un determinado problema o en relación con una determinada decisión. Las decisiones públicas son a menudo, el, un intento de llegar a un punto de equilibrio entre esos distintos intereses en juego, entre estos distintos actores que se enfrentan en el proceso de elaboración de las políticas. Lindblom nos habla del modelo incrementalista de toma de decisiones públicas y lo define en algún artículo como el arte de ir tirando, lo que en inglés sería the science of muddling through. Eh, ¿en qué consiste este modelo? Básicamente hay una serie de características fundamentales del modelo incrementalista. La primera sería que, y esto es lo que da nombre al modelo, que cualquier decisión pública normalmente es simplemente un pequeño ajuste incremental eh, respecto a políticas públicas que you se venían llevando a cabo hasta el momento. Por lo tanto no podemos esperar grandes cambios en las políticas públicas. Las políticas, las decisiones públicas concretamente, son decisiones que implican cambios menores respecto a decisiones que you se habían tomado en el pasado. La segunda característica del modelo incrementalista es que las decisiones públicas no son tanto el resultado de un análisis exhaustivo de los problemas y de sus alternativas, sino que más bien son el resultado por un lado de la experimentación constante, es decir, los decisores públicos están permanentemente experimentando eh, los efectos que tienen determinadas decisiones sobre el problema. Si la cosa funciona siguen adelante y si no funciona echan para atrás. Y, por otro lado, las decisiones públicas son el resultado de los compromisos eh, que se producen entre los distintos actores con intereses en juego en relación a un determinado problema. La tercera característica del modelo incrementalista es la idea de que la aparición de nueva información sobre un problema, por ejemplo, se ha publicado un estudio que eh, nos dice algo que no sabíamos sobre ese problema, o la aparición de nuevos equilibrios de poder entre los actores, por ejemplo porque ha aparecido un nuevo movimiento social que tiene mucha capacidad de presionar a los gobiernos, de entrar en los medios de comunicación, etcétera, esos dos factores, la aparición de nueva información y eh, el cambio en las relaciones de poder entre los actores es el que lleva a adoptar nuevas decisiones en relación con un determinado problema. El modelo incrementalista, en realidad, coincide mucho con la percepción popular de que da igual que gobiernen los unos o los otros, que todos acabarán haciendo más o menos lo mismo. Coincide mucho con esta percepción de que da igual que haya un cambio de gobierno porque seguramente este nuevo gobierno acabará haciendo más o menos las mismas políticas que you se venían llevando a cabo. El modelo incrementalista, en definitiva, nos proporciona una teoría en la que fundamentar esta percepción cotidiana que más o menos todos compartimos. Y en ese sentido, la gran virtud del modelo incrementalista es el realismo, es su capacidad de describir eh, de una forma muy realista cómo se producen en la realidad la toma de decisiones públicas. El gran problema, según la percepción de algunos autores eh, según la crítica que formulan algunos autores es que el modelo incrementalista es un modelo muy conservador en el sentido que parece condenarlos a que las políticas públicas sean siempre más o menos las mismas. Eh, en realidad tenemos ejemplos históricos de cómo cambios de gobierno pueden conllevar efectivamente a cambios radicales en las políticas públicas y entonces el modelo incrementalista, la capacidad explicativa del modelo incrementalista es menor.
4.3 Las decisiones como resultado de la coincidencia
El "cubo de basura" es [un modelo] relevante en situaciones en las que los objetivos son relativamente ambiguos la tecnología es relativamente ambigua y los participantes [en la decisión] entran y salen en lo que llamaríamos una "participación fluida". Así que es relevante en muchos tipos de decisiones y hay elementos de "cubo de basura" en decisiones que tienen otros tipos de elementos. Cualquier situación en las que unimos piezas para tomar una decisión porque resulta que están ahí en un momento dado es, al menos un parte, una situación "cubo de basura". Yo diría que parece [un proceso] desordenado porque tenemos concepciones particulares de lo que quiere decir "orden" pero que en realidad es muy ordenado. Está especificado de una forma precisa al menos el modelo. La gente que lo ha leído han visto en él anarquía y desorden y a cualquier situación anárquica y desordenada le llaman "cubo de basura". La gente puede entender las cosas como quiera pero esto no es lo que quisimos decir. Lo que quisimos decir es que el mundo está ordenado pon un conjunto de lógicas que son distintas a las que tenemos por eso nos parece todo muy confuso. Pero en realidad no es nada confuso de hecho, es muy ordenado. Los flujos o corrientes entran exógenamente y los ensamblamos internamente. Es solo que las piezas se ensamblan por el hecho de aparecer simultáneamente lo que no tiene mucho sentido si pensamos en si los problemas encajan con las situaciones o si las soluciones se sostienen a lo largo del tiempo, pero esta no es la manera en que el sistema funciona. Creo que no comunicamos bien que no estábamos hablando de azar. De hecho no hay nada de azar en el modelo si no de un orden alternativo. La confusión aparente es una confusión en nuestra cabeza, no en el sistema. Creo que hay confusiones en el sistema, también pero la idea del "cubo de basura" la combinación temporal de problemas, soluciones y personas es una idea muy ordenada es solo que es un orden que nos resulta incómodo desde una concepción racional y causal del mundo. >> James March nos habla aquí de el modelo garbage can o el modelo, la traducción literal sería de el cubo de basura. Eh, que es un modelo que añade aun más complejidad al proceso de toma de decisiones públicas. Eh, más complejidad con relación a los modelos que hemos visto hasta ahora. March nos habla aquí de una situación en que los objetivos o las preferencias de los actores no están claras no están claros sus objetivos, ¿qué es lo que quieren? En relación con un determinado problema. Tampoco está clara cuál es la tecnología. Los medios que nos permiten satisfacer ciertos objetivos, hay incertidumbres técnicas no solo políticas. Y además en esta situación hay distintos actores que van entrando, van apareciendo y desapareciendo de escena y que incluso van adoptando posicionamientos variables en relación con eh, el problema en cuestión. En este contexto que es muy habitual en las eh, en el sector público eh, las decisiones son el resultado de un encuentro de una coincidencia más o menos casual en el tiempo. Entre por un lado problemas que van buscando solución. Por otro lado soluciones que van buscando problemas. Y por otro lado actores que van buscando problemas a resolver, van buscando intereses que satisfacer o van buscando alianzas creadas. Del modelo del garbage can nace otro modelo muy similar que es el modelo formulado por John Kingdon el modelo de las policy streams. Este modelo también nos habla de la toma de decisiones públicas como el resultado de eh, la coincidencia más o menos casual en el tiempo de tres grandes corrientes de tres grandes streams, ¿no? Eh, la primera es la corriente del problema. Esta corriente del problema tiene vida propia y eh, puede eh, tomar un curso inesperado por ejemplo cuando eh, surge una crisis, ¿no? O se produce eh, un hecho sobrevenido, un hecho inesperado, ¿no? La crisis de las vacas locas por ejemplo, ¿no? O el estallido de la burbuja inmobiliaria. O también esta corriente del problema eh, depende de la aparición de nuevos datos que ponen en evidencia aspectos del problema que hasta el momento no habíamos considerado. Por ejemplo nuevas evidencias empíricas sobre eh, los impactos eh, en la salud de la telefonía móvil. La segunda corriente eh, es la corriente política. Y eh, depende básicamente de factores como por ejemplo un cambio de legislatura, un nuevo presidente, una nueva composición del congreso, del parlamento con una nueva correlación de fuerzas políticas. También esta corriente tiene vida propia y es independiente de la corriente del problema. La tercera corriente es la corriente de las soluciones. Esta corriente depende eh, por ejemplo del hecho que puedan aparecer determinados programas de financiación para determinadas tecnologías como por ejemplo las energías renovables. Esta corriente eh, puede depende, puede ser independiente también de la corriente del contexto político o de la corriente del problema. Estas tres corrientes en definitiva son independientes entre sí pero en un momento determinado pueden coincidir en el tiempo y esa coincidencia, según los términos que utiliza Kingdon, puede abrir una determinada ventana de oportunidad, una opportunity window. Cuando esa ventana de oportunidad se abre puede ocurrir que un determinado actor político, que Kingdon denomina el policy entrepreneur o el emprendedor político, aproveche la apertura de esa ventana para proponer proyectos y soluciones que siempre había venido defendiendo. Si es suficientemente hábil podrá aprovechar la apertura de esa ventana para tirar adelante los proyectos y las soluciones que él defendía. >> Tengo una idea radical. La puerta se abre hacia los dos lados. Podríamos revertir el flujo de partículas a través de la puerta. >> ¿Cómo? >> Uniremos las corrientes. >> Disculpa. Dijiste que unir las corrientes era malo. >> Unir las corrientes. >> Nos vas a poner en peligro. Pondrás en peligro a nuestra cliente, la amable señora que nos pagó por avanzado antes de convertirse en un perro. >> No necesariamente. Hay una pequeña opción de que sobrevivamos.
4.4 ¿Cómo se deberían tomar la decisiones?
Al comparar los distintos modelos de toma de decisiones públicas que hemos visto hasta ahora me gustaría llamar la atención sobre un hecho. Y es que esos modelos tienen distintas potencialidades. Algunos modelos son muy buenos para describir la realidad. Otros modelos en cambio nos abren nuevos horizontes desde el punto de vista de cómo deberían ser las cosas. Algunos tienen capacidad descriptiva y en cambio otros tienen capacidad prestrictiva. Por ejemplo, el modelo de la racionalidad es un modelo que, a priori, lo que nos dice es cómo deberían tomarse las decisiones públicas. En realidad no pretende decirnos cómo se toman en la práctica las decisiones públicas. El modelo de la racionalidad reconoce que a menudo las decisiones no son fruto de un análisis racional del problema, de las alternativas, etcétera. Sino que las decisiones se toman más sobre la base de criterios políticos que sobre la base de criterios técnicos. Es un modelo, por lo tanto, que nos dice cómo deberían ser las cosas. Reconociendo que las cosas no son como deberían ser. En cambio, el modelo incrementalista, para poner otro ejemplo, es un modelo que tiene capacidad descriptiva, en ese sentido se ha dicho que es un modelo muy realista. Porque efectivamente nos dice cómo se toman las decisiones públicas en la práctica. En cambio, es un modelo con menor capacidad prescriptiva. Porque si lo miramos críticamente, el modelo incrementalista nos lleva hacia un cierto conservadurismo, como dijimos anteriormente. Nos lleva a esa idea de que las políticas públicas solo pueden representar cambios marginales respecto a las políticas que you se venían llevando a cabo. En principio esto no es algo positivo ¿no?, lo que podríamos, deberíamos aspirar a que las políticas pueden representar cambios importantes respecto a las situaciones que tenemos de partido. Me gustaría ahora entrar un poco más a fondo en la discusión de carácter más prescriptivo sobre cómo deberían tomarse las decisiones públicas. Y en ese sentido querría empezar con la idea de que probablemente no existe un modelo que sea válido universalmente frente a cualquier tipo de situación pública, sino que más bien lo que deberíamos pensar es que existen distintos modelos de toma de decisiones adecuados para distintos tipos de problemas. Esto es lo que se intenta explicar aquí en este cuadro. En este cuadro planteamos cuatro posibles escenarios. Clasificados a partir de dos criterios. En primer lugar, en qué medida los objetivos, el decisor público son claros o no son claros y en qué medida generan o no generan conflicto. El segundo criterio hace referencia a las tecnologías o a los medios para alcanzar determinados objetivos. Aquí la gran diferenciación se produce entre aquellas situaciones en donde tenemos claro cuál es la metodología que nos permite alcanzar ciertos objetivos, por lo tanto nos movemos en un escenario de certidumbre. O aquellos otros escenarios en los que hay incertidumbre en el sentido de que no tenemos claros cuáles son los medios que nos permiten alcanzar los objetivos que deseamos. Veamos algunos ejemplos concretos repasando cada uno de estos cuatro escenarios. En el primer escenario tenemos claro lo que queremos, además existe consenso sobre esos objetivos y tenemos clara cuál es la metodología, la tecnología, los medios que nos van a permitir alcanzar esos objetivos. Un ejemplo de ello sería pues cuando tenemos una epidemia en una determinada comunidad y conocemos la vacuna que nos permite dar respuesta a esa epidemia. Que nos va a permitir erradicar esa epidemia. En este caso lo más adecuado es tomar la decisión según el método racional de toma de decisiones, o de acuerdo con los llamados principios burocráticos. En definitiva, si you conocemos la vacuna que nos permite erradicar esa epidemia, lo que tenemos que hacer es diseñar un protocolo de actuación que asigne responsabilidades y tareas a distintas unidades organizativas. Y deberemos ir aplicando sistemáticamente, reiteradamente, ese protocolo de actuación, hasta dar por erradicada la epidemia. Nadie discute la necesidad de erradicar esa epidemia, en ese sentido tenemos los objetivos claros y además conocemos la tecnología, en este caso la vacuna, que nos permite dar respuesta al problema de salud pública que tenemos. Aquí no necesitamos tener grandes debates políticos, grandes procesos participativos. Los técnicos you saben lo que hay que hacer y por lo tanto lo que deberían hacer es implementar de la forma más racional posible las soluciones que ellos you conocen. En el segundo escenario no tenemos discrepancias en cuanto a los objetivos, los objetivos están claros y generan consenso, pero en cambio hay incertidumbre sobre los métodos, los medios y sobre las tecnologías que nos permiten alcanzar esos objetivos. Un ejemplo de esto sería, por ejemplo, una situación en la que se observa un incremento de la siniestralidad en las carreteras. Todo el mundo está de acuerdo en que hay que reducir la siniestralidad en las carreteras. En principio nadie pretende que aumente la siniestralidad, ese objetivo está claro, y por lo tanto genera también consenso entre todos los actores. Lo que no está tan claro, en cambio, es qué tecnologías nos permiten, qué tipo de actuaciones públicas nos permiten dar una respuesta definitiva a ese problema. ¿Qué es lo que deberemos hacer ante este tipo de situaciones? Donde los objetivos están claros pero los medios no lo están tanto. Lo que deberemos hacer será experimentar. Ir por ejemplo a ver lo que se ha hecho en otros lugares y ver si ha funcionado o no ha funcionado. Tratar de adoptar medidas concretas y observar en qué medida esas medidas están contribuyendo o no a dar solución al problema que tenemos planteado. Estamos planteando, en definitiva, un proceso de experimentación, de ensayo y de error. El decisor público va a ir adoptando medidas concretas y va a ir observando la medida en que esas intervenciones permiten dar una respuesta efectiva o no al problema. Aquello que funciona se va a persistir en ese tipo de intervenciones, aquellas intervenciones en cambio que no funcionan, se van a ir desechando. En el tercer escenario, el problema que tenemos planteado, no es tanto un problema técnico, en el sentido de que hay quizás un conocimiento y un consenso en la comunidad técnica o científica sobre cuales son las mejores soluciones frente a un determinado problema. Sino que el gran reto que tenemos en este tercer escenario es que la implementación de esas soluciones puede llegar a generar conflicto. Pensemos, por ejemplo, en los llamados casos nimby, los casos que la literatura anglosajona ha denominado not in my back yard. Todo el mundo por ejemplo sabe que necesitamos cárceles. En mayor o en menor medida, pero necesitamos cárceles. En cualquier sociedad. El debate en todo caso está en donde se ubican esas cárceles. Igual podríamos buscar otros ejemplos, como plantas de tratamiento de residuos por ejemplo. Todo el mundo sabe que esa tecnología es una tecnología necesaria para el buen funcionamiento de nuestra sociedad, pero en cambio, en el momento de decidir dónde se va a localizar esa tecnología aparece un conflicto político porque la comunidad que tiene que recibir esa tecnología no la quiere al lado de su casa. Por eso hablamos del not in my back yard. ¿Qué es lo que debemos hacer ante este tipo de situaciones? Negociar. Las distintas partes interesadas, en este caso el decisor público y la comunidad directamente afectada por esa decisión, tienen que exponer las razones por las cuales adoptan unos determinados posicionamientos frente a ese problema. Tienen que tratar de explorar posibles puntos de equilibrio. Y finalmente tienen que llegar a algún acuerdo. Por ejemplo, si decidimos localizar aquí esta cárcel, a lo mejor lo haremos de una determinada forma, podemos hacerlo de una determinada forma que minimice los impactos sobre la comunidad en cuestión. Todo eso está susceptible, debería ser susceptible de procesos de negociación. pública. Vamos avanzando entonces hacia el cuarto escenario, que es el escenario de máxima complejidad. Es un escenario en el que, por un lado los objetivos no están claros o generan conflicto, y por otro lado no hay certidumbres técnicas o científicas sobre cuáles son los medios, las metodologías, las tecnologías que nos permiten alcanzar los objetivos que pretenden. Pongamos un ejemplo. La regeneración del centro histórico de una gran ciudad. Es una situación altamente conflictiva. Porque por un lado, seguro que en ese centro histórico va a haber muchos intereses en juego contrapuestos. Los intereses de los pequeños comerciantes, los intereses de las grandes cadenas comerciales, los intereses de los hoteleros, los intereses de los vecinos, los intereses de las empresas turísticas, etcétera, etcétera. Vamos a encontrarnos con una gran complejidad de intereses y por lo tanto con un potencial choque de intereses y de objetivos. Pero además, tampoco está clara cuál es la metodología, cuáles son las tecnologías, qué tipo de intervenciones públicas nos permiten regenerar el centro histórico de una ciudad. De hecho, seguramente si analizamos a fondo la cuestión no todos estamos de acuerdo sobre cuál es el significado de la regeneración, qué significa regenerar un territorio. Por lo tanto estamos en una situación de máxima complejidad y en esa situación de máxima complejidad política y técnica es donde la forma más adecuada de toma de decisiones es lo que llamamos el trabajo en red. Tratar de poner en la mesa todas las distintas partes implicadas en ese conflicto o en ese problema, tratar de intercambiar información, puntos de vista, tratar de encontrar soluciones que representen puntos de equilibrio entre los intereses de todas las partes implicadas. Tratar de colaborar, tratar de corresponsabilizarnos en el proceso de implementación de las políticas. Todo este trabajo en red debería permitirnos hacer mejores políticas para hacer frente a problemas que son altamente complejos. Este cuadro en definitiva lo que nos dice es que debemos ajustar o adaptar la forma de tomar decisiones a la naturaleza de los problemas colectivos. Uno de los problemas habituales que nos encontramos en la elaboración de políticas públicas y concretamente en la toma de decisiones públicas es que adoptamos métodos o formas de toma de decisiones que no se ajustan con los problemas que tenemos sobre la mesa. Por ejemplo, muchas veces estamos en situaciones de alta complejidad política y técnica pero el decisor público no es capaz de entender que el problema que está afrontando es un problema muy complejo y pretender actuar como si ese fuera un problema muy simple. Como si los objetivos estuvieran claros y como si las tecnologías o los medios también estuvieran claros. Ese desajuste entre la naturaleza del problema y la forma o el método de toma de decisiones, que finalmente se adopta, ese desajuste es causa muchas veces del fracaso de las políticas públicas. A menudo estos desajustes no reflejan tanto la falta de pericia del decisor público, su incapacidad para entender el problema, muchas veces lo que ocurre es que el decisor público no es capaz de anticipar cuál es el conflicto que puede aparecer en la adopción de una determinada decisión pública. El decisor bien sabe que una determinada solución técnica funcionará y cuando trata de implementar esa solución le aparece un conflicto que no había sido capaz de anticipar.
4.5 Conclusión
Bien, you volvemos a estar aquí. Felicidades porque hemos pasado el ecuador del curso, los que habéis llegado hasta aquí you habéis superado la mitad del curso y esperemos que estéis contentos con la evolución del mismo. Estamos ahora acabando la semana dedicada a los temas de decisión ¿no? Hemos ido viendo, primero la introducción del curso, la definición del problema, luego el tema de actores y esta semana la hemos dedicado a los temas de decisión. De alguna manera uno de los elementos que quisiera destacar es el factor de que como hemos visto en el caso de los actores, hay unos actores que tienen un tipo de recurso que son específicos que los demás actores no tienen, que son los recursos de carácter normativo. Por lo tanto cuando hablamos de decisiones hablamos de decisiones en políticas públicas. Hemos de pensar que todo proceso de debate que se da en torno a los problemas de cómo decidir, digamos va cerrándose en forma de embudo y llega un punto en que se tiene que tomar una decisión ¿no? Y es en el ámbito de las instituciones públicas que tienen esa capacidad de tomar decisiones ¿no? Luego a partir de ahí, como veremos luego en la implementación vuelven a abrirse el panorama y luego vienen los problemas de cómo implementar eso ¿no? Pero ese punto es en el cual de alguna manera todos los elementos tienen que cerrarse. A veces para conseguir consenso las decisiones tienden a ser más abstractas, más indefinidas ¿no? porque es mejor para conseguir ese consenso que lleguemos a acuerdos digamos menos concretos ¿no? Por poner un ejemplo, es más fácil decir todos estamos de acuerdo en mejorar la salud pública que no que en este año vamos a gastar más en hepatitis o en diabetes porque si decimos que vamos a gastarnos más en hepatitis pues los enfermos de hepatitis pues están más contentos que los enfermos de diabetes menos contentos ¿no? Entonces en general muchas veces para conseguir acuerdos las decisiones tienen que ser más abstractas, luego resulta que son más difíciles de implementar o son más difíciles de evaluar ¿no? Porque en este punto hemos llegado a esta conclusión de carácter político. Este es un aspecto que quería comentar ¿no? Los recursos normativos de los actores porque me parece importante. Otro punto que quisiera destacar también es de alguna manera el tipo de decisión que se toma. Es muy importante entender que toda decisión como en general en el ámbito de la política implica que algunos van a ganar y otros van a perder, es decir toda decisión implica costes y beneficios, esto you lo hemos ido viendo a lo largo del curso. Yo creo que esto es importante para entender también las relaciones entre decisiones públicas y corrupción, decisiones públicas y beneficiados, decisiones públicas y tipo de políticas, os recordáis ¿no? políticas redistributivas, distributivas ¿no? Por lo tanto a la hora de tomar decisiones es importante saber también los contenidos de la decisión. Hay decisiones que serán más difíciles de tomar, decisiones que serán más fáciles de tomar ¿no? Por ejemplo, las que sean recordáis de carácter regulativo o redistributivo serán más, normalmente más complejas que las de carácter distributivo o constitucional. Luego otro aspecto que quisiera comentar también es el tema de la racionalidad que habéis visto que el profesor Ismael Blanco lo ha ido comentando, el tema de la racionalidad entre las decisiones ¿no? También aquí es un tema importante, hay una gran literatura sobre estos temas. De hecho por ejemplo uno de los premios nobeles que es Herber Simon trabajó mucho en la idea de la racionalidad limitada ¿no? de la posibilidad de discutir todos los aspectos. Uno de los ejemplos que a veces pone Herber Simon es el del jugador de ajedrez ¿no? Es decir, si uno juega ajedrez tiene todo los, y es un jugador individual tiene todas las piezas del ajedrez, puede decidir digamos qué pieza mueve anticipando también los movimientos del otro ¿no? Por lo tanto es una decisión digamos básicamente racional. En cambio cuando you son dos jugadores los que juegan, entonces se han de acomodar las preferencias de uno y otro, por ejemplo imaginémonos que hay una partida del mundial de ajedrez y tienen que parar la partida porque al día siguiente van a seguir, normalmente estos grandes jugadores de ajedrez tienen un equipo de asesores. Los equipos de asesores discutirán la partida durante la noche y ahí you deberán ponerse de acuerdo distintas racionalidades, a la hora, distintos enfoques, distintas estrategias a la hora de operar. Lo que dice Lindblom es que al final en las políticas públicas muchas veces cada jugador tiene su propia racionalidad, no hay un jugador fuera del tablero. Los jugadores están dentro del tablero. Por lo tanto de alguna manera tienen que acomodarse ¿no? esas tendencias y será buscar no la mejor jugador digamos que exista sino la posible, la que sea posible en cada momento ¿no? Bueno, yo creo que es un buen ejemplo esta idea del jugador de ajedrez porque nos permite ver la diferencia que existe entre que un jugado juegue fuera del tablero a que estés dentro y seas interdependiente, que los recursos del peón, de la torre, del arfil dependan del otro y que por lo tanto no siempre se puede hacer la mejor jugada ¿no? Bien, estamos viendo un poco la complejidad en la toma de decisiones en una, en esta, en este curso que esperemos os guste, que pretende digamos combinar la pedagogía de la explicación sin reducir la complejidad del tema.
Lecturas del módulo.
Esta semana te sugerimos dos lecturas :
1) El capítulo 2 de Decisiones Públicas. El análisis y estudio de los procesos de decisión en políticas públicas, de Joan Subirats y Bruno Dente, Ariel, Barcelona, 2014. Este capítulo trata, en la parte final, sobre los modelos para el estudio de decisiones que también se cubren en los vídeos (incluyendo uno adicional): racional, racionalidad limitada, incrementalismo y cubo de basura. Atención al comentario en la página 56: cuando apuntamos a los responsables de la crisis económica actual lo hacemos sobre la premisa de que existe un decisor racional, que ha actuado con mala fe (racionalmente, pero persiguiendo un objetivo contrario al bien común) o con incompetencia (ha actuado irracionalmente, por no tener suficiente conocimiento y no saber hacerlo mejor). Pero si las decisiones no surgen de un único decisor, sino de una interacción política, y si admitimos que el conocimiento -siempre incompleto- no elimina la incertidumbre en las decisiones públicas, entonces... ¿quién es el culpable?. La primera parte del capítulo es igualmente interesante: empieza con una reflexión sobre qué es una decisión, y sigue con un breve repaso histórico sobre la evolución de las políticas públicas y las decisiones, llegando a identificar las tres características de las políticas públicas contemporáneas: la complejidad de las redes decisionales, la incertidumbre sobre las consecuencias de las decisiones y el creciente conflicto entre actores políticos, incluyendo la pérdida de confianza en los gobiernos.
2) El caso de Pirelli-Mar, de J.C. Durán. Un estudio de caso en el que relata la historia sobre cómo el Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú (una pequeña ciudad de la costa catalana) tomó una decisión sobre qué hacer con el inmenso terreno que la fábrica Pirelli dejaba vacante en el centro de la ciudad, y sobre cómo, menos de dos meses después, tomó la decisión opuesta y paralizó el proyecto que ellos mismos habían aprobado. Es un caso precioso, que ilustra muchos de los conceptos tratados en el curso hasta ahora: en primer lugar, ilustra la decisión como el producto de la interacción entre actores, y no sólo entre actores institucionales: de hecho, algunos de los actores relevantes no existían en el momento de la primera decisión y se forman a lo largo del proceso. Ilustra también como la definición del problema de los diversos actores diverge. Es también un caso de clara disparidad entre objetivos -en el que el modelo de decisiones racional y el librito de Bardach tienen mal encaje-; de conflicto entre legitimidad primaria y secundaria (con una interesante reflexión final del alcalde); de cómo pequeños actores locales buscan formar una coalición con actores de un nivel territorial superior; de cómo los intereses de proceso interfieren con los de contenido, y del rol relevante que juegan los medios de comunicación (en este caso un periódico local, no se sabe si inocentemente o con un objetivo concreto). ¿Existía el "interés general" en el caso de Pirelli-Mar? El alcalde pensó que sí, algunos vecinos de la ciudad no lo tuvieron tan claro.
Finalmente, aunque no es una lectura incluida en el test, quien quiera ampliar conocimientos sobre el análisis multicriterial para la toma de decisiones presentada por Giuseppe Munda, puede consultar este artículo.
Evaluación
